La Alameda del Duque de Santa Cruz de Tenerife se transformó ayer en un centro comercial al aire libre gracias a la tercera edición de la Feria de Cooperación Social. Un gran escaparate, repleto de ilusión e imaginación, en el que cientos de pequeños comerciantes pudieron vender, entre nervios y sonrisas, productos ideados por ellos en las aulas, como pulseras, llaveros, cerámica o bolsos.
Procedentes de 21 centros de la Isla, de los que 16 pertenecen al municipio y 14 tienen aulas para discapacidad, la feria fue un éxito de participación amparada bajo el proyecto Enseñar para Emprender, iniciativa que no solo se fomenta la emprendeduría juvenil sino la solidaridad, pues toda la recaudación de las ventas ahora irá destinada a la ONG que haya elegido cada cooperativa escolar.
La capital se ha erigido por tercer año consecutivo en anfitriona de una idea que fomenta la cooperación, la responsabilidad, la creatividad y el compromiso social. Este año se dieron cita 59 cooperativas escolares, englobando a unas 800 personas entre alumnado y profesorado, quienes han puesto en marcha los conocimientos adquiridos durante el curso sobre la creación, organización, desarrollo y gestión de sus propios proyectos empresariales y el diseño de los productos.
El alcalde, José Manuel Bermúdez, acompañado de la viceconsejera canaria de Empleo, Isabel León; la concejala de Educación, Charín González, y la edil del distrito Centro-Ifara, Purificación Dávila, junto al director de Estrategia de Cajasiete, Carlos González, visitaron los puestos para animar a los alumnos. El regidor afirmó que “esta feria no solo les enseña a ser futuros autónomos o empresarios, sino a trabajar en equipo y a emprender de una manera cooperativa”.
Mientras, León explicó que el programa ha permitido en sus doce ediciones anteriores crear 766 cooperativas en las dos provincias, en las que han participado 14.885 estudiantes, 1.380 docentes y 407 centros.

