El Hikari Japanese Roots, de David Rivero, se ha convertido en poco tiempo en un referente de la comida japonesa en la capital grancanaria. Aquí solo funciona un único menú omakase, que es una sorpresa para el comensal que puede comer en la barra -unas nueve personas- o en otras cinco mesas pequeñas. En total son unas 20 personas que se ponen en manos del chef, que prepara los platos en función del mercado. Hay dos turnos. Uno a las 20.30 horas y otro a las 21.30 horas. Se ruega puntualidad ya que los tiempos están milimetrados. En la cocina están David y Vannessa Perdomo e Idafe Rodríguez, en la sala. Tres personas que cumplen con acierto a los 20 comensales porque siempre están llenos, de ahí la previsión de la reserva.
Aquí David, Vannessa e Idafe se entregan para que el comensal no sienta demoras en los platos o que no lleguen a la temperatura adecuada los platos o el vino. Todo está controlado.
Para un reciente visita vino bien un Zárate 2025, un 100% albariño, de la DO Rías Baixas, un buen exponente de la variedad gallega. De entrada unos edamame acompañados de un salsa de sésamo. Luego de entrada unas gyozas de langostino, una ostra con salsa ponzu, una tartar de berenjena frita, salsa y tomates sherry, y sembei de neguitoro, ventresca picada con cebolleta y galletita japonesa de arroz.
David Rivero luego trae el usuponzu de unas finas lonchas de jurel para dar paso una serie de sushi que empiezan con una caballa ahumada con un toque picante; una sama roquera con trufa flanca y una vieira con yuzu y chile.
Luego llega una sushi de toro y un tartar de wagyu con arroz frito con con una textura de brioche. Todos los bocados impecables, con cortes precisos y excelente sabor.
De postre un quesillo, inspiración de una receta familiar, con leche de coco y un anmitsu con judías rojas y té matcha.
A David Rivero se le ve contento con su nuevo negocio, que abrió sus puertas en 2024. Antes ya era conocido por su trabajo en el Kabuki de Ricardo Sanz, en The Ritz Carlton Abama, en Guía de Isora, donde trabajó con Daniel Franco, su maestro, y luego en el Kabuki, en el Lopesan Costa Meloneras.
Incluso afirma que el restaurante, en la calle Buenos Aires, 16, le está dando alegrías, le ha devuelto la confianza en el mundo de la hostelería y que está disfrutando a plenitud. Hikari, luz en español, recibe el nombre como homenaje a Lucía su hija, de seis años.
Ya saben que si están por la capital grancanaria esta es una de las mejores opciones para disfrutar de una buena comida japonesa, en un ambiente familiar. David, Vannessa e Idafe se esfuerzan por que te sientas como en tu casa.

