El tiorbista aragonés Nacho Laguna ofrecerá en Canarias su primer concierto como solista en el marco de la tercera edición del Festival Internacional de Cuerda Pulsada de La Laguna (Ficup), el 3 de julio en la Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias. Laguna, uno de los grandes intérpretes europeos especialistas en dicho instrumento del circuito internacional dedicado a la música antigua, también ofrecerá una clase magistral en la cita que tendrá lugar del 1 al 8 de julio, impulsada con la colaboración del Ayuntamiento de La Laguna y la Fundación CajaCanarias.
El músico ofrecerá en su recital un repertorio integrado por piezas grabadas en su reciente trabajo Ferrarese, que rescata la música de Giovanni Pittoni Ferrarese, un misterioso tiorbista de mediados del siglo XVII. “El concierto va entrelazando sonatas del propio Pittoni y arreglos que he realizado de música relacionada con la ciudad de la que era originario, Ferrara, que probablemente el propio Pittoni conoció y estudió”, explica Laguna, quien se aproxima a la tiorba mientras cursaba estudios superiores de guitarra clásica con Daniel Zapico en el conservatorio de Zaragoza. “Enseguida me fascinó la mecánica del instrumento y su sonido”, confiesa. “Construyendo este programa me di cuenta de lo versátil que puede ser este instrumento, con un abanico infinito de posibilidades que te permite acercarte a casi cualquier música”, agrega.
‘CANARIOS’
Su repertorio contiene una pieza titulada Canarios, que a muchos les despertará curiosidad. “Efectivamente, los canarios fue una danza muy popular en España e Italia durante los siglos XVI y XVII que tiene su origen en las Islas Canarias, de ahí su nombre. En este caso utilizo el bajo ostinato típico de los canarios y hago mi propia versión, una práctica muy habitual en el siglo XVII, y que seguramente el propio Pittoni realizaba”.
Su repertorio mezcla autores del Barroco italiano como Vitali, Ferrari, Cazzati, Ferrarese o Vivaldi con composiciones propias. Lo que cautiva a Nacho Laguna de la escuela italiana del siglo XVII es la figura de Pittoni. “Mientras leía sus sonatas, fui descubriendo a un personaje con luces y sombras, con momentos más y menos inspirados. Este tipo de figura me atrapa y me conecta mucho más que compositores asociados a la figura del genio tan presentes en la historia de la música occidental. Este repertorio y estos personajes, que parecen tan lejanos, hablan de afectos, preocupaciones, e imaginarios a veces muy contemporáneos. La lejanía y la cercanía entre estas músicas y nuestro día a día, genera una tensión que me atrapa e inspira”.
A Nacho Laguna le seduce implicarse en proyectos interdisciplinares creativos con artistas de otras disciplinas como el teatro, la danza y la performance. A algunos podría resultarle extraño que un músico al que inspira la tradición musical antigua esté tan cerca y se muestre permeable a los lenguajes contemporáneos, pero el tiorbista subraya que esta curiosidad responde a su espíritu ecléctico. “Me intereso por la música barroca, pero también por el noise, el ambient, el pop, el flamenco o el techno. Creo que este interés me empujó a encontrar otras maneras de expresarme, que saliesen de la música barroca y de la tiorba, empezando así a acercarme al mundo de los sintetizadores, de los instrumentos digitales, etcétera. Por otro lado, trabajar con otras disciplinas me empuja a cuestionar mi propia disciplina, me permite asomarme a nuevas posibilidades y buscar nuevas perspectivas. Me encanta trabajar con gente de artes escénicas, ver cómo estas disciplinas inspiran mi manera de hacer música y viceversa, es algo que me realiza muchísimo como artista”.
De hecho, Laguna está ahora empezando a grabar música propia en la que utiliza la tiorba, pero también sintetizadores y pedales de efectos. “No sé muy bien en qué acabará materializándose este experimento, pero el proceso está siendo superdivertido”, añade entusiasmado.
El músico, que imparte una clase magistral en el marco del Ficup, aconseja a los jóvenes músicos “que toquen con mucha gente, que lean música por diversión, que arreglen toda la música que les interese para su instrumento y que no tengan miedo a experimentar”, concluye.





