superconfidencial

Y ahora, el sol

Sostiene la NASA que el sol explotará en 5.000 millones de años, lo cual a mí me trae sin cuidado, como pueden ustedes suponer. Sostiene la NASA que el sol dejará de ser el sol por el agotamiento de su hidrógeno y que se convertirá en una enana blanca. Sostiene la NASA que el proceso comenzará a dejarse notar dentro de 1.000 millones de años, lo cual a mí plim, porque de este servidor no quedarán ni sus gafas Cartier en esas lejanas fechas. No dice nada la NASA de que los humanos somos estrellas moribundas cuyas almas pesan 21 gramos, según los experimentos realizados por el profesor Duncan MacDougall en 1907, que dieron lugar a una famosa película de González Iñárritu, con Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro como protagonistas. Si nuestra masa evanescente pesa 21 gramos quizá sea esa la energía que esparzamos en el universo, tras el tránsito de la vida a la muerte. De esto quizá sepa más que yo Juan-Manuel García Ramos, que ha escrito un libro sobre la muerte que a mí me da miedo volver a leer. Yo lo hubiera titulado La maison dernière, pero él no quiso. Sostiene la NASA que el sol desaparecerá casi por completo, convertido, ya lo dije, en una enana, y a mí los únicos enanos que me molan son los de Blancanieves, aunque no sé si en esta época de las Monteros y las Belarras, esas adorables cajeras de supermercado, se podrán revelar estas preferencias por el género chico. De vez en cuando, al universo le gusta llevar a cabo una limpieza general y parece que ésta comenzará a ponerse en práctica dentro de 1.000 millones de años y será lenta, mucho más lenta que la desaparición de los dinosaurios, el último de los cuales podría ser –¿y por qué no?— Óscar Puente.

TE PUEDE INTERESAR