La trayectoria de la villera Fanfarria Peña El Casco es la historia viva de un grupo que ha sabido convertir la alegría en servicio y el Carnaval en compromiso. Ya lo proclamaba su cancionero de 1978: “El Carnaval risueño, bullanguero, bromista pero respetuoso… Una buena dosis carnavalesca nos viene bien a todos”. Esa declaración de intenciones resume el espíritu que ha guiado a la agrupación desde sus inicios. Todo comenzó en 1963 cuando, animados por los nuevos ritmos que llegaban a la isla y tomando como referente a la pionera Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá, un grupo de amigos decidió fundar una murga en La Orotava. Tras los primeros ensayos, en 1964 salieron a la calle ataviados de cosacos. La Casa Sindical fue su primer centro de operaciones. Eran tiempos complejos y había que organizar ventorrillos, vender rifas y cancioneros para sostener el proyecto, y hasta sortear la censura. Las letras viajaban a la capital para su revisión, aunque no siempre se cantaba la versión corregida. Aquello exigía, sin duda, valentía y convicción. Durante casi dos décadas como murga (1963-1980), participaron en innumerables actos: la Vuelta Ciclista al Valle, la Batalla de Flores y, de manera muy especial, el entrañable “Homenaje a la Vejez”, que asumieron desde 1973, llevando música y cariño al Hospital de la Santísima Trinidad, al Hogar Santa Rita y a los Hermanos de la Cruz Blanca. Incluso crearon cantera con la murga infantil “Los Barrilitos” durante un breve periodo de tiempo. En 1981 comenzó una nueva etapa como fanfarria, inspirados en formaciones del norte pero decididos a mantener un estilo propio. Los reconocimientos avalan esa trayectoria. En 1983 fueron nombrados Villeros de Honor y, en 2013, recibieron la Medalla de Plata de la Villa Histórica de La Orotava por su 50º aniversario. El 23 de febrero de 2023, en el Auditorio Francisco Abrante de La Perdoma, un documental recordó vivencias y emociones compartidas. Y así siguen, más de seis décadas después. Son fieles a su esencia, agradecidos a quienes iniciaron el camino y comprometidos con quienes hoy mantienen viva la llama. Gracias por seguir haciendo que La Orotava suene a alegría.
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