tribuna

Las canarias izquierdas, las izquierdas canarias

Ahora mismo en Canarias hay dos tipos de izquierda, la que quiere gobernar y la que prefiere ser sin las contradicciones propias del ejercicio del poder, ya sea porque el esquema liberal de consenso de nuestras democracias desvirtuaría su naturaleza, o porque simplemente sus ideas o propuestas no caben dentro del sistema dado. Este es el caso de las dos dinámicas que observamos, donde, aunque la entente que sí quiere gobernar y lo tendría ampliamente difícil para sumar suficientes votos al PSOE – formada Nueva Canarias, Podemos e Izquierda Unida – si lo consiguiera, por temas aritméticos, aún dependería de la representante que tendrá Drago en el Parlamento de Canarias en 2027, que será su diputada por Tenerife, Carmen Peña, actual concejala del Ayuntamiento de La Laguna, así como del representante de Iniciativa por La Gomera; dos organizaciones que estarían dispuestas apoyar desde fuera un gobierno de progreso, siempre y cuando la Agrupación Socialista Gomera no esté dentro.
Esto es lo que se comenta y es verdaderamente complicado, cierto y posible. Ha estado en la neblina la posibilidad de una coalición de izquierda nacionalista canaria, formada por Drago, Nueva Canarias, Los Verdes de Canarias y Sí se puede. La idea de esta alianza sería dar una lógica exclusivamente canaria al espacio político, lo que permitiría evitar la toxicidad y la polarización tan españolas que los partidos de ámbito nacional suelen imponer. Este proyecto nacionalista de izquierda intentaría separar a Canarias de las dinámicas políticas de los partidos nacionales, con el objetivo de fortalecer la identidad canaria y poner en el centro las necesidades locales. Sin embargo, como bien estamos viendo, las posibilidades de que esta coalición se materialice se ven dificultadas por las diferencias internas, así como por la apuesta de Nueva Canarias por Podemos, lo cual excluye directamente a Drago Canarias de la ecuación. Las islas, los entornos insulares, somos espacios dados al consenso y al diálogo, por el hecho de nuestra convivencia en un espacio cotidiano limitado. Navega también alternativamente una propuesta sobre la unión de todas las organizaciones locales, insulares y nacionalistas de canarias, como está tratando de aunar la Mesa de Unidad Canaria del recién nacido Municipalistas Primero Canarias, de cara a las elecciones a Cortes Generales.
Lo que está en juego en las próximas elecciones de 2027 no es solo la capacidad de la izquierda para gobernar, sino también cómo se definirá el futuro político de Canarias. ¿Será posible construir una alternativa progresista que sea realmente representativa de los intereses canarios, o la izquierda seguirá atrapada entre las tensiones de los partidos nacionales? La cuestión está abierta y depende de cómo se resuelvan estas dinámicas internas. Además, ciertos grupos sociales en la órbita de Drago, como ATAN o CLT, tienen el potencial de ofrecer un modelo alternativo y más autónomo para Canarias desde abajo. Canarias tiene suficientes problemas exclusivamente canarios que sólo pueden resolver un grupo de canarios y canarias con una buena organización, y en ese sentido la alianza partidos-asociaciones se convierte en contingente.Para cerrar, dejo en el tintero una reflexión de un investigador maltés-canadiense que plantea estas cuestiones muy bien, y que sin duda es el mayor estandarte académico de un entendimiento insular de lo político, su nombre es Godfrey Baldacchino. Baldacchino destaca que en muchas sociedades insulares la gobernanza se apoya en redes informales y en acuerdos tácitos que complementan -y a veces sustituyen- los mecanismos institucionales formales. En este sentido, afirma que las islas funcionan como “jurisdicciones altamente negociadas, donde la política se basa en el trato directo y el consenso cotidiano”. La lógica consensual no elimina el conflicto, pero lo canaliza a través de prácticas de diálogo que buscan preservar la cohesión social, especialmente valiosa en comunidades pequeñas y altamente interdependientes. Estamos preparados para consensos inesperados. Hágase la insularidad. Multiplicada por ocho además.