Siendo sincero, cuando el mes pasado me senté a escribir sobre la importancia vital de que las decisiones que afectan a Canarias se tomen desde Canarias pensé que en un solo artículo iba a ser capaz de sintetizarlo. Pero qué va, la realidad se empeñó -y se empeña- en llevarme la contraria y poner casi cada día multitud de ejemplos como para escribir sobre esto hasta 2048.
Es un no parar. El pasado mes hablamos sobre la cumbre España-Marruecos en la que Canarias no participó ni siquiera para llevar los folios y los bolígrafos. Increíble, vergonzoso, pero cierto. Eso, evidentemente, nos deja a las canarias y canarios supertranquilos y relajados, sabiendo que tenemos de vecino a un miembro servicial del eje EE.UU.-Israel-Marruecos y que obviamente llevan tiempo con el ojo echado en Las Abuelas de Canarias, esos montes submarinos de la época de los dinosaurios al suroeste de El Hierro y que tienen tantísimos minerales valiosos que están hasta a nivel superficial. Hay telurio, cobalto, níquel, hierro y tierras raras en cantidades muy golosas a pocos kilómetros de casa. El mundo actual, tal y como lo conocemos, no podría funcionar ni un solo segundo sin usar estos recursos naturales en todos los sectores.
Como dato nada baladí, China posee las mayores reservas de estos minerales a nivel planetario y gana de paliza a cualquier otro país, controlando el 90 % de su procesamiento y refinado. Su dominio mundial es absoluto y, evidentemente, esto a la superpotencia que financia, asesora y suministra armamento al régimen marroquí no le gusta un pelo.
Y en medio, Canarias, sin pinchar ni cortar absolutamente nada. En las gavetas de los despachos de Madrid cogen polvo las reivindicaciones y propuestas de la Plataforma del Mar Canario para alcanzar mayores cotas de soberanía y ampliar nuestras aguas territoriales conforme al derecho marítimo internacional. Cuando hablo de las gavetas, que nadie se lleve a engaño, me refiero tanto a la derecha como a la izquierda españolas, que para esto sí que tienen unidad de acción. Para olvidar y ningunear a Canarias siempre hay consenso. Desde la ultraderecha hasta la “izquierda plurinacional”, todos juntos de la manita.
Por si fuera poco, en estas semanas nos encontramos con dos vueltas de tuerca más a la desigualdad y el expolio tristemente históricos en nuestra tierra. La financiación autonómica y el marco de relaciones de la UE con sus colonias -que eufemísticamente denominan regiones ultraperiféricas-.
Vamos primero con el sistema de financiación autonómico, o dicho de forma popular, cómo se reparten las perras que afectan de manera directa sobre nuestras vidas, ya que gran parte de los principales servicios públicos dependen de esa financiación.
El nuevo modelo propone repartir 20.975 millones de euros adicionales entre las comunidades autónomas de régimen común, de los cuales solo 611 millones se destinan a Canarias. Y el Gobierno de España se queda tan tranquilo.
Somos aproximadamente el 5 % de la población total del Estado y no hace falta ser una eminencia en matemáticas para darse cuenta de que no nos corresponden 611 millones, nos corresponden más de mil. La media estatal sale aproximadamente a 450 euros por habitante y en Canarias no llega ni a 280. La fiesta. Pero claro, total, tampoco nos hace falta, ¿verdad? Todos los días comprobamos en nuestras carnes —nunca mejor dicho— que la sanidad pública canaria, el sistema de atención a la dependencia o la educación no necesitan más recursos, que vamos viento en popa. Parece una broma, pero no lo es.
Seguro que a ningún canario o canaria que tenga ahora mismo a un familiar hacinado en una camilla en urgencias o esperando durante años por una operación o una cita del especialista se le ocurre qué se podrían hacer con 400 millones de euros más en el presupuesto autonómico. Segurito que no.
Con la Unión Europea y sus manejos, tres cuartos de lo mismo. Ahora mismo están en pleno proceso de reformulación de una parte importante de su proyecto estratégico para cumplir con los deseos bélicos del máximo representante de la industria militar estadounidense, que casualmente también es el presidente del país. Buscan financiar con miles de millones a quien les amenaza con anexionarse territorios como si estuviera jugando al Risk ¿Qué puede salir mal?.
Ya sabemos. Si destinan más recursos a la guerra, quedan menos a repartir para lo demás. Y ¡oh, sorpresa! Canarias no sale bien parada. Herramientas como el POSEI, los Fondos FEDER o el Fondo Social Europeo quedan heridos de muerte. Por si tenemos dudas de que son esas herramientas vamos a traducirlas en dinero, que siempre ayuda a entender a ciencia cierta de lo que estamos hablando. Según datos oficiales del propio Gobierno, Canarias recibe actualmente más de 4.600 millones de euros con el actual marco financiero en vigor para el período 2021-2027. 2.730 millones procedentes del FEDER y del Fondo Social Europeo y 1.878 millones del programa POSEI. Casi nada.
Ahora pasarán a un fondo común, en manos de los estados miembros y nuestra tierra, una vez más, sin tener ni voz ni voto en una decisión que nos afecta directamente. Es dramático.
Resulta sorprendente que se asombren de que cada vez más gente en el Archipiélago normalice y haga suyas las reivindicaciones de mayor democracia y soberanía con una máxima sencilla que todo el mundo entiende: las decisiones que nos afectan aquí se deben tomar desde aquí.
¿Con esto estamos diciendo que todos los males de Canarias se solucionan solamente con más recursos? No. ¿Con esto obviamos la posibilidad de que esos recursos pudieran acabar en manos de la patronal de la sanidad privada o de las grandes explotaciones agrícolas? Por supuesto que no.
Muchos de los objetivos del actual POSEI es obvio que no se cumplen. La privatización vía conciertos de la sanidad pública canaria no es responsabilidad de los gobiernos a miles de kilómetros de aquí, claro que no. Pero esa si es nuestra responsabilidad. Y no vamos a dejar que trampeen el debate, entre otras cosas porque es un insulto a la inteligencia. Hay que luchar por acabar con los repartos injustos y las dinámicas de dependencia y expolio democrático que suponen que decidan en Madrid, Bruselas o Rabat sin siquiera escucharnos. Es una cuestión de país, de la supervivencia de un pueblo capaz, solvente y preparado que tiene su centro en un archipiélago frente a la costa continental africana en el Atlántico medio. Es, o debería ser, una lucha de todos y todas.
Las diferentes fuerzas vivas canarias, tanto en el ámbito político como en el social, cultural o económico, tenemos modelos de país, proyectos estratégicos, muchas veces diametralmente opuestos y no es ningún drama. Al contrario, es un reflejo de la diversidad que tenemos como pueblo. Pero cuanto antes tengamos claro que nadie fuera de estas islas se preocupa por nuestro futuro, que nadie a 2000 kilómetros de aquí tiene el derecho de decidir sobre nuestra agricultura, nuestra sanidad o sobre nuestra identidad, mucho mejor nos irá. Ahí radica la fuerza de lo que conocemos por obediencia canaria: si aquí vivimos, aquí decidimos. En un mundo tan caótico y cambiante, nadie se va a preocupar por nuestro presente y futuro si no lo hacemos nosotras y nosotros mismos.
- Concejal de Drago Verdes Canarias en La Laguna
