La primera sociedad recreativa y cultural de Santa Cruz de Tenerife, denominada Centro de Lectura y Recreo, fundada por cincuenta y dos comerciantes y terratenientes en 1840, tuvo su primera sede en la casa nº 4 de la Plaza de La Constitución (hoy La Candelaria), haciendo esquina con la calle Candelaria. Diez años más tarde alquilarían la casa que ocupaba el nº 2 de esta Plaza, ya que disponía de un salón para celebrar bailes, y salas para lectura, juego de cartas y de billar, dotándola de un piano, dos telescopios y dos anteojos. En 1855, pasaría a denominarse Casino de Santa Cruz de Tenerife.
En 1860, sus 200 socios acordaron alquilar el entresuelo de la Casa Villalba, situada en el nº 11 de la citada Plaza, aunque con entrada por la calle La Marina nº1, ya que el resto del edificio lo utilizada el Hotel La Marina -Hotel Internacional, en 1899- con entrada por la Plaza.
Gracias a la prosperidad de la que gozaba la Sociedad, en 1895, ocuparía todo el inmueble, dedicando el entresuelo a los juegos de cartas y local de lectura, la planta baja para la tertulia diaria y distintos deportes, y en la parte alta el gran comedor de gala y el amplio salón de baile, con nueve ventanales que daban a la plaza Candelaria.
Con el fin de construir un nuevo edifico que abarcara toda la manzana, en la Junta General del 17 de diciembre de 1911 se aprobó comprar las casas números 3 y 5 de la calle La Marina y las casas números 1 y 3 de la calle Bethencourt Alfonso; pero, como la I Guerra Mundial impidió esta iniciativa, hubo que esperar hasta 1932 para derribar el antiguo edificio y comenzar las obras.
Su inauguración, celebrada el 4 de mayo de 1935, constituiría una efeméride social en la Isla, pues al baile de gala asistieron dos mil invitados, entre los que se encontraban las primeras autoridades. Esta construcción monumental, con un exterior ecléctico y el interior racionalista, con las dos fachadas principales dirigidas a las Plazas de la Candelaria y de España, y las otras dos a la calle Bethencourt Alfonso y al Pasaje Peligros, fue proyectado por el arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre, logrando que cumpliera las funciones de local social y edificio comercial, cuyos alquileres permitirían mantener saneada la economía de la Sociedad.
El edificio
La señorial entrada al edificio tiene la significación que el Real Casino ostenta en esta Ciudad. El Hall, presidido por un gran óleo sobre lienzo, adosado a la pared, del pintor José Aguiar García, titulado Friso Isleño, distribuye el acceso a las distintas dependencias de la Sociedad, a través de una gran escalera de honor, de trazado imperial, y dos ascensores. Al otro extremo de la entrada, otra escalera conduce al restaurante Marina, con grandes ventanales hacía el exterior del edificio. En el Hall también se encuentra la Conserjería y los servicios de señora y caballero.
Su doble altura permite la existencia de la entreplanta, en la que se encuentra el salón Miguel Duque, utilizado en la recepción de las autoridades. También existen salas de proyección, billar y bridge, y otras estancias en las que se llevan a cabo cursos de pilates, informática, pintura, etc.
La planta segunda la conforma el Gran Salón, de doble altura, con vistas a la Plaza la Candelaria, Plaza de España y la calle Bethencourt Alfonso. Tiene una superficie de 844 metros cuadrados y capacidad para 2.000 personas.
Su estructura se puede compartimentar, de manera que su centro forma un gran espacio multiusos en el que se pueden celebrar conferencias, conciertos, exposiciones, presentación de libros, actos culturales, bailes, etc., mientras que el resto puede utilizarse como restaurante, salón de recreo, etc. Está decorado con un gran óleo sobre lienzo, adosado a la pared, de 90 metros cuadrados, del pintor Néstor Martín Fernández de la Torre, titulado Tríptico del mar y la tierra.
En la planta tercera se halla la Administración, el despacho de la Presidenta, la Sala de Juntas, la Biblioteca y el Salón Presidente, donde se exponen las fotografías de todos los rectores que ha tenido la Sociedad. La azotea, transformada en terraza, con espacios para restaurante y pista de baile, fue decorada por César Manrique en 1955. Estas instalaciones ofrecen una excelente panorámica de la cordillera de Anaga y la bahía de Santa Cruz.
El Real Casino, la Sociedad más antigua que existe en esta ciudad, fue distinguido con el Titulo de Real, otorgado por don Juan Carlos I, el 12 de noviembre de 2009.
También ha recibido la Medalla de Oro del Gobierno de Canarias, la Medalla de Oro de la Isla, concedida por el Cabildo Insular, y la Medalla de Oro de la Ciudad, entregada por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
Bienes Muebles Vinculados
En las distintas dependencias de Real Casino de Tenerife se exponen 38 obras de arte de las firmas más representativas de la plástica canaria.
José Aguiar García: Friso Isleño, óleo sobre lienzo adosado a la pared; y Retrato de A. Faustino Martín, óleo sobre lienzo.
Néstor Martín Fernández de la Torre: Alegoría del mar y la tierra, óleo sobre lienzo, adosado a la pared.
Francisco Borges Salas: Ángeles caídos I y II, grafito con acuarela, técnica mixta sobre papel; La tierra, escultura de bulto redondo, marmolina; El mar, escultura de bulto redondo, marmolina.
Francisco Bonnín Guerín: Realejo Alto I, II y III, acuarelas; La Victoria, acuarela; Paisaje del norte de Tenerife, acuarela; Marina, acuarela.
Diego Crosa y Costa: Paisaje del norte de Tenerife, grafito sobre papel; Pino canario, grafito sobre papel.
Pedro González: Abstracción, acrílico sobre papel; Mujer, óleo sobre lienzo.
César Manrique: Abstracciones, gouache sobre papel; Mural, mosaico adosado a la pared.
Manuel Martín González: Paisaje del sur, óleo sobre lienzo.
Ángel Romero: Hogar canario, óleo sobre lienzo.
Cristino de Vera: Maternidad, óleo sobre lienzo.
Manuel López Ruiz: Marina, óleo sobre lienzo.
Teodoro Ríos: Retratos de Alicia Navarro I y II, óleo sobre lienzo.
Manuel González Méndez: El paje, óleo sobre lienzo.

