Rafael González Yanes, fundador y primer presidente del Banco Canarias de Venezuela, falleció ayer en Barcelona a los 85 años. Había acudido a la ciudad condal a someterse a una intervención renal en una clínica privada de la capital catalana.
Rafael González Yanes fue un empresario ejemplar. Fue también fundador, junto a sus hermanos, de la fábrica de frenos Mamusa, que surtía de repuestos para camiones a todo el mundo latinoamericano.
Posteriormente fundó, con otros inversores de origen canario, el Banco Canarias de Venezuela, que tuvo su primera sede en el Bulevar de Sabana Grande, en Caracas. Ayudó a muchos isleños de la diáspora en sus negocios, sobre todo a pequeños empresarios, hasta que los socios decidieron vender la próspera entidad, que quedó integrada en otro banco del sistema financiero venezolano.
Desde hacía varios años vivía en su casa del Puerto de la Cruz, en Tenerife, su ciudad natal, desde donde podía ver el mismo mar que un día lo llevó hasta tierras americanas, junto a sus hermanos, todos ellos personas ejemplares, emprendedoras y honestas. Gente nuestra, trabajadora, que triunfó en Venezuela y que tiene una historia común digna de ser contada y tomada como ejemplo.
Una indisposición renal lo llevó a Barcelona, donde fue intervenido en una clínica privada. Complicaciones post operatorias agravaron su estado y ayer falleció. Su esposa, sus hijos y varios de sus hermanos estaban junto a él. Con Rafael González Yanes desaparece una persona entrañable, caritativa y profundamente honesta, sin olvidar sus dotes de emprendedor que le llevaron a fundar grandes empresas en Venezuela, un país al que amó profundamente.
Llevaba también en el alma la ciudad del Puerto de la Cruz, donde había comprado una propiedad frente al mar, que era su atalaya para vivir con su esposa, hablar con sus hijos y para dirigir sus negocios. La familia no ha comunicado aún dónde se ofrecerán las exequias fúnebres de tan ilustre hijo portuense.
Sus amigos lo conocíamos por Fabelo y había decidido residir de manera permanente en su ciudad natal. Sus problemas de salud se agravaron en los últimos tiempos. Fue intervenido en Barcelona, en principio con éxito, aunque posteriormente se produjeron complicaciones que terminaron con su vida. Descanse en paz un gran amigo y un grandísimo empresario, miembro de una familia trabajadora y cabal, apreciada por todo el mundo.





