de remplón

La brevedad de las cosas

Bajo los efectos, todavía, de la exposición de Juan Uslé, Ese barco en la montaña, en el Museo Reina Sofía, me dispongo a hilvanar estas líneas, de remplón. Uslé, como todos, ve el transcurrir de los días, y también le marcó una experiencia de la infancia, cuando sufrió una insolación que ha reflejado en su pintura como el Mal de sol, un lienzo que trae al presente una experiencia que vivió cuando tenía nueve años, en esa fugaz franja temporal. De la fugacidad de la vida ya se ocuparon autores de todo tiempo y condición. Con paso presuroso se va huyendo ¡ay Póstumo! la vida, nos dice Fray Luis de León, con la mirada puesta en el poeta Horacio. El tiempo pasa, corre que da gusto, los minutos se desvanecen a nuestras espaldas. Ayer era Navidad y ya le vamos viendo la máscara al Carnaval, las ocurrencias de las murgas; y se nos van los pies con ritmo y armonía, entre comparsas y rondallas. Panta rei, decía un tal Heráclito en la constelación de los presocráticos, antes de que se inventara el reloj de pulsera. Los segundos se agolpan sobre el giro incesante de las manecillas del cronómetro. La clepsidra cuenta, mide, gota a gota, el misterioso paso del tiempo. El romano Lucrecio decía, en De rerum natura, que el paso de las horas puede con la rigidez de la montaña más alta, la erosión no se detiene y puede moldear almas y paisajes. La ansiedad de moda pide resultados rápidos, textos cortos, minúsculos, apretados de semántica, sin mucho rollo macabeo. Y hay estudiosos que se ocupan de esta brevedad, especialistas del lenguaje, filólogos que vieron venir esta nueva modalidad informativa, literaria. Y la estudian con fundamento, con perspectiva histórica y como modo de expresión en el presente. Tienen delante textos sagrados o creaciones literarias de diversa índole. Un destacado estudioso de esta materia es Darío Hernández. Es experto en nanofilología, docente e investigador en el área de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de La Laguna, donde imparte clases de Teoría y Didáctica de la Literatura y de Comunicación y Técnicas de Expresión en diferentes grados y másteres. Y, precisamente, por el profesor Hernández supe del Breve elogio de la brevedad, de Antoni Gutiérrez-Rubí, una obra que nos invita a elevar la mirada en medio de este frenesí.