tribuna

La batalla de los corazones y las mentes

Una oleada de escándalos y juicios en España inunda el ecosistema político. En las democracias, vulnerables a esos ataques, cobra auge la guerra por otros medios. Y los medios -de comunicación- son el hegemón en el campo de batalla.

El desgaste político o es antes desgaste mediático o no es. Porque las causas judiciales no se dirimen al día siguiente, sino al cabo de años. Y el fin de la oposición, al pisar el acelerador, es algo inmediato, el adelanto electoral. Por el contrario, Sánchez aguarda a noviembre, a comprobar si las elecciones de medio mandato en EE.UU. suponen la caída de Trump, el gran referente de Feijóo y Abascal.

Ambos -y Ayuso- han cumplimentado la visita al embajador de EE.UU. en Madrid, Benjamín León, que está al corriente de las claves del asedio al Gobierno, pues la Administración Trump es la que ha abierto la veda tras la presa ZP con datos telefónicos propios. Feijóo estaba bien informado y, en la campaña andaluza, lo anunció cuando se encontraba bajo secreto de sumario. Llama la atención que el faro de la derecha, Trump, sea el político que más aprueba públicamente la corrupción en el mundo en todas sus modalidades.

Estamos asistiendo a una guerra que se disputa en prensa, radio y televisión como si fuera por tierra, mar y aire, al grito de Aznar de que “quien pueda hacer, que haga”. El ministro Óscar Puente lo describe como una ofensiva para derribar al Gobierno “con métodos nada democráticos” y cita las falencias de los autos.

Los juicios del caso Kitchen y de David Sánchez, hermano del presidente, que coinciden sin venir a cuento, conviven, a su vez, con la imputación estelar de Zapatero y un requerimiento de documentación en la sede del PSOE por el caso Leire Díez, a los que se les suma la audiencia preliminar de las partes en el insólito caso de Begoña Gómez. Un informe de la UCO revela, en esta jungla de affaires, que la esposa del presidente no se ha enriquecido con fondos opacos. A buenas horas, mangas verdes.

Con semejante polvareda, se comprende que muy pocos hayan reparado en la declaración más esperada del juicio del caso Kitchen, la del exministro de Rajoy en Interior, Jorge Fernández, y en que acudirán al banquillo cuarenta personas junto al exconsejero popular de la comunidad de Madrid Francisco Granados, que se enfrenta a una petición de 42 años de cárcel por Púnica, uno de los célebres casos de corrupción del PP.

Kitchen y Púnica son dos piedras en el zapato que afean el discurso seudoético de Feijóo, que pide adelanto electoral o cuatro votos para una censura. Lo de Ábalos y Cerdán no terminaba de tumbar al sanchismo. Por suerte para él, estalló la bomba de Zapatero y la UCO estuvo 12 horas en Ferraz.

Los expertos en erosión política aconsejan generar un ‘intenso escrutinio público’. Librar una batalla por los corazones y las mentes: debilitar al enemigo y engatusar a la opinión pública. Los gobiernos de izquierda son objetivo preferente por influencia del trumpismo. En EE.UU., el Proyecto 2025, un manual de fe de mil páginas de la Fundación Heritage, enseña a borrar todo rastro progresista.

Noviembre es la fecha, por si Trump, hundido en las encuestas, perdiera la mayoría de las dos cámaras en las elecciones de midterm y sufriera un impeachment. El precedente de Orbán en Hungría, que cayó pese al apoyo de Trump, abona esa tesis.

Así que este es un Sánchez que se encomienda a Dios, al papa, obligado a regresar al Manual de resistencia, y que descarta convocar elecciones. En paralelo, resurge Iván Reondo (autor de El Manual), que augura la “remontada” del socialista “en este momento de corrosión e ira” y de visita de León XIV a España, el mejor aliado de Sánchez.

Feijóo desespera con motivo, porque la censura no seduce a PNV y Junts. Y Trump, el mayor hater de Sánchez por el no a la guerra y el no a las bases, solo puede ayudarle con el no a Zapatero.

La táctica de apabullar al adversario con una sobrecarga de frentes sin darle tiempo a respirar, la estudié cuando moderaba debates: se denomina galope de Gish. Es demoledora, te obliga a estar a la defensiva. Y es una de las favoritas de los think tanks de la guerra sucia y la polarización desde el paleoconservadurismo.

En adelante, la figura del político será objeto de persecución sistemática bajo esta regla, y habrá que aprender a separar la paja del trigo. Unos casos se archivarán, otros no. La práctica sinuosa, en el bando conservador radical, sugiere acometer a los entornos familiares, con un único temor: que, en la batalla de los corazones y las mentes, llegados a un punto, parezca infundado y despierte la solidaridad de los votantes de izquierda. El efecto bumerán.

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