El Estado, a través del Ministerio de Cultura, ha iniciado los trámites para declarar el antiguo silo de granos portuario de Santa Cruz de Tenerife como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de patrimonio industrial, máxima categoría de protección del patrimonio histórico español de acuerdo con la ley 16/85 de 25 de junio. La incoación del expediente supondrá la protección del edificio y, por lo tanto, no será posible su demolición.
Ubicado en la autovía de San Andrés, junto a la glorieta de acceso al Dique del Este, este inmueble que lleva 35 años en desuso pertenece a la Autoridad Portuaria y es el único ejemplo de silo de tipo portuario que se conserva en España.
Ante el anuncio de su demolición el pasado septiembre, por parte del Consejo de Administración de Puertos de Tenerife, la Consejería de Cultura del Gobierno de Canarias y el Colegio de Arquitectos solicitaron al Ministerio, como organismo competente en la materia, su protección y salvaguarda.
El organismo estatal informó ayer de que trabaja en la incoación del expediente que, tras ser publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), constituirá la primera fase del proceso de declaración de un BIC. Una vez iniciado, se aplica de forma provisional la máxima protección prevista en la ley de Patrimonio Histórico Español.
Tras este paso dará comienzo el periodo de información pública, en el que se valorarán los informes técnicos, posibles alegaciones y se dará trámite de audiencia a los interesados. La última fase será la elevación de la propuesta al Consejo de Ministros.
Este paso decisivo para blindar el silo capitalino de su anunciado derribo se confirma tras el anuncio del Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, que el miércoles se reunió de urgencia y acordó suspender temporalmente la licitación del derribo por “un criterio de prudencia jurídica ante la eventual protección patrimonial del inmueble”, según anunció su presidente, Pedro Suárez.
Estudio de valores
El responsable del ente portuario explicó que la decisión de derribar el edificio, carente de empresas interesadas en su reutilización, tenía como objetivo liberar espacio industrial en la Dársena del Este. Asimismo, avanzó que se encargará un estudio de valoración patrimonial del edificio, que data de 1965, a fin de determinar su posible relevancia histórica, arquitectónica o cultural, ya que aseguró que “no cuenta con ningún tipo de protección y, además, está en suelo de uso industrial acorde al Plan Especial del Puerto”.
El Ministerio de Cultura recordó que el silo es un edificio de más de 30 metros de altura “con una presencia extraordinaria” en el entorno de la ciudad por su estructura volumétrica, altura y ubicación. Se construyó en los años 60 del siglo pasado siguiendo el proyecto de Joaquín Soriano y Benítez de Lugo. De estilo racionalista, es el único en pie dentro de los silos de la Red Nacional de Silos y Graneros, un sistema de almacenamiento de trigo basado en los grain elevators americanos. Además, conserva parte de su maquinaria y supone un testimonio de uno de los planes destacados dentro de la política de autarquía y autoabastecimiento de la posguerra.
El Cabildo: de ir a los juzgados en defensa del silo al silencio
El Cabildo declinó ayer pronunciarse sobre el silo, pese a haber abanderado en las últimas semanas un duro posicionamiento contra la Autoridad Portuaria en pro de la conservación del inmueble. La Corporación insular incluso anunció medidas cautelares ante la Justicia, pero ahora mantiene el silencio.

