Moeve ha situado la descarbonización y las energías limpias en el centro de su estrategia. ¿En qué punto se encuentra actualmente ese proceso de transición en Canarias?
“Canarias está todavía en una fase intermedia de avance hacia la transición energética, pero claramente de aceleración. Ya estamos viendo un despliegue importante de proyectos. En el caso de Moeve, con la descarbonización en el núcleo de nuestra estrategia Positive Motion, trabajamos en varias líneas a la vez. Por ejemplo, en el suministro de combustibles marinos sostenibles y también en el posicionamiento del SAF, el combustible sostenible para aviación, en distintos aeropuertos de las Islas. Aunque todavía no exista una obligación plena en Canarias, pues existe un régimen especial de exenciones, sí hemos querido adelantarnos y dar pasos importantes. Además, estamos impulsando la electrificación del transporte por carretera, mediante el despliegue de puntos de recarga ultrarrápida para vehículos eléctricos a través de nuestra red de estaciones de servicio.
Por otra parte, las islas, altamente dependientes de las energías fósiles, avanzan en soluciones ligadas a la fotovoltaica, la eólica y, más recientemente, al desarrollo de la eólica marina. Ahora bien, todo esto tiene que hacerse adaptado a la realidad insular, pues en Canarias existen sensibilidades sociales y territoriales que hay que tener muy en cuenta. La transición energética no puede hacerse de espaldas al territorio ni a la ciudadanía. Hay que buscar soluciones de consenso”.
-¿Puede Canarias convertirse en un referente en materia de descarbonización?
“Sin duda. Canarias tiene condiciones extraordinarias para ser un referente en sectores como la movilidad sostenible, tanto terrestre como aérea y marítima. Es un territorio ideal para avanzar en modelos energéticos más limpios. Por ejemplo, en el caso de la movilidad eléctrica, las distancias relativamente cortas entre núcleos urbanos facilitan mucho el uso del vehículo eléctrico. Nosotros estamos situando los cargadores rápidos en corredores estratégicos para garantizar que la recarga sea fiable y accesible tanto para residentes como para turistas. Y además estamos desplegando en nuestras estaciones de servicio el diésel renovable HVO 100. Es una solución muy importante porque permite sustituir directamente el combustible convencional sin necesidad de modificar motores ni infraestructuras. Eso facilita muchísimo la transición. Estoy convencido de que con la transición energética, Canarias puede convertirse en un referente del turismo descarbonizado de primer orden mundial”.
– ¿Cómo se transforma una compañía tradicionalmente ligada a los hidrocarburos en una empresa enfocada a las energías sostenibles?
“Ese es probablemente el gran desafío. No se trata solo de sustituir combustibles fósiles por renovables. Estamos hablando de rediseñar una organización construida durante décadas alrededor de un modelo energético basado en el petróleo que ahora está cambiando completamente. Tenemos infraestructuras muy potentes, como las antiguas refinerías que ahora denominamos parques energéticos al haber ampliado su concepto, además de redes logísticas y cadenas de suministro muy consolidadas. Pero todas esas estructuras fueron diseñadas para otro contexto energético.
Por eso el reto es industrial, tecnológico, financiero y también cultural. Necesitamos nuevos perfiles ligado a la digitalización, los datos, la química verde o el hidrógeno verde. Y además hay que transformar la cultura corporativa hacia modelos más innovadores y sostenibles. La transición energética obliga a equilibrar sostenibilidad, paisaje, empleo y aceptación social. Son decisiones estratégicas de enorme dimensión que debemos tomar ahora, aunque el sistema energético del futuro todavía se esté definiendo”.
-¿Cómo se materializa esa orientación en los proyectos que está impulsando la compañía?
“Estamos avanzando decididamente hacia la energía y la movilidad sostenibles, hacia negocios bajos en carbono. Ese enfoque se refleja en proyectos muy relevantes, como la construcción en Huelva del mayor complejo de biocombustibles 2G del sur de Europa, o el desarrollo del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde. Estamos impulsando los combustibles sostenibles para la movilidad terrestre, marítima y aérea, con el objetivo de acelerar la descarbonización de sectores clave de la economía. La compañía ya ha desinvertido el 70% de su actividad de exploración y producción de hidrocarburos para concentrar inversiones en energías limpias y sostenibles. La transformación ya no es una hipótesis de futuro. Está en marcha y va a definir el modelo energético de las próximas décadas”.
-¿Qué oportunidades genera este nuevo modelo para Canarias?
“Todo lo que implique aumentar en España la producción de energías alternativas, como biocombustibles, hidrógeno verde y sus derivados y evaluar en este sentido proyectos en Canarias, como circularidad y gases renovables, SAF, supone avanzar en soberanía energética y reducir la dependencia exterior.
Además, esta transformación puede generar empleo de calidad y diversificar la economía, vinculándola por tanto hacia su actividad principal, el turismo, pero en un territorio descarbonizado. La transición energética abre oportunidades vinculadas a las energías alternativas para la movilidad sostenible y para la generación eléctrica. Estamos hablando de actividades de mayor valor añadido y con capacidad de generar conocimiento y empleo cualificado.”
– ¿Qué nivel de colaboración existe actualmente entre Moeve y las administraciones públicas canarias?
“La colaboración es muy estrecha y positiva. Hemos alineado muchos de nuestros proyectos con los objetivos marcados por la hoja de ruta energética del Gobierno de Canarias. Hay un ámbito especialmente relevante: la generación eléctrica. Estamos trabajando en soluciones que permitan sustituir combustibles fósiles por biocombustibles en la generación eléctrica insular. Eso permitiría reducir de forma muy importante las emisiones de CO2 del Archipiélago. Y también estamos centrados en la descarbonización de sectores de difícil electrificación, es decir, el transporte marítimo, el aéreo y el terrestre pesado. Nosotros queremos ser un actor relevante aportando soluciones reales y viables para acelerar la descarbonización del Archipiélago”.
-En el caso concreto del transporte terrestre, ¿cuál cree que es la solución más adecuada para Canarias?
“La respuesta es clara: los biocombustibles de segunda generación. Son soluciones que ya existen, que ya estamos produciendo y que además no requieren transformar motores ni vehículos. Son combustibles “drop-in”, es decir, se incorporan directamente al vehículo y automáticamente permiten empezar a descarbonizar el transporte. Esto sirve tanto para vehículos industriales como para turismos diésel. Y además es aplicable al transporte marítimo y a la aviación. La electrificación también tendrá un papel importante en la movilidad terrestre, por supuesto, pero los biocombustibles permiten actuar desde ya, aprovechando toda la infraestructura existente”.





