Addoor Sticky
visita del papa

“Para los agustinos la visita del papa a Tenerife va a ser una inyección de optimismo”

Puerto de la Cruz alberga actualmente la única comunidad agustiniana activa en Canarias; Robert Prevost la visitó en 2003 y su prior actual, Ángel Andrés Blanco, coincidió con él en tres ocasiones
“Para los agustinos la visita del papa a Tenerife va a ser una inyección de optimismo”

Ángel Andrés Blanco muestra el cuadro de Robert Prevost que cuelga en una pared del comedor. Sergio Méndez

La orden Agustiniana, que gozó de un esplendor floreciente en Tenerife hasta que la Desamortización de Mendizábal confiscó los bienes y propiedades de la Iglesia, -asestando un duro golpe a su presencia en el Archipiélago-, está de enhorabuena.

No solo porque el León XIV sea el primer papa agustino de la historia, sino porque también se convertirá en el primer obispo de Roma en visitar Tenerife, la isla que alberga actualmente a la única comunidad agustiniana activa en Canarias.

Se encuentra en el Puerto de la Cruz, un municipio al que León XIV acudió en 2003 como el sacerdote Robert Francis Prevost, quien en ese entonces ejercía el cargo de prior general de los agustinos a nivel mundial.

La inminente llegada del pontífice a Canarias ha generado una enorme expectación en la ciudad turística, donde permaneció un día, y donde todavía hay personas de la comunidad religiosa que le recuerdan. “Durmió en la casa de abajo, en el colegio San Agustín. Si uno mira a la fachada, encima de la puerta central está la habitación en la que pasó la noche”, precisa el superior de la comunidad agustiniana en Tenerife, Ángel Andrés Blanco.

Aunque en ese momento él no estaba destinado en Tenerife, coincidió con Robert Prevost en tres ocasiones: en Roma, Valladolid y Palencia.

El superior recuerda su estancia en la primera ciudad, donde pasó una semana de vacaciones en la Casa Generalicia de la orden, vecina al Vaticano, al estar ocupada la residencia de Santa Mónica.

“Tuvimos un trato normal, como un hermano más”, apunta el superior, rescatando uno de los valores más puros de la orden: la fraternidad y el sentido de comunidad, donde no existen rangos jerárquicos que superen el lazo de la hermandad.

Posteriormente, coincidieron en diversos encuentros y charlas de la orden en Valladolid y, finalmente, en Palencia -provincia natal de Ángel Andrés Blanco- con motivo de la ordenación de un obispo agustino “y él estaba allí”.

A este último solo le quedó la pena de no poder estar con él cuando visitó Venezuela, país al que estuvo destinado durante 32 años aunque en esa época el actual papa se encargó de hacerles llegar un cálido mensaje de aliento a todos los hermanos de la comunidad.

Una de esas personas que nunca se olvidan

Pese a que sus encuentros personales fueron acotados, y que no tuvo mucho trato personal, el superior de la comunidad tinerfeña asegura que León XIV es de “esas personas que, aunque las veas una vez, nunca se olvidan”.

Lo define como “una persona muy sencilla, muy calma, que piensa primero las cosas, así al menos lo define todo el mundo”. A esa prudencia se suma una vasta capacidad intelectual y el carácter “sumamente práctico”, propio de sus raíces norteamericanas. Natural de Chicago, cabe recordar en este sentido, que es el primer papa nacido en Estados Unidos y el segundo procedente de América. Además, su marcado carisma misionero y sus diversos destinos internacionales le han otorgado una visión universal y una empatía excepcional para conectar con realidades humanas muy diversas.

Con esta visión coincide Carmen Julia Pacheco Sosa, quien trabaja en la casa parroquial desde el año 1995. Ella es la responsable de organizar las compras, hacer la comida, de tener en orden la ropa y la limpieza de las instalaciones.

En los días previos a que fuera ordenado sumo pontífice su cara le resultaba “conocida”, pero “ni se le pasó por la cabeza que pudiera ser él”. Días después, de camino al trabajo, un chico le dio las felicitaciones porque el papa era agustino. “Y ahí me dí cuenta que era él, porque hay un cuadro colgado en la pared del comedor de la casa parroquial cuando era general. La cara es la misma, los rasgos, la sonrisa, solo que tiene el pelo más blanco”, apunta Julia mientras Ángel Blanco lo muestra orgulloso.

Julia ya tiene todo organizado para poder asistir a la misa que León XIV ofrecerá en el muelle de la capital tinerfeña. “Será un momento espectacular. Aunque verlo lo veremos pocas personas, solo vivir ese ambiente va a ser un momento grandioso”, dice convencida.

La comunidad agustiniana de Tenerife está compuesta actualmente por cuatro religiosos -hay 340 en toda España- que mantienen viva la llama de la orden en el Archipiélago: el propio Ángel Andrés Blanco, Aldrin Melgar, Jojo Neyssery y Manuel Ángel André, que a sus 96 años también tiene previsto acudir al saludo oficial que el Papa mantendrá con el obispo de la Diócesis Nivariense, Eloy Santiago, el viernes 12 a las 10.30 horas en la sede del Obispado, y al que han sido invitados formalmente.

“Para los agustinos, la visita del Papa va a ser una inyección de optimismo y una oportunidad para visibilizarnos y que la sociedad conozca mejor todo el mensaje de San Agustín, que es un pilar dentro de la iglesia católica”, reconoce el padre Ángel, aunque no oculta la realidad de la crisis vocacional que afecta a España y a toda Europa en general.

La comunidad en Puerto de la Cruz

En Puerto de la Cruz se encargan de dos parroquias, Nuestra Señora de la Peña de Francia y la Peñita, dos capellanías en el hospital de la Inmaculada y el centro de educación infantil Matilde Tellez, y también se ocupan de una comunidad filipina en la capital.

La comunidad confía en que la visita de León XIV sirva para recordar la vigencia del mensaje agustiniano: la búsqueda incansable de la verdad, la belleza de la vida compartida y la unión de “un solo corazón y una sola alma” orientados hacia Dios.

“El conejo al salmorejo se va a poner de moda gracias al papa”

Carmen Julia Pacheco Sosa es la encargada de realizar los quehaceres diarios en la casa parroquial desde 1995. Las mismas tareas que realizaba en 2003 cuando Robert Prevost visitó Puerto de la Cruz. Fue ella quien cocinó el menú de esos días aunque no recuerda si fue algo especial. “Creo que fue conejo al salmorejo porque al prior de entonces, el padre Benigno, le gustaba agasajar a los invitados con comida típica canaria”.

Días atrás estuvieron almorzando en la casa parroquial el provincial de los agustinos, el obispo y en honor al papa Julia puso en la mesa conejo al salmorejo. “Ahora se va a poner de moda gracias al papa”, bromea.

TE PUEDE INTERESAR