Puede que esta moda de los therians no exista, según algunos, que solo sea otro invento más de las dichosas redes sociales, otra bomba viral que circula de móvil en móvil, y tiro porque me toca. El asunto queda abierto. El tedio vital, eso es cierto, puede hacer que nos embarquemos en hábitos irracionales, y juguemos en terrenos insanos para nuestra frágil mente. Nadie da una explicación definitiva que nos convenza, un argumento concluyente sobre estos disfraces fuera de fecha. Hay quien dice que es una respuesta, de remplón, ante los lógicos y minuciosos cuidados que damos a nuestras queridas mascotas. Porque cuidamos a nuestros perros y a nuestras iguanas mejor que a nuestros parientes o vecinos. Otros apuntan como posible origen de esta manifestación social, al instinto primitivo que guía a los chamanes poseídos por ignotas realidades, que apenas intuimos con nuestros limitados sentidos corporales.
Tal vez sea, sin que los participantes sean conscientes de ello, una reacción ante los poderes que nos atenazan, ante la autocensura y el fundamentalismo lingüístico que amordaza el lenguaje en todos los ámbitos, ante la pérdida de libertades en el ámbito de lo público. Puede que sea una burla gigantesca, una carcajada pantagruélica y cavernosa, un rescoldo de la Secta del Perro de Diógenes de Sinope, el cínico por antonomasia, que ha tomado fuerza de nuevo en este reparto global de las grandes potencias. Un puñetazo en la mesa de la mundialización desmedida. Y de la escuela cínica, que me arriesgo a comparar con los gestos de los therians, sabemos más detalles gracias a otro Diógenes, Diógenes Laercio, que habla de los filósofos antiguos, entre biografías y curiosas anécdotas. Tal vez, no lo sé, esta animalización, dicen que minoritaria, sea una vuelta hacia el pensamiento cínico que sirvió de refugio, que pregonaba una vuelta a la animalidad, y usaba la irreverencia como arma. Los convencionalismos se estremecían ante Diógenes de Sinope, apodado el perro, él hoy barrería en las redes porque también ponía bajo sospecha todo lo que se movía a su alrededor.
