La antigua cárcel de La Laguna, que se ubica en el patio interior de la Casa del Corregidor (parte de la sede del Ayuntamiento) y data del siglo XVI, ha iniciado una nueva fase de investigación arqueológica destinada a esclarecer la posible existencia de estructuras ocultas bajo el edificio, como un antiguo calabozo, según confirman desde la concejalía de Patrimonio Cultural.
Cabe recordar que ya en 2023, durante la primera fase de intervención arqueológica del inmueble, desde el área se apuntó a la posibilidad de dicho calabozo en el subsuelo, lo que debía aclararse en siguientes fases del estudio. Ahora, estos nuevos trabajos buscan confirmar si el volumen subterráneo detectado mediante georradar corresponde a un antiguo calabozo mencionado en los archivos municipales. Estas actuaciones ya se han iniciado y se espera que tengan una duración aproximada de dos meses, según informan desde el área.
La actuación está financiada por la concejalía de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de La Laguna, con la colaboración de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias. Los trabajos están dirigidos por la empresa Serventía, Gestión Patrimonial, bajo la coordinación de Enrique J. Fernández Vega y Sergio Pou Hernández. Asimismo, cuenta con la participación de los especialistas Elías Sánchez Cañadillas, David Prieto Rodríguez y Santiago Rodríguez Maldonado.
El arqueólogo Sergio Pou explica que, en estos momentos, “estamos desarrollando una serie de sondeos arqueológicos y, posteriormente, se realizará la perforación controlada en puntos clave y la introducción de boroscopio para poder vislumbrar el interior de la estructura detectada en el subsuelo”.
Pou señala que esta metodología permitirá observar el interior sin comprometer la estabilidad y patrimonio del edificio: “Trabajamos con un inmueble extremadamente frágil y con un subsuelo que podría albergar restos muy antiguos. La perforación controlada y el boroscopio nos darán información clave sin alterar el entorno”.
El equipo no descarta que el espacio detectado sea una cavidad natural asociada al sustrato volcánico, pero la documentación histórica apunta a la existencia de estructuras diferenciadas, lo que refuerza la necesidad de esta investigación, ya que los documentos aportan poco, según la información facilitada desde el área.
En concreto, el equipo técnico, en colaboración con el personal del Archivo Histórico Municipal, ha rastreado referencias a la cárcel y al calabozo en documentos del siglo XVI, así como un texto del siglo XVIII que describe una estructura carcelaria sorprendentemente compleja, con “cuarto del cepo, cárcel de hombres y mujeres separados, oratorio y dependencias del alcaide”. Esta información sugiere que el conjunto original era mucho más amplio que el espacio conservado en la actualidad y que parte de esas dependencias pudieron quedar sepultadas o integradas en construcciones posteriores.
Por ello, el proyecto incluye también sondeos arqueológicos en el patio anexo, donde podrían existir restos de usos previos. “La documentación histórica nos habla de una cárcel mucho más grande y articulada. Nuestro trabajo consiste en comprobar si parte de esa estructura sigue bajo nuestros pies”, señala Pou.
Por su parte, el concejal de Patrimonio Cultural, Adolfo Cordobés, subraya la importancia de esta campaña y destaca que “estamos ante uno de los edificios más antiguos y significativos de la ciudad, y cada avance en su estudio nos permite reconstruir una parte esencial de nuestra historia institucional y social”.
La intervención arqueológica en curso, enfatiza, es“un paso imprescindible para poder poner en marcha un proyecto de musealización serio, riguroso y respetuoso con la historia del edificio” que permita su apertura al público. A este respecto, el Ayuntamiento y el Gobierno de Canarias ya cuentan con un proyecto de recuperación actualizado, que incluye la mejora de accesos (con entrada directa desde la recientemente restaurada portada del Corregidor), la restauración integral del inmueble y la puesta en valor de los grafitis que alberga.
Sin embargo, su ejecución está condicionada a los resultados de la actual campaña arqueológica. “No podemos intervenir sin conocer exactamente qué tenemos. La ciencia debe guiar cada decisión”, concluye Cordobés.
Grafitis
Por otra parte, otro de los hallazgos más relevantes en este inmueble ha sido la localización de grafitis en las paredes de la antigua cárcel ejecutados sobre la década de 1960, que han motivado la elaboración de un catálogo exhaustivo que está en fase de finalización, indican desde el área. Estos grafitis constituyen una fuente excepcional para reconstruir la experiencia de los presos en este periodo.
Además, según explican, una observación más detallada ha evidenciado que hay más grafitis de otras épocas por debajo de las capas del encalado actual. Cada una de estas capas podría corresponder a momentos históricos distintos, ampliando la cronología del uso carcelario y permitiendo reconstruir la evolución del edificio. “Sabemos que hay más grafitis bajo los que ya vemos. Cada capa es una oportunidad para recuperar voces del pasado”, indica Pou.
El análisis estratigráfico de estos niveles requerirá técnicas de microexcavación y registro de alta precisión para garantizar la conservación del muro, un proyecto que ya está en fase de análisis administrativo para su contratación.
El edificio más antiguo de la ciudad
La antigua cárcel de La Laguna data del siglo XVI y se estima que funcionó como prisión hasta las décadas de los 60-70 del pasado siglo, pero a partir de los 80 se construyó un módulo en su interior que albergó la antigua centralita del Ayuntamiento y luego fue utilizado como desván y trastero municipal. La cárcel hoy se encuentra encapsulada y casi rodeada de oficinas y dependencias del ayuntamiento.
Según la información histórica recogida por Serventía, Gestión Patrimonial, en el siglo XVI el cabildo activó algunos sistemas para recaudar fondos con los que comenzar las obras de un edificio carcelario propio, y hasta consiguió una suma de 50.000 maravedíes otorgada por el rey Fernando el Católico para que se materializara la obra.
La construcción de la cárcel, desde el comienzo, formó parte de la edificación de otros edificios públicos como la audiencia y el consistorio. De manera que, más o menos, se iban construyendo a la par.
El primer paso fue la compra por parte del Cabildo de un solar, frente a la plaza del mercado o plaza de San Miguel (hoy plaza del Adelantado), justo en donde se encuentra hoy el edificio. Estas gestiones duraron unos tres años, entre 1509 y 1511. Ya a principios de 1512 debía de estar comenzada su edificación o construida parcialmente. Además, contaba en su parte superior con un segundo piso que sirvió para granero del cabildo (1522), aunque terminó siendo demolido con el tiempo.
Según la información recopilada por Serventía, un incendio en el verano de 1526 afectó a la ciudad y la audiencia, a las casas consistoriales y también la cárcel, que quedaron muy afectadas, por lo que hubo que volver a reconstruir.
Sin embargo, en 1538 tuvo lugar otro incendio más devastador, especialmente para todas las instituciones públicas de la ciudad, salvo la cárcel, que escapó de las llamas. Este hito es fundamental para considerar que esta antigua prisión es probablemente en la actualidad el edificio exento y en pie más antiguo de la ciudad de La Laguna.

