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La lucha de Cristo para acabar con los 3,80 euros diarios por ver la tele en La Candelaria: “Obligados a pagar por encontrar un respiro”

Un familiar suyo, de solo 33 años, ha permanecido durante meses ingresado en este hospital público y su familia ha tenido que asumir diariamente el coste del servicio

Pasar semanas o incluso meses ingresado en un hospital convierte cualquier elemento de distracción en algo más que una simple forma de entretenimiento. Una película, un informativo o cualquier programa pueden ayudar a romper la rutina de una habitación hospitalaria durante jornadas que se hacen especialmente largas. Sin embargo, en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria encender la televisión sigue teniendo un precio: 3,80 euros al día.

Cristo Ginoris conoce esta situación de cerca. Un familiar suyo, de solo 33 años, ha permanecido durante meses ingresado en este hospital público y su familia ha tenido que asumir diariamente el coste del servicio. Una experiencia que le llevó a iniciar una recogida de firmas en Change.org para reclamar que la televisión sea gratuita para todos los pacientes.

Cada día que pasa, nos vemos obligados a pagar 3,80 euros por el simple hecho de que pueda encontrar un respiro y entretenimiento viendo televisión”, explica Ginoris en la petición.

Para el impulsor de la campaña, no se trata únicamente de una cuestión económica. Considera que afrontar este gasto supone añadir otra preocupación para las familias en una situación que ya es especialmente delicada.

En vez de concentrarnos en su recuperación, tenemos que preocuparnos por estos gastos adicionales que no deberían existir en un entorno público y universitario”, sostiene.

La reclamación plantea así un debate que ha comenzado a extenderse por distintos hospitales españoles: hasta qué punto servicios como la televisión deben continuar dependiendo de la capacidad económica de cada paciente cuando una hospitalización se prolonga durante semanas o meses.

Ginoris defiende que este entretenimiento puede adquirir una importancia especial durante los ingresos largos. “Tener que pagar por ver la televisión suma una carga innecesaria y angustiante en momentos que ya de por sí son difíciles”, señala en su iniciativa.

Su propuesta pasa por eliminar el cobro y ofrecer el servicio gratuitamente a todos los pacientes de La Candelaria, ya sea mediante inversión pública en las instalaciones o a través de nuevas fórmulas de contratación.

La respuesta de Sanidad: “Son asuntos de cada Gerencia”

La campaña ha recibido ya respuesta de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, según la contestación trasladada a Change.org, “cada hospital tiene sus propias competencias” y cuestiones como la prestación del servicio de televisión corresponden a “asuntos de cada Gerencia”.

La situación, de hecho, no es idéntica en todos los espacios dependientes del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria.

Desde el propio centro hospitalario explican que la televisión ya es gratuita en el Hospital del Sur y en el Hospital de Ofra, así como en áreas como Pediatría y Oncología y en uno de los edificios más recientes del complejo sanitario.

El pago continúa principalmente en los edificios más antiguos, donde se concentra una parte importante de los pacientes hospitalizados. La razón está vinculada a una concesión administrativa de diez años que comenzó el 30 de noviembre de 2016 y que se encuentra próxima a su finalización.

La consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Esther Monzón, ya anunció el pasado mes de julio que el objetivo es que la televisión sea gratuita para todos los pacientes de La Candelaria durante el segundo trimestre de 2027, buscando unas condiciones de mayor equidad y accesibilidad.

La previsión del Servicio Canario de la Salud es recuperar la gestión de la prestación una vez finalice la concesión. Para ello será necesario completar previamente “la devolución de las instalaciones y los elementos que componen el servicio” conforme a las condiciones establecidas en el contrato.

Según explicó entonces la Gerencia del hospital, se utilizará únicamente el periodo de prórroga necesario, estimado en unos cuatro meses, para ejecutar esa reversión y adjudicar un nuevo expediente de contratación basado ya en la gratuidad del servicio para los pacientes.

