Se están coronando. Iba a decir que acaban el 2025 como lo empezaron: ninguneando, ignorando y excluyendo a Canarias de cualquier papel relevante o medida de mínima justicia social o territorial. Iba a decir eso, pero realmente es mucho más riguroso y honesto afirmar que no llevan un año, que llevan más de quinientos y que de aquellos —sanguinarios y violentos— polvos, vienen estos lodos.
Por supuesto que a partir de nombrar esto, lo que toca es que algunos pasen a desacreditar, ridiculizar y poner sobre la mesa lo trasnochado, demagógico y populista de la afirmación. Bueno, de las dos afirmaciones, de la de los 500 años y, sobre todo, de la actual. Como si fueran cosas sin relación ninguna. Poniendo una tirita más sobre la herida ya abierta, vamos a intentar dotar de contenido esta afirmación y hacerlo como siempre, desde el rigor y con el tono sereno que muchas personas ansían en estas fechas.
Empezamos, si no les parece mal, por las relaciones internacionales. Este mismo mes se celebró en Madrid una cumbre España-Marruecos con toda la pompa de los acontecimientos de estado: recibimientos con honores militares, foto de familia y, por supuesto, la firma de diferentes acuerdos bilaterales. No es baladí lo de bilaterales, es una afirmación estrictamente rigurosa, ya que fue un apaño entre España y Marruecos y punto. Canarias, ni estaba ni se la esperaba.
La firma de 14 acuerdos sobre diferentes asuntos incluyeron intercambio tecnológico, científico y digital con el régimen marroquí, pesca marina, seguridad alimentaria, acuicultura, coordinación educativa y deportiva, gestión de posibles terremotos y tsunamis, etc. A esto hay que sumar todos los asuntos que se tratan en ese tipo de encuentros internacionales y que no trascienden a la opinión pública. Como podemos comprobar, todo asuntitos sin importancia que no afectan a Canarias y sus humildes habitantes en nada. Y quien diga lo contrario es un trasnochado y un radical. Y punto.
La nota grotesca, la guinda del pastel de la humillación colectiva del Gobierno de España, es hablar de “diplomacia feminista” con Marruecos. Mejor no hago ningún comentario adicional a ese respecto porque ni falta que hace. Que poco nos respetan y que poco nos hacemos respetar, por desgracia.
Dicen, se supone, para tranquilizar y para justificar la ausencia de cualquier tipo de representación institucional canaria en la cumbre, que tranquilo todo el mundo, que no se habló nada de nuestra tierra.
No sé que es peor, si el hecho de dejarnos completamente fuera de debates y acuerdos que afectan directamente a nuestro presente y futuro o hacernos creer que no hablan sobre ellos y que confiemos en Madrid, que todo está bajo control. Infantilización y tutela colonial a lo que da la moto.
Por el camino, vulneración sistemática del derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro y el de su territorio en libertad, apoyo de facto a la dinámica expansionista de la dictadura marroquí y regalo de la soberanía de Canarias sobre sus aguas y sus recursos naturales sin preguntarnos. Una joyita el Gobierno “más progresista de la historia”.
Marruecos, régimen que reprime con saña cualquier movilización de su propia población y que gasta ingentes cantidades de recursos en armarse hasta los dientes, ahora resulta ser el principal aliado de Madrid. Son la séptima potencia militar de todo el continente. Tienen ya en su poder tanques Abrams y helicópteros de combate Apache estadounidenses, piezas clave de la supremacía militar imperial de las últimas décadas. Están reforzando a marchas forzadas su marina, para aumentar su presencia y control sobre el mar adyacente, contando con buques modernos, de reciente fabricación española para más inri, y todos los rumores apuntan a la adquisición de los temibles cazas F-35 de quinta generación, que les dotaría de superioridad aérea en toda la región geopolítica. Casi nada.
Como dice acertadamente la canción de la nueva cultura canaria desacomplejada, Marruecos está a veinte minutos de Teguise. Parecen pretender que lo olvidemos y nos soñemos en un cuadradito en el Mar Mediterráneo, pero ya no cuela. Cada vez menos.
Con el panorama dibujado nadie en su sano juicio puede justificar la ausencia total y absoluta de Canarias en esos espacios internacionales, nadie puede negarnos que las mayores garantías de paz y prosperidad para nuestro pueblo pasan por la participación activa en la toma de cualquier decisión que nos afecte. Más aún si cabe con la ola de autoritarismo y reconfiguración de alianzas a nivel global que estamos viviendo.
Lo que reclamamos es de justicia, es soberanía como palanca para acercar lo máximo posible las decisiones democráticas sobre nuestra tierra a quien debe inequívocamente tomarlas: la sociedad canaria. Es, al fin y al cabo, libertad para decidir desde la madurez, el autoconocimiento y el interés legítimo de vivir en la tierra que nos vio nacer y hacerlo lo más dignamente posible.
En el tintero se quedan muchos temas y como el papel del periódico, al igual que nuestras islitas, tiene límites físicos, tengo que parar aquí. Pero me comprometo a continuar ahondando en estos seculares agravios en 2026, siempre que ustedes sigan leyendo, compartiendo y debatiendo los artículos con el mismo interés que en este año que ya se nos acaba. Muchas gracias por hacerlo, de corazón.
Felices fiestas y junten fuerzas, que falta nos van a hacer.
*Concejal de Drago Verdes Canarias en La Laguna

