Leo el Situation room del lunes y me sorprende esa teoría de Iván Redondo insistiendo en el reparto de responsabilidades sobre lo ocurrido en Ceuta. En cuanto a la gestión de la crisis puede ser que fuera necesario fortalecer los consensos, pero en lo referente a las causas, a la interpretación diplomática y a lo declarado por los responsables de los distintos ministerios y hasta por el presidente, existe una carencia de explicaciones equiparable a una callada por respuesta. Luego hay una alusión a las naciones que forman parte de un Estado plurinacional y aquí noto una equiparación a los antiguos reinos de taifas que dio lugar al declive del dominio árabe en España y a la consiguiente emigración al norte de África.
Ahora las cosas han cambiado y, aparentemente, ellos son el Estado fuerte y nosotros el débil, desfortalecido por la dispersión territorial. Me gustaría saber cuáles son las naciones que encuadra Redondo en esa diversidad nacional, porque en función de ese concepto podríamos deducir quién ostenta el poder territorial en España. No sería complicado adivinar que esa nación de naciones está en buena parte conformada por aquello que representa a la investidura: una unidad política que se contrapone a una unidad mayoritariamente geográfica. Se trata del país definido en la Disposición Transitoria Segunda de la Constitución frente al del café para todos, que tantos agravios parece haber producido al sistema autonómico español.
En fin, dejemos esto y volvamos a Redondo, como casi todos los lunes. Habla del efecto Genovés, en referencia a la pasividad de los que observan una catástrofe y no se atreven a intervenir. Y yo que pensaba que se refería al cuadro del pintor donde la muchedumbre se mueve hacia no se sabe que lugar. Redondo reparte responsabilidades allí donde otros las separan. No está mal, pero habría que hacer un poco de autocrítica y no culpar a todo lo que nos sucede condicionado por un interés electoral.
La imagen de la España dividida en reinos de taifas frente al Estado unitario de Marruecos, con mejores y más sólidas alianzas internacionales, me parece muy explicativa sobre la inversión de situaciones históricas que están relacionadas con el hecho de nuestra constitución como Estado unitario, tan denostado desde la concepción actual. Lo de Marruecos es la consecuencia de lo que somos o de los que algunos intentan que seamos. No se trata de la presencia de agitadores de ultraderecha, de Alvise o Abascal, sino de una política basada en una unión cogida con alfileres que quizá es la causa de todo lo demás.
A veces Redondo no se da cuenta de lo que escribe y en sus palabras están las claves de lo que realmente nos sucede. Es él el que introduce el término de la plurinacionalidad y a mi me da pie para hacer el símil con los reinos de taifas que provocaron el final del califato de Córdoba. De vez en cuando es conveniente recurrir a la historia para saber por qué etapa estamos pasando.
