El paso de las últimas borrascas por el archipiélago canario, entrando por el suroeste -que es la trayectoria que más agua descarga históricamente en el Sur-, ha transformado por completo el paisaje de la comarca, donde cuesta encontrar en estas fechas un lugar sin brotes verdes. La Isla luce un manto uniforme color esperanza.
Si el 2025 se despidió con abundantes precipitaciones en los municipios de la zona meridional (como en el resto de la isla de Tenerife), el nuevo año ha comenzado con la misma tónica para alegría de agricultores y ganaderos, que ven por fin como el estrés hídrico que soportan desde hace años sus cultivos y animales se calma con los últimos aguaceros.
Y es que este invierno, del que apenas se han consumido 18 días, se ha convertido en uno de los más húmedos que se recuerdan en la zona meridional de Tenerife, lo que ha ayudado a reponer los maltrechos estanques y balsas.
No hay que olvidar que la Isla continúa aún en situación de emergencia hídrica, declarada por el Cabildo (a la espera de su revisión próximamente), después de un ciclo seco que se ha prolongado desde hace más de una década.
Las precipitaciones han caído de forma más o menos generosa en la docena de municipios de la comarca (Candelaria, Arafo, Güímar, Fasnia, Arico, Granadilla de Abona, San Miguel de Abona, Arona, Vilaflor de Chasna, Adeje, Guía de Isora y Santiago del Teide).
Precisamente, esta última localidad ha sido una de las más beneficiados por la última perturbación formada con los coletazos de la borrasca Francis. Sus barrancos han corrido como los inviernos de antes y se han visto saltos de agua espectaculares en sus laderas, que han circulado con gran profusión por las redes sociales.
ANTICICLÓN
Aunque el anticiclón vuelve a ganar fuerza a partir de hoy, lo cual significa que no se esperan lluvias en una semana o diez días, los hombres y mujeres del campo confían en que en lo que resta de invierno vuelvan a aparecer nubes cargadas de agua, sobre todo en municipios como Vilaflor de Chasna, tradicionalmente castigado por la sequía.
Lo del refrán “nunca llueve a gusto de todos” se cumple también en este caso, ya que el sector turístico, que concentra la mayor planta hotelera de la Isla en el Sur, no ve con buenos ojos la irrupción de las últimas borrascas. Aunque también es verdad que el continente tirita estos días con Francis.





