La música volvió a demostrar que no entiende de fronteras. Las Fiestas en Honor a Nuestra Señora del Carmen de Los Realejos se despidieron, en la noche del último martes de julio, con una de esas veladas que permanecen en la memoria, uniendo sentimientos, culturas y generaciones gracias al encuentro entre Tigaray y el artista argentino Nahuel Pennisi. La Plaza de San Agustín, completamente abarrotada, fue el escenario perfecto para un festival cargado de emoción.
Con la sensibilidad que requería la ocasión, el jefe de prensa del Ayuntamiento de Los Realejos y componente de Tigaray, Sergio González Martín, abrió el acto con unas sentidas palabras dirigidas al pueblo venezolano, antes de dar paso a un viaje musical que terminó hermanando a Canarias con Venezuela, Argentina y otros lugares a través del lenguaje universal de la música.
Tigaray, acompañado por un montaje audiovisual que repasó su brillante trayectoria desde su primera actuación en 1986, fue desgranando canciones y popurrís que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Especialmente emotivo resultó el recuerdo al recientemente desaparecido Drago de San Francisco, uno de los instantes más sentidos de una noche repleta de emociones.
Y entonces apareció la magia del músico y compositor Nahuel Pennisi. Solo con su voz o acompañado por su guitarra, conquistó a un público entregado que coreó muchas de sus interpretaciones. Sus versiones de Mercedes Sosa emocionaron por su delicadeza y profundidad, mientras la combinación con Tigaray alcanzó momentos de una belleza extraordinaria. Samuel Fumero, director musical de la formación, subrayó el valor de una colaboración que ya forma parte de la historia de la agrupación y cuyo recorrido promete seguir creciendo.
La velada también reservó espacio para el reconocimiento. El periodista Alexis Hernández Hernández recibió el galardón Manuel Hernández Linares “El Cachimba”, (obra del escultor local Jorge González González), de manos de Vicente y Fefu Hernández, hijo y nieto del recordado folclorista respectivamente, en reconocimiento a una trayectoria ejemplar dedicada a investigar, preservar y difundir el patrimonio musical canario. Asimismo, se distinguió a Javier Acevedo, por su vinculación desde los inicios de la formación, y al propio Nahuel Pennisi.
Tras más de dos horas de música, una prolongada ovación puso el broche de oro a una noche inolvidable. Una vez más quedó demostrado que, cuando el talento y el sentimiento se dan la mano, nacen momentos que trascienden el escenario y se instalan para siempre en el corazón de un pueblo.
*Historiador
