La experiencia profesional acumulada, los conocimientos adquiridos y la necesidad de seguir activos en el mercado laboral están impulsando iniciativas emprendedoras entre la población mayor de 55 años. Por lo general, estos muestran una mayor capacidad para consolidar sus proyectos y sostenerlos en el tiempo. Un informe elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics, de la Fundación Mapfre, en colaboración con el Observatorio del Emprendimiento de España, analiza la función del talento sénior en el ecosistema emprendedor nacional, identifica barreras y oportunidades para emprender desde los 55 hasta los 64 y pondera el impacto socioeconómico de un segmento que supera los 16,9 millones de personas y representa el 34,76% del total.
Desde 2008, el paro de los mayores de 55 años en España casi se ha duplicado: alcanzó las 505.700 personas en 2024 (con una tasa del 10%, muy superior al 4% de la media europea). El 62% de los desempleados sénior son parados de larga duración. Esta situación ha favorecido una tendencia a la salida anticipada del mercado laboral para convertir el trabajo por cuenta propia en una vía fundamental para permanecer en forma, aprovechar la experiencia atesorada y dar continuidad a trayectorias profesionales que aún tienen mucho que aportar.
“El envejecimiento de la población es una realidad ineludible que, si se aborda con una mirada positiva y estratégica, puede transformarse en una poderosa fuente de crecimiento económico y desarrollo social”, expone Juan Fernández Palacios. “A pesar de los desafíos laborales y el edadismo, el colectivo sénior en España es un actor económico activo, con capacidad de consumo, ahorro y, fundamentalmente, un creciente espíritu emprendedor”.
Uno de los datos que recoge el estudio es la estabilidad. Así como la tasa de abandono empresarial entre los mayores de 55 años se sitúa en el 1,2%, entre los presénior está en el 4,5% y en el 4,1% entre los menores de 50. Mientras que entre los menores 55 el emprendimiento potencial pesa más que en las empresas consolidadas, el 7% de los mayores lidera empresas consolidadas (con más de 3,5 años), frente al 2,3% del emprendimiento potencial y el 2,9% del reciente.
Canarias es la región con más potencial emprendedor entre los mayores de 55 años, con un 5%, por delante de Baleares (4,9%) y Cantabria (3,5%).
España “se encuentra en un momento decisivo para convertir el reto demográfico en una palanca de innovación, cohesión y crecimiento”, expresa Ana Fernández Laviada, presidenta del Observatorio del Emprendimiento. “Damos un paso más para situar el talento sénior en el lugar que le corresponde, en el centro del debate y de la acción”.
La vía de emprender un proyecto propio surge como una prometedora alternativa vital.

