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Hallazgo clave en la vulcanología: El CSIC descubre un fenómeno que redefine el riesgo en Canarias

Investigadores de Tenerife y Londres identifican cómo las estructuras geológicas del Atlántico facilitan o bloquean la salida de lava en los archipiélagos
Hallazgo clave en la vulcanología: El CSIC descubre un fenómeno que redefine el riesgo en Canarias

Erupción del volcán de La Palma. | DA

Un equipo internacional de científicos, coliderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto un fenómeno geológico que cambia la comprensión sobre cómo asciende el magma.

El estudio, basado en la erupción fallida de la isla de São Jorge (Azores), revela que las grandes fallas de la corteza terrestre no solo sirven como “autopistas” para el magma, sino que también pueden actuar como un mecanismo de frenado que evita erupciones en la superficie.

Este hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, es de vital importancia para archipiélagos volcánicos como Canarias. La investigación demuestra que el magma puede desplazarse de forma extremadamente rápida y silenciosa, deteniéndose a pocos metros de la superficie debido a la influencia de las fallas tectónicas.

El ascenso “silencioso” desde las profundidades

La crisis sísmica en São Jorge, registrada en marzo, puso en alerta al mundo cuando se detectaron miles de terremotos. Sin embargo, la erupción nunca ocurrió. Gracias al uso de satélites radar (InSAR), estaciones GPS y sismómetros de fondo oceánico, el equipo logró reconstruir lo que sucedió bajo el suelo.

El magma ascendió verticalmente a través de un conducto plano (dique) desde más de 20 kilómetros de profundidad. Lo más sorprendente para los investigadores fue que gran parte de este trayecto ocurrió de forma “silenciosa”, con una actividad sísmica casi inexistente, hasta que se detuvo a solo 1,6 kilómetros de la superficie.

Fallas geológicas: ¿Ayuda o barrera?

La clave de este fenómeno reside en la falla del Pico do Carvão. Según el estudio, esta estructura guió el magma hacia arriba, pero al mismo tiempo permitió que los gases y fluidos volátiles escaparan lateralmente. Esta pérdida de presión fue lo que finalmente detuvo el ascenso, provocando lo que técnicamente se conoce como una erupción fallida.

Pablo J. González, coautor principal del estudio e investigador del CSIC en el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA) de Tenerife, explica la dualidad de este proceso: “La falla actuó tanto como una autopista como una fuga; ayudó al magma a ascender, pero también pudo haber evitado la erupción”.

Implicaciones para el archipiélago canario

Aunque el estudio se centró en las Azores, los científicos subrayan que las conclusiones son transferibles a otros volcanes, incluidos los de las Islas Canarias. El descubrimiento redefine los protocolos de vigilancia, ya que demuestra que las intrusiones magmáticas pueden ocurrir con señales precursoras mínimas antes de alcanzar niveles críticos.

El modelado realizado por el CSIC mostró que la superficie de la isla se elevó 6 centímetros, una prueba inequívoca de la entrada de magma en la corteza superior. Esta deformación del terreno, combinada con la actividad sísmica posterior, permitió a las autoridades evaluar la amenaza en tiempo real.

Colaboración científica internacional

En esta investigación han participado instituciones de primer nivel, como la University College London (UCL) y las universidades de Cardiff, Manchester y Lisboa, entre otras.

El trabajo ha sido fundamental para entender cómo el crecimiento de las islas volcánicas está ligado a estos procesos de intrusión que no siempre terminan en lava sobre la superficie, pero que moldean de forma invisible el relieve submarino y terrestre.

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