psicología y canariedad

Raquetazos de contrariedad

Espero a Raudel esta mañana, intentando poner orden en mis notas sobre Francisca de Gazmira. La pantalla del ordenador me devuelve un vacío frustrante; apenas hay rastros de ella en Google o en la IA. Estoy a punto de rendirme a mis abstracciones cuando el teléfono rompe el silencio de mi estudio en La Laguna.

UNA AMIGA QUE ME DESESTABILIZA

Es Luzma Cánovas de Grimón.

Luzma es amiga y una historiadora de prestigio. Es una mente progresista, brillante en muchos aspectos, aunque pertenece a un linaje de marqueses y antiguos conquistadores de Canarias. Sus publicaciones suelen adornar las estanterías de las buenas familias: libros voluminosos, con portadas que simulan piel, títulos en letras doradas y una cintita roja de marcador.

-Pedro, acabo de leer tu publicación en DIARIO DE AVISOS… Esa, sobre “Francisca de Gazmira, la heroína canaria olvidada” -me saluda, con ese tono cordial pero afilado cuando se prepara para el asalto-. Sabes que te aprecio, pero tu visión es demasiado romántica. Lo que dices de Gazmira está muy poco constatado documentalmente.
-Luzma, están los documentos de Manuela Marrero sobre la esclavitud, y los legajos de los juicios de residencia contra Fernández de Lugo… -intento defenderme, con el desgarro volcánico que empieza a brotar desde mi interior.

-Son retazos, Pedro -me interrumpe con suavidad maternalista-. Si quieres hablar de mujeres esclavas resilientes y en lucha contra la esclavitud, ¿por qué no hablas de Sojourner Truth? Fue una esclava y activista que vinculó la lucha por la abolición de la esclavitud en Estados Unidos con los derechos de la mujer. Eso fue en el siglo XIX. O si no, habla de Harriet Tubman, que, además de liberar esclavos, fue una activa defensora del sufragio femenino y participó en conferencias por los derechos de la mujer.
-Luzma, estás hablando de siglos muy posteriores y de Estados Unidos.

-Si lo que buscas son mujeres canarias distinguidas, habla de la mujer del poeta modernista Morales, o de tantas otras. Pero ¿Gazmira? No. La historia exige rigor, no podemos rellenar los vacíos ficticiamente con retazos novelísticos para crear heroínas a medida. Aparte de que su rastro se pierde a principios del siglo XVI. ¿Por qué? Simplemente, porque su relevancia no fue tanta.
La escucho y, aunque sé que trata de ser objetiva y honesta, su sesgo antiguanchista se trasluce con facilidad y eso me indigna. También, me hace pensar

MOLDES MENTALES: “¡¿CÓMO ES POSIBLE QUE…?!”

Pienso que, cuando nos contrarían, el cerebro humano tiende a reaccionar de manera similar a una amenaza física. La contrariedad constante provoca ansiedad y estrés en las personas y en la sociedad, especialmente cuando las opiniones están fuertemente ligadas a las emociones. No digamos cuando el Ego sobrepasa la altura de una araucaria.

Desde el punto de vista de los Moldes mentales, puedo decir que la contrariedad se visualiza a través de la expresión “¡¿Cómo es posible que…?!”, actuando como la garganta profunda de unas grandes tenazas que dan vértigo, porque forman un cierre sin completar. En realidad, esa disonancia cognitiva no es otra cosa que un gran desequilibrio entre lo que pienso y lo que ocurre. No olvides que el desequilibrio es el motor de la motivación, que empuja a pensar y a actuar.

Ten en cuenta que el «¡¿Cómo es posible que?!» es un chorro de gasolina en tu horno. Dispara la hoguera y, cuantas más veces lo repitas de forma interna e inconsciente, más aumentan tu ansiedad y tu ira.

Al menos, hasta que aceptes que sí, que es posible… Por eso se sitúa en el grupo de moldes que reflejan “discordancia con la realidad”, como la Inflación-decepción, la Focalización en la carencia o la Imantación por lo imposible.

POLARIZACIÓN SOCIAL

Además, está la perspectiva más social. La sociedad tiende cada día a dividirse en bandos donde la moderación pierde influencia. Esto crea «burbujas» de información en las que la gente solo lee o escucha lo que reafirma sus creencias, dificultando la empatía y la comunicación con quien piensa distinto.

Lo peor es que, a menudo, no interesa la verdad, sino demostrar que se tiene la razón. Y esto, no es asunto solo de políticos, sino, desgraciadamente, son los raquetazos cotidianos del tenis que practican muchas parejas, con complejo de inferioridad y falta de confianza sí mismas.

Lógicamente, este ambiente malsano, que se incrementó en su momento con el “Sálvame y, hoy, como nunca, con la opinión política, excepto en las familias que tienen prohibido hablar de política en la mesa.

La polémica permanente, que se ha incrementado en la actualidad, y que sube la audiencia, también harta a los ciudadanos y puede provocar un retroceso democrático, sobre todo, porque se llega al relativismo que todos los políticos son iguales por corruptos y falsos.
De ahí que, al escuchar los argumentos de Luzma, me sulfuro, pero trato de serenarme. Pienso que cada persona ocupa una hornacina en su especial altar. Así, evito no generar llamaradas mentales con el “¡¿cómo es posible que?!”.

De pronto, mi memoria viaja unos años atrás… ¡Agüita! Luzma había venido a Tafor a ayudarnos. Cuando las diapositivas, que proyectaban el plan del proyecto, la conversación se congeló. Simplemente, en la pantalla apareció mi hermano Toño, con atuendo guanche y el bucio, como en el mural de entrada de La Matanza de Acentejo. Representa, sin dejar lugar a dudas, la victoria de los guanches sobre los conquistadores castellanos.

Luzma se quedó mirando la diapositiva, tensa, y soltó un suspiro:
-¡¿Todavía están ustedes con eso de los guanches…?!

Me dejó perplejo, porque ahí acabó la ayuda. Aquella tarde tuve que tragar saliva y desviar la conversación hacia el tema de la Ilustración en Canarias, época de oro cultural, con las Tertulias de Nava y la figura de Viera y Clavijo.

JAVIER BARDEM Y FRANCISCA DE GAZMIRA

Sin embargo, el domingo pasado cuando el actor Javier Bardem, nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 1 de marzo de 1969, gritó en la gala de los óscar, ante más de 10 millones de espectadores: “No a la guerra” “Palestina libre”, me evocó a Francisca de Gazmira, mujer, indígena palmera, esclava reclamando justicia ante Isabel la Católica para tantos guanches, muchos de ellos niños, vendidos en Europa.

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