La portada plateresca de la Casa del Corregidor reabrió ayer sus puertas tras nueve años cubierta con un andamio para proteger su frágil estado de conservación y tras finalizar su restauración, iniciada en 2025, recuperando así La Laguna una joya de su patrimonio de la primera mitad del siglo XVI y una de las fachadas monumentales de mayor valor patrimonial del Archipiélago.
La culminación del proceso de restauración, impulsado por el Ayuntamiento de La Laguna con una inversión de 133.750 euros y realizado por la Fundación Canaria General de la ULL, fue presentada ayer en un acto que contó con el alcalde, Luis Yeray Gutiérrez; el rector de la ULL, Francisco García; el gerente de la Fundación, Julio Brito Santana, el equipo de restauración de la fachada y miembros del grupo de gobierno municipal, entre otros.
Así, el cronista oficial de La Laguna, Eliseo Izquierdo, destacó la recuperación de “una pieza importantísima que está en el germen de la arquitectura de esta ciudad”. “Es una pieza muy importante del plateresco tardío, hecha además en piedra del país, lo cual acrecienta su valor”, explicó, a lo que añadió que en esta casa “habitaron durante largo tiempo esos personajes que eran, en el antiguo régimen, el alcalde por designación real, que representaba y gobernaba en nombre del rey a la comunidad”.
La Casa del Corregidor formaba parte, junto con la del Concejo, de las casas de gobierno de la ciudad, con autoridad sobre todo el ámbito insular. Edificada entre 1540 y 1545, su portada constituye el ejemplo más antiguo del estilo plateresco en las Islas. En la actualidad, es uno de los accesos a las oficinas del ayuntamiento.
La fachada, de piedra volcánica roja, es el único elemento original que aún conserva el inmueble, uno de los más antiguos de la ciudad. Entre sus elementos más característicos se encuentran tres escudos de alto valor histórico-documental: el imperial de Carlos V, el de la ciudad, símbolo del Consejo, y el de armas de la familia Sotomayor, puesto que bajo ejercicio del gobernador Jerónimo Álvarez de Sotomayor se concluyó la obra.
Luis Yeray Gutiérrez destacó la recuperación de “uno de los emblemas de este municipio”, gracias al “gran trabajo realizado por un amplio equipo de especialistas”, y valoró la colaboración con la ULL para “la recuperación del patrimonio y que tan buenos resultados está dando”.
También puso en valor el trabajo realizado por el área municipal de Obras para que esta entrada sea un espacio 100% accesible, ya que esta semana quedará instalada en el interior una rampa de acceso para personas con movilidad reducida.
Por su parte, el rector de la ULL también destacó que este día suponía el final de “un magnífico trabajo que se ha realizado con mimo desde el equipo de la Facultad de Bellas Artes, en el grado de Restauración de Bienes Culturales, para recuperar una de las puertas más antiguas de Canarias”.
Trabajos
A este respecto, la profesora de la ULL y codirectora de las obras de restauración, Fernanda Guitián, indicó que en el proceso de recuperación de la fachada ha intervenido un equipo multidisciplinar, incluyendo a los arquitectos Fernando Saavedra y Fernando Botel, y el profesor de la ULL Antonio Sánchez, además de escultores, químicos, petrólogos y restauradores.
Fernanda Guitián explicó que la portada “estaba realmente mal” ya que “estaba toda disgregada, faltaba muchísima piedra original, estaba todo lleno de morteros de intervenciones anteriores hechas con cemento que estaban haciendo interacción con la piedra natural y la estaban disgregando”, detalló.
Por lo que, con un cincel muy pequeño, “hemos tenido que ir poquito a poco martilleando y eliminando ese mortero de manera que no estropeásemos la piedra original”. Además, “hemos hecho una parte que había desaparecido, con unos esquemas donde nos podíamos basar, puesto que en restauración no podemos inventar, simplemente tenemos que conservar y eso es lo que se ha hecho”.
En este sentido, Fernando Saavedra indicó que “hemos hecho una especie de labor de arqueología” para reconstruir las bases, que se pueden distinguir del resto de la puerta ya que “una regla importante en la restauración” es que se distinga “lo que se ha aportado nuevo de lo antiguo”, apuntó Fernando Botel.
Además, las bases se tuvieron que hacer de mortero, ya que no es posible encontrar la piedra original “porque las canteras están clausuradas”, por lo que desde la ULL tuvieron que hacer pruebas “de color y resistencia” para lograr un mortero de un color parecido, indicó Saavedra.
Asimismo, en el hall de entrada se han colocado reproducciones de los tres escudos que luce la fachada, así como una leyenda explicativa.

