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La pelota de Nivea: el icono de nuestra infancia que cayó del cielo

La pelota de Nivea conquistó todas las playas de España y Canarias y lo hizo gracias a una estrtategia de marketing genial, que luego fue prohibida
La pelota de Nivea: el icono de nuestra infancia que cayó del cielo

La pelota de Nivea: el icono de nuestra infancia que cayó del cielo

Sigue siendo, sin duda alguna, uno de los objetos y los símbolos del verano. La pelota de Nivea es un clásico de nuestras playas, pero detrás de este trozo de plástico que tantos recuerdos nos trae, hay un trabajo detrás de marketing e ideas geniales. Las playas de España y de Canarias se llenaron de este trozo de plástico brillante tan característico.

Producida por millones -Nivea estima que se han fabricado 20 millones de sus pelotas-, este balón supuso un impulso definitivo para la marcar en uno de sus productos estrella: los protectores solares.

Primero fue Nix

El Eucerit actúa como un emulsionante capaz de unir aceite y agua para obtener una mezcla homogénea, estable y de gran calidad. Este compuesto fue desarrollado en 1911 por el doctor Isaac Lifschütz. Más tarde, el dermatólogo y profesor Paul Gerson Unna, admirador del trabajo del científico, presentó el hallazgo al doctor Oscar Troplowitz, químico y cofundador de la compañía Beiersdorf.

Troplowitz comprendió rápidamente el potencial de este descubrimiento, ya que la emulsión de agua en aceite suponía una base ideal para elaborar una crema destinada al cuidado de la piel. Así nació Nivea Creme, cuyo nombre está relacionado con el característico color blanco de la crema, similar al de la nieve.

El origen de la marca procede de las palabras latinas “nix” y “nivis”, que significan “nieve”. Por ello, el término “Nivea” puede traducirse literalmente como “blanca como la nieve”.

Un objeto vinculado al turismo

Que la crema Nivea fuera fácilmente transportable y que soportara desde altas a bajas temperaturas provocó que se popularizara rápidamente. Su expansión coincidió con el boom del turismo, en los años 50. Ahí ganaría mucha presencia la pelota de Nivea.

Los años 50, además del boom del turismo, trajo consigo una popularización del coche propio, permitiendo desplazamientos más sencillos y disparando la alfuencia a las playas de todo el mundo. España no quedó al margen de ello.

Fue la presencia del turismo alemán a Italia lo que motivó que Nivea, que “llevaba tiempo investigando a fondo los efectos de la radiación solar en la piel”, lanzara el Ultra-Oil Spray, una auténtica novedad. Aquel protector solar era fácil de aplicar y, sobre todo, ligero en la piel. Para popularizar su uso, cada bote venía acompañado de una pelota de Nivea.

Resistente y fácil de inflar: así era la pelota de Nivea

La pelota de Nivea también tenía horas y horas de desarrollo, a pesar de lo que pudiera parecer. Era necesario que fuera resistente, que durara muchas visitas a la playa, pero, a la vez, que fuera sencilla de inflar. Por otro lado, tenía que ser grande, pero que se pudiera transportar fácilmente en los abarrotados bolsos de playa. Era, en sí, un reto para la época.

Además, la pelota de Nivea simbolizaba la representación tridimensional de su famosa lata azul y blanca, por lo que era una forma sumamente efectiva de hacer publicidad en aquellas playas llenas.

Aviones para lanzar la pelota de Nivea

España acogió la pelota Nivea en los años 70 del siglo XX. Se popularizó el uso de los protectores solares y la mejor forma de llevarla a todos, incluso para aquellos que no usaban esta marca, era la de lanzarla desde avionetas y helicópteros.

Ahora puede parecer una idea disparatada, pero la avioneta de Nivea sobrevolaba algunas de las playas más importantes de España y las dejaba caer sobre una multitud que enloquecía por hacerse con una.

Aquí también hubo algo de investigación: para que las pelotas no acabaran en el mar, se lanzaban a medio inflar, pues si se hacía con todo el aire en su interior, como en las primeras ocasiones, la mayor parte de ellas acababan océano adentro.

Obviamente, aquello chocaba con la Ley de Costas de 1988, quedando este tipo de campañas publicitarias completamente prohibidas. Aquella imagen llegó a ser tan popular que el grupo Mojinos Escozíos compuso una canción titulada La avioneta.

Lo que no se pudo evitar fueron aquellas carreras por las playas, detrás de la pelota de Nivea cuando hacía viento junto al mar. Por cierto, algunas de ellas se venden hoy por casi 30 euros.

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