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jaque mate

Falló la política, no Canarias

Resultó especialmente bochornoso anunciar públicamente el rechazo a la entrada del buque para que, apenas una hora después, el Gobierno de España corrigiera y desautorizara esa posición mediante una resolución de Marina Mercante que dejó en evidencia a las autoridades autonómicas
Fernando Clavijo, Canarias

Fernando Clavijo

Canarias ha perdido una oportunidad de oro para demostrar al mundo lo que siempre ha sido: una tierra solidaria, eficaz y capaz de responder con serenidad y humanidad ante una situación excepcional. Durante días, decenas de medios de comunicación internacionales han mantenido sus cámaras apuntando al puerto de Granadilla. El planeta observaba cómo nuestras islas afrontaban la llegada de un crucero marcado por la alarma sanitaria. Y, sin embargo, el espectáculo ofrecido en las horas previas fue impropio de unas instituciones que deberían haber estado a la altura del momento. Una presidenta insular evacuando todo tipo de soflamas populistas y deleznablemente electoralistas y una administración regional balbuceante.

No era el tiempo de los gestos políticos ni de los desafíos competenciales. Mucho menos cuando Canarias ni siquiera tenía la última palabra sobre la autorización del desembarco. Resultó especialmente bochornoso anunciar públicamente el rechazo a la entrada del buque para que, apenas una hora después, el Gobierno de España corrigiera y desautorizara esa posición mediante una resolución de Marina Mercante que dejó en evidencia a las autoridades autonómicas. La imagen trasladada al exterior fue la de una administración descoordinada, presa de la improvisación y más pendiente del titular que de la responsabilidad institucional.

Canarias tenía ante sí la posibilidad de exhibir la excelencia de su sistema sanitario, la capacidad de coordinación y liderazgo con el Estado y, sobre todo, la tradición de acogida que define históricamente a este pueblo. En lugar de eso, se optó por alimentar la confusión y el miedo.

Estas islas han sabido siempre tender la mano en los momentos difíciles. Así se lo recordó especialmente ayer a los tinerfeños el Papa León XIV y el máximo responsable de la OMS. Esa es la Canarias admirada y respetada fuera de nuestras fronteras. Precisamente por eso, lo ocurrido en Granadilla merece un serio tirón de orejas. Porque cuando el mundo miraba hacia Tenerife, nuestras instituciones no estuvieron a la altura de la solidaridad y la madurez que la sociedad canaria sí ha demostrado una y otra vez. Todos nuestros gobernantes deben tener muy presente que el pueblo podrá ser muy paciente y solidario, pero desde luego no es ingenuo.

¡Jaque mate!

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