700 gargantas blanquiazules gritando y jaleando al unísono con el único objetivo de ver a su equipo regresar a Segunda División. Provenientes de muchos puntos de la península y, por supuesto, de Canarias, los aficionados del CD Tenerife ofrecieron ayer en El Toralín la enésima muestra de apoyo incondicional a su equipo.
Hubo muchas distracciones este fin de semana en Ponferrada. Que si actuó Fito y Fitipaldis. Que si una carrera de trail. Que si la feria del libro. Quizás demasiadas cosas y por eso la afición de la ‘Ponfe’ tardó en meterse en situación. Los nuestros sí que lo hicieron, y muy pronto.
Desde primera hora de la tarde los aledaños de El Toralín se llenaron de los colores del club tinerfeño, que coinciden con los de la Ponferradina. El Bar Ibiza congregó a los aficionados de la Peña Ibérica. A no muchos metros de distancia estaban los de la Federación de Peñas. Cada uno por su lado y, por si hubiera poca división, los del Frente a lo suyo. Ni para animar en conjunto se ponen de acuerdo.
No obstante, el equipo sintió el aliento de los suyos nada más bajarse de la guagua. Una vez concentrados todos en el sector visitante, los cánticos se unificaron y los mensajes de apoyo les llegaron, alto y claro, a los de Álvaro Cervera.
Ni siquiera el empate del Celta Fortuna frente al Pontevedra hizo mella en el ánimo de la hinchada visitante, que tiró de los suyos cuando vio al equipo flojear y se desesperó cuando el colegiado se ‘comió’ dos penaltis clarísimos.
Cuando ya el infarto amenazaba a muchos, Dani rescató un punto de oro que deja al Tenerife al borde del ascenso. Basta con ganar un partido más, el que se vivirá el viernes en un Heliodoro que a buen seguro colgará el cartel de lleno completo.

