Los vecinos y vecinas de El Caletón, en el municipio de La Matanza de Acentejo, llevan años denunciando el “abandono sistemático” que sufre el barrio, con una carretera que da acceso a sus viviendas en muy malas condiciones por el deterioro del tiempo y que ha sufrido derrumbes en varias ocasiones.
Los residentes de este núcleo costero alzan la voz contra una gestión municipal “casi inexistente”. Tras años pidiendo que se arregle, la situación de la vía sigue sin solución definitiva bajo la excusa de su titularidad privada, pese a que los propietarios, según confirman los vecinos a este periódico, no se niegan a que el Ayuntamiento intervenga. “Todo lo contrario”, apuntan.
“Estamos a cada rato detrás del concejal de Urbanismo, Miguel Ángel Pérez Pío, porque el alcalde, Ignacio Rodríguez, prácticamente ni nos atiende a los vecinos de abajo, pero lo único que hace el Ayuntamiento es venir a tapar huecos”, se lamentan.
Se “escuda” en que no está aprobado el Plan del Territorio que según el Gobierno municipal “depende del Cabildo de Tenerife” y por lo tanto, hasta que no se considere zona urbana, “el Consistorio no se quiere implicar más de la cuenta”.
Son conscientes que están en una zona de dominio público marítimo terrestre que está incluida en el Plan Especial del Paisaje Protegido Costa de Acentejo redactado por el Cabildo de Tenerife. El documento incluye la propuesta de la Dirección de Sostenibilidad de la Costa y el Mar de demoler inmuebles para recuperar parte del frente litoral.
La mayor parte de las edificaciones de este núcleo se levantaron en su momento sin licencia de obras y el Ayuntamiento lo ha ido dotando de diferentes servicios. “Nosotros no tenemos la culpa. Mientras tanto vivimos aquí y queremos hacerlo lo mejor posible”, declara un hombre que confiesa que nació en El Caletón y quiere criar también allí a su hijo.
La limpieza es otro de los problemas críticos. Con una recogida de basura que solo tiene lugar una vez por semana y la ausencia total de contenedores de recogida selectiva -solo hay de basura orgánica-, los vecinos se ven obligados a gestionar su propios residuos o trasladarlos a otros puntos del municipio. “El servicio de limpieza es pésimo, está todo sucio.
Hay basura por todos lados y somos nosotros mismos quienes nos encargamos de cuidar el barrio. Se ve medianamente limpio porque barremos y recogemos, no tenemos un servicio adecuado de que venga personal a llevarse la basura”, insisten.
La falta de limpieza se agudiza en los meses de verano debido a que muchas construcciones se utilizan como segunda residencia y por la afluencia de personas que acuden a disfrutar de las zonas de baño pese a que en algunas se desaconseja por su peligro, como es el caso del Charco de los Azulejitos o el del Chocho.
“Los vecinos nos unimos y hacemos las cosas y el Ayuntamiento nos da material, pero la mano de obra y el trabajo físico lo tenemos que poner los vecinos. Es verdad que nosotros queremos cuidar el pueblo, pero es que a veces no podemos con todo”.
Además, denuncian que tras la última borrasca Therese, varios postes de luz han quedado inclinados, suponiendo un grave peligro de incendio y seguridad vial que aún no ha sido atendido. “Hemos tenido que llamar incluso al 112 para que venga y evite una desgracia”, indican.
Fue en la zona que los vecinos conocen como la mesita’ ya que el Caletón se divide en tres zonas, la parte conocida como La Caleta, la zona de la playa, “que es el centro”, y ‘la mesita’, que según ellos, es la parte más bonita y más cuidada porque están los paseos de piedras.
Indignación
La indignación de los habitantes crece al comparar su situación con otras zonas del municipio. Mientras el monte y las medianías “cuentan con infraestructuras modernas y farolas solares, en El Caletón parecemos vecinos de segunda pese a que hagamos la contribución, el agua y la luz igual que el resto de vecinos de La Matanza”. “Parece que estamos pidiendo un favor cuando exigimos derechos básicos como barandillas para mayores o accesos dignos”, se lamentan.
Consideran que al ser una zona de la costa tienen que cuidar el entorno y por eso hasta pintan las escaleras de acceso al baño “que tienen 50 años y están llenas de óxido”.
Según Miguel Ángel Pérez Pío, los vecinos “saben perfectamente que están adjudicadas obras de mejora de acceso y cuáles son competencia del Ayuntamiento” y recalca que el paseo se ha mejorado y se han puesto mallas para evitar desperfectos en el talud de la costa.
Aclara que para ser un barrio tendría que tener la condición de urbano y eso depende del Plan Especial que ha de aprobar el Cabildo “y los vecinos también conocen esta situación”.
Estos últimos hablan de “nuestro pueblito costero”, donde viven “como una familia y con un poquito nada más, nos hacen feliz”. Una felicidad que, desde hace muchos años, se queda en promesas, muchas reuniones y una batalla que les cuesta ganar.