De cumplirse ese calendario, desaparecerá una situación que actualmente provoca que dos personas ingresadas dentro de la misma red hospitalaria puedan encontrarse con condiciones diferentes dependiendo del edificio o servicio en el que permanezcan.

Un gasto que se acumula durante los ingresos largos

Aunque 3,80 euros pueden parecer una cantidad pequeña, el coste cambia cuando la hospitalización se prolonga en el tiempo. Mantener encendida la televisión durante 30 días supone 114 euros. Durante tres meses, la cantidad supera los 340 euros, un desembolso que se suma a otros posibles gastos que afrontan las familias vinculados a desplazamientos, comidas o acompañamiento de la persona hospitalizada.

Es precisamente esa acumulación la que ha llevado a Ginoris a impulsar su campaña. Su petición busca que “nadie tenga que pagar por algo que debería ser un derecho básico de las personas hospitalizadas” y sostiene que el entretenimiento puede contribuir a hacer más llevaderas las largas estancias hospitalarias.

De Tenerife a Barcelona y Madrid

La petición iniciada en Tenerife se suma a otras movilizaciones que durante los últimos meses han situado el mismo asunto en diferentes puntos de España.

Una de las campañas con mayor repercusión es la impulsada por Rosita Rochina, una mujer de 95 años que lleva más de cinco meses hospitalizada en Barcelona y que reclama que la televisión sea gratuita en todos los hospitales públicos españoles.

Su petición ha superado las 63.000 firmas, que esta misma semana han sido registradas virtualmente: “Cuando estás ingresada, mirar la tele o simplemente escucharla te distrae mucho y te hace compañía”, explica Rosita.

Su reivindicación pone el foco especialmente en las personas que pasan buena parte de sus ingresos sin visitas.

“Pienso mucho en la gente que está muy sola y pasa horas y horas sin ver a nadie”, relata. Durante sus meses en el hospital, asegura haber compartido habitación con pacientes que preferían mantener encendida la televisión incluso durante largas horas simplemente porque “una voz de fondo les daba tranquilidad”.

Estar ingresado ya es bastante duro. Que la tele te haga compañía no debería depender de si puedes pagarla o no”, resume.

Una reclamación similar lanzó este verano Lola Martín, hija de un hombre de 86 años hospitalizado en la Comunidad de Madrid y aficionado al fútbol.

La movilización consiguió que la Comunidad de Madrid permitiera temporalmente el acceso gratuito a la televisión en los hospitales públicos durante la final del Mundial. Para quienes impulsan estas campañas, sin embargo, las medidas puntuales no resuelven el problema.

Lo queremos para siempre, no solo para un día”, defiende Rosita.

Un modelo diferente según la comunidad y el hospital

Change.org ha trasladado esta cuestión a las diferentes comunidades autónomas para conocer cómo se presta actualmente el servicio. Las respuestas muestran que no existe un modelo único.

En Canarias o Cataluña, las administraciones han apuntado a la autonomía de cada centro hospitalario para decidir sobre estas prestaciones. En otras comunidades, como Castilla-La Mancha o la Comunidad Valenciana, existen decisiones de ámbito autonómico que permiten aplicar la gratuidad en el conjunto de sus hospitales.

Asturias ha señalado que estudia esta posibilidad, mientras otras administraciones continúan analizando o sin concretar cambios. En Tenerife, al menos, el calendario comienza a estar definido.

Si se cumplen las previsiones anunciadas por Sanidad, el actual sistema de pago desaparecerá de los edificios de La Candelaria donde todavía permanece durante el segundo trimestre de 2027.

Para Cristo Ginoris y las familias que llevan meses afrontando diariamente esos 3,80 euros, la reclamación persigue algo aparentemente sencillo: que acompañar las largas horas de un ingreso hospitalario con una pantalla encendida deje de depender del bolsillo del paciente.

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