tribuna

Y una “M” se vivía mejor con Franco

Cuando una sociedad olvida sus referencias y cultiva las diferencias, florecen la indiferencia, la ignorancia, el radicalismo e incluso el odio, puesto que, el desconocimiento nubla y transforma la realidad. Es más fácil adoctrinar cuando se carece de interés y no se maneja con soltura el verdadero esfuerzo por lo común.

El dato: Más del 17% de jóvenes españoles aseguran que la dictadura fue mejor que la democracia actual, según lo publicado en el último CIS, pero es que, en este barómetro, también se señala que para más de un 21% de la población española, los años de franquismo fueron “buenos” o “muy buenos”, porcentaje muy similar a lo que opinan los jóvenes de entre los 18 y 24 años.

En ese marco poblacional hay personas que ni siquiera vivieron esa época y no conocieron ni de cerca la realidad de nuestro país que, por cierto, durante esa etapa con el caudillo al frente, desde luego hubo quien tenía sus motivos para decir aún hoy, que a su familia no le fue tan mal. En ese periodo, como en todo, la alegría iba por barrios.

Hablar del pasado es un discurso estéril, pues nada va a cambiar lo que en esos tiempos ocurrió, ni ahora se hace nada para evitar que se vuelvan a repetir. Estamos condenados a repetir la historia y sus barbaridades.

El pasado el fácil de manipular con la dosis suficiente de ignorancia, porque alabar la labor de un dictador que se apoderó de un país durante cuatro décadas, tras dar un golpe de estado con un gobierno que impuso bajo el imperio del miedo, la represión y las amenazas, solo se justifica desde la complicidad o el interés personal.

Tras años del matonismo que se promulgó, hoy en día, desde la comodidad que este país se ha luchado, es muy fácil, porque estamos analizando esa realidad con la mentalidad y ventajas de alguien que disfruta de una vida sin las restricciones que se vivieron en España gris y en tinieblas desde la década de los años 30 del siglo pasado hasta finales de los años 70.

Que alguien con apenas 20 años o poco más alabe esa fatídica etapa tiene el valor que tiene, porque la realidad es la que es, pues ese fue un periodo que se impuso por las armas y una represión atroz, pero también hay que reconocer que es algo de lo que no tienen la culpa estos pasivos promotores, pues el fracaso lo han cultivado partidos como el PSOE y el PP, que no han sabido concitar la concordia y el sentido de país de esa sociedad que surgió de la transición.

Quizá haya algo de razón en ese planteamiento, si la comparación es estricta sobre los dos modelos de país en ambas etapas, porque ahora en esta España nuestra no se puede acceder a una vivienda, la cesta de la compra es un robo permanente, por no hablar del combustible o todo en general. Con Franco, éramos un país aislado y autárquico. Un país muy pobre, sin educación, sin cultura, sin sanidad, sin libertad; sin nada. La verdad es que, si quitamos al dictador, poco consuelo y esperanza le quedan a los españolitos de hoy.

No obstante, hablar de dictadura como una nueva moda es peligroso, pues hay lobos acechando en esta inestabilidad. En una sociedad como la nuestra, que se supone que luchó por un proceso que nos condujo a la actual etapa democrática, la memoria es muy frágil, y probablemente la lectura que debemos sacar de estas opiniones es que los últimos 50 años han caído en el olvido y no hemos sido capaces de ilusionarnos con los verdaderos valores de la libertad.

Es el Congreso de los Diputados, el principal caldero en el que se cuece este caldo de confusión y decepción, en el que los partidos, todos, vuelcan ingredientes que están ácidos y en mal estado, sus señorías son incapaces de aportar aquello que sea lo mejor para esta sociedad (solo hay que ver una sesión como ejemplo de la división).

Lo que pasó en el franquismo, duró lo que duró, pero lo malo es que hay quien se viste con esa ropa de cordero para guiar a este ganado perdido en aguas revueltas. A los que creen que con Franco se vivía mejor, les sugiero que pregunten a quienes lo padecieron, que fue la mayoría de la población, porque cuando lo que está en juego es la libertad, la posibilidad de votar y elegir, la educación, los derechos ganados, la lucha incansable de las mujeres, la dignidad en el trabajo, el progreso, etc, etc, la ignorancia y falta de interés no deben ser la prioridad, porque ese es el caldo de cultivo perfecto para repetir la historia.

El fascismo está de moda; es lo moderno. Mientras escribía esta reflexión, visitó las islas Abascal y el pseudoperiodista Vito Quiles, quien intenta dar una charla en la Universidad de La Laguna, cuna, como la ciudad que la acoge, de la Cultura y la Libertad. Ambos, centro superior y ciudad, le han dicho que no a ambos, porque la libertad no se da, se gana y, como ocurre en las dictaduras, la libertad se pierde.

Ante algunas manos que vimos alzadas estos días en nuestra tierra digo: Y una mierda (M) se vivía mejor con Franco.