tribuna

La lotería de Villamanín

Villamanín es un pueblo de León en el que ha sufrido la suerte y la desgracia en la misma proporción. La suerte es que ha caído el gordo y la desgracia también. Los jóvenes miembros de la Comisión de Fiestas, de entre 18 y 25 años, se olvidaron de registrar la participaciones de la lotería que venden cada año y el número de estas superó al de los décimos adquiridos, por lo que no podían pagar unos cuatro millones de euros a los agraciados. El asunto se ha saldado con la solución salomónica de que los chicos han renunciado a sus premios, (unos dos millones de euros) y los agraciados a un porcentaje mínimo de lo que había tocado.

Quince muchachos le han dado una lección a toda la ciudadanía que, en lo relativo al dinero, ha demostrado una vez más dónde reside la miseria humana. Son voluntarios que trabajan por su pueblo que han logrado convertir un error en un acto de insolidaridad. La realidad es que los agraciados ahora son más ricos gracias a ellos, y ellos más gloriosamente heroicos por su gesto de renuncia. En este juicio de Salomón se ha visto a las claras quién era la madre de la criatura, pero también el hecho de que lo que ennoblece a una parte ensombrece a la otra, presa de la ambición y el egoísmo.

Ayer leí la noticia a vuelapluma y pensé en la picaresca de hacer over booking con las participaciones, en la esperanza de que el premio no tocara, como es lo habitual. La mala suerte es que tocó. Un pueblo airado ha aceptado a regañadientes perder algo de dinero y dejar a los responsables sin la posibilidad de disfrutar de la suerte, pero yo creo que los perdedores son hoy un poco más felices, y, a la larga, los supuestos ganadores sentirán vergüenza cuando las aguas regresen a sus cauces.

Hay una juventud sana que trabaja desinteresadamente por la comunidad. Ojalá estos chicos lleguen algún día a ser los concejales, pero pierdo toda esperanza porque los que habrían de votarlos son los que se han sentido estafados. Esos son la mayoría, y así nos va en esta España que no tiene ningún reparo en mostrar sus miserias, y encima la gente aplaude a rabiar.

TE PUEDE INTERESAR