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Como en los tiempos de Héctor Núñez

Viendo jugar al Tenerife de hoy, se retrotrae uno a las temporadas 71-72 y 72-73, siendo entrenador del equipo el internacional uruguayo y ex jugador del Nacional de Montevideo y del Valencia, Héctor Núñez. Héctor fue muy buen amigo mío. Ejerció como secretario técnico del Atlético de Madrid, en los tiempos del doctor Alfonso Cabeza como presidente, y como profesor de la Escuela Nacional de Entrenadores. Recién llegado a la isla, en una entrevista para La Tarde, le pregunté cuál era su filosofía del juego y me respondió que a él le gustaba el fútbol total. Es decir, todos defienden, todos atacan. Héctor lo definía como un “juego de acordeón”. Este Tete funciona con ese concepto. Los dos primeros partidos que ha disputado y ganado en esta Liga responden a esa filosofía. Puede que Cervera haya dado con una tecla similar a la de Héctor Núñez, que falleció en 2011, joven todavía porque tenía 75 años. Es gratificante volver a ver lleno el Heliodoro. Ayer, el periodista Luis Padilla aparecía en este periódico resumiendo a la perfección lo que significa este estadio para los aficionados chicharreros: “Es como visitar a un pariente cada 15 días”, se sinceraba Luis, que es un birria de muchos quilates. El tinerfeñismo ha resucitado, el Tete es ahora como una familia y supongo que algo tendrán que ver en el asunto los miembros del equipo de Rayco García, que son los que hoy dirigen el club, entre ellos Felipe Miñambres, uno de los grandes jugadores en la historia del Tenerife. Cuando, en la UEFA, jugamos contra la Lazio en el Olímpico de Roma, los aficionados italianos me preguntaban por la edad de Felipe porque hizo un partido antológico. Querían quedárselo. Pero lo mejor es el sentimiento de familia, más que de club. Tengo esperanzas de que esta será una buena temporada. Pero como dijo Enric Gallego (parafraseando al Cholo), partido a partido.

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