El Legado es el nombre del restaurante del hotel El Nogal, en La Escalona, en Vilaflor, el municipio más alto de España. Al frente del mismo hay dos chefs reconocidos como son Samuel Hernández, también de Zoco, restaurante ubicado en el centro Comercial Pasarela de Los Cristianos, y de Babacar Fall, hasta hace poco responsable de la cocina de Char Brasas y Fuego, ubicado en La Caleta de Adeje, donde luce un Sol de la Guía Repsol, y ocupa el puesto 46 en el ranking internacional 101 World’s Best Steak Restaurans.
Hernández y Fall afrontan “como hermanos” este nuevo proyecto gastronómico ubicado en una antigua mansión del siglo XVIII, reconvertida hoy en un hotel rural, situado a 1.500 metros de altitud con poco mas de 40 habitaciones en un entorno natural privilegiado y de máxima tranquilidad. El hotel está ubicado en la calle Camino Real, 13, y está rodeado de jardines y una vistas increíbles.
A veces nos parece que Vilaflor está lejos cuando se encuentra a unos 25 minutos en coche desde las principales playas del Sur de Tenerife.
El comedor abre todos los días en horario ininterrumpido desde las 13 horas hasta las 22 horas. Y tiene anunciadas unas jornadas, el próximo 9 de mayo, con Ramón Guillén conocido como chef Ramonkey, quien ha revolucionado desde Ibiza la paella con su estilo innovador y que ha cocinado para famosos a través de su catering Gastronomía Gamberra. Una oportunidad que no se debe pasar por alto.
La propuesta gastronómica de Hernández y Fall estos días comenzó con un escacho de papa canaria con carne de cabra y mahonesa de mojo y un caldo de millo de Lanzarote, siguiendo la receta del conejero Antonio Curbelo, con costillas de cerdo, de esos que levantan el ánimo.
El siguiente paso fue una empanadilla de cabra, acompañada de una delicada vinagreta de tomate, comino y una tierra de mojo. Luego unas setas salvajes acompañadas de unas papas paja, virutas de chorizo y una yema de huevo curada con soja.
Los platos fuertes ese día fueron unas carrilleras ibéricas, muy tiernas, cocinadas a baja temperatura con reducción de vino malvasía, en vez del tradicional tinto, y con un puré de papa ligeramente trufado. Y también una rica paletilla de cordero lechal asada cocinada en su jugo. De postre, un coulant de plátano y una torrija con helado de leche de cabra y crema inglesa, que estaban estupendos.
En esta ocasión no pedimos arroces, que es uno de los reclamos de el Legado, y había de conejo en salmorejo y calamar sahariano con mojo de su tinta. Para los arroces esperamos la cita con el citado Ramonkey.

