Nunca antes un equipo de Primera División había pisado un césped de un estadio del sur en una eliminatoria de Copa del Rey. El Atlético Unión Güímar tiene ahora en su mano cambiar la historia. Dos partidos, 180 minutos, separan al conjunto de Tasagaya de convertirse en el primer club de la comarca en recibir a un grande del fútbol español.
El sorteo de la eliminatoria previa de la 123ª edición de la Copa del Rey, celebrado el pasado 10 de septiembre en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, reunió a los 20 clubes de categoría territorial clasificados para esta fase, entre ellos el equipo tinerfeño, único representante canario tras eliminar al UD Balos en la ronda anterior. El reparto de bombos se hizo por criterios de proximidad geográfica, y de ahí salió el rival: el AD Sporting Hortaleza, de Madrid.
La eliminatoria se resolverá a doble partido: la ida, en campo rival, se disputa el domingo 27 de septiembre a las 12:00 horas; la vuelta, en Tasagaya, el domingo 4 de octubre a las 13:00. Solo diez equipos conseguirán el billete a la ronda en la que ya entran en juego los clubes de Primera División.
Una ronda previa muy dura
El técnico del conjunto güimarero, Aytami Díaz, repasa un curso que empezó exigente.
El equipo, que la pasada temporada alcanzó la miel de las semifinales de la Copa Heliodoro, obtuvo por esa vía el derecho a disputar la eliminatoria autonómica de acceso a la fase previa de la Copa del Rey.
El AU Güímar fue emparejado con el mejor equipo clasificado en Gran Canaria, el UD Balos, en una suerte de ronda previa de verano, donde se jugaba ni más ni menos que un billete para optar a jugar con un Primera, todo ello con apenas pocos días de pretemporada en las piernas. “Nos condicionó toda la confección de nuestro calendario, entrenamientos y demás. Era agosto y nos había que prepararse mucho antes que el resto de temporadas”, reconoce el entrenador.
La eliminatoria se resolvió con un 1-2 en la ida, fuera de casa, y un 2-0 en la vuelta en Tasagaya. Díaz recuerda el primer choque como “un partido muy bonito para el espectador, con el campo lleno”, y el pase de ronda como “una ilusión inmensa, un partido soñado” que les permitirá “poder demostrar en Madrid lo que somos”.
El vestuario, insiste el técnico, vive esta oportunidad con una mezcla de responsabilidad y revancha deportiva: “Se dan bastantes casos en el vestuario de chicos que no tuvieron la fortuna de vivir del fútbol y del talento que tenían. La vida nos ha puesto frente a nosotros una oportunidad única”. Y es que, así lo ven, como un boleto a la gloria, que quizás sea “el primero, y el último”. Y hay, además, un componente identitario: “A nivel canario se ha dicho que Canarias está lejos, que el nivel y el ritmo son más bajos. Queremos evidenciar que están equivocados. No solo representamos a Güímar, o al sur, también a Canarias”.
Sobre el Hortaleza, el míster anticipa un rival “muy intenso, de fútbol directo, con automatismos muy definidos, de presión y ritmo alto”.
Su equipo, dice, tendrá que adaptarse rápido a un viaje y una convivencia de grupo que no todos sus jugadores han vivido antes. “Lo más importante es el inicio y los finales de los partidos”, avisa, antes de fijar el objetivo real de la ida: “La intención es, al menos, dejar la eliminatoria viva para decidir en Tasagaya. Si conseguimos ser nosotros, vamos a estar muy cerca de conseguir el objetivo”.
El Alfa y Omega del equipo
Javier Favarel es, a la vez, presidente, capitán y pivote del Güímar. El Alfa y Omega del club. Formado en la cantera de Estudiantes de La Plata de Argentina, jugó siete años en Uruguay antes de pasar por categorías inferiores del fútbol inglés.
Para el presidente, el momento del club se resume en “un hecho histórico”, pues como él mismo dice, “ni siquiera habíamos jugado antes contra ningún club de la Península”.
El impacto de pasar a la ronda K.O iría más allá de lo deportivo: “Para el pueblo, recibir un equipo de Primera es un hecho. Provocaría que muchos niños sientan ilusión por formar parte del club”.
En el terreno económico, el partido supondría mucho, pues “podría repercutir casi el presupuesto de una temporada”.
Eso sí, avisa de las exigencias que llegarían con el billete: iluminación homologada para televisión, distancia de seguridad en las vallas perimetrales, espacios reservados para cámaras y un plan de emergencia actualizado.
Sobre el cruce inmediato ante el Hortaleza, ahonda en que el rival es “un equipo con una base muy fuerte, que se hace notar en casa”. Y no oculta con quién sueña si su equipo avanza: “Nos gustaría que viniese el Atlético de Madrid”.
La redención güímarera
El otro nombre propio del vestuario es Ibra Pérez, formado en las categorías del CD Tenerife, una de las joyas en la última década, y que incluso llegó a debutar en Segunda División; “Se nota que cuando sales de una cantera profesional y caes en un club humilde el pueblo se une para apoyar a su equipo”.
El jugador entiende esta eliminatoria como una vía de reivindicación personal, tras un episodio extradeportivo que marcó su carrera en el conjunto blanquiazul: “No es solo para demostrárselo a la gente; es una oportunidad de demostrar el jugador que soy y de volver a donde me merezco, aunque me lo tomo con tranquilidad y no me como la cabeza”.
Sobre el formato de ida y vuelta, el plan pasa por “ir a Madrid, ganarlo si se puede, traer el mejor resultado posible y sacarlo ya en Tasagaya”. Y no duda, si se consigue la machada, “que venga quien venga, no tendremos miedo a nadie”.
El AU Güímar pide ahora el empujón de su gente para la vuelta del 4 de octubre en Tasagaya, un partido que promete ser histórico para el pueblo y la comarca. Los reyes de España, a un paso de pisar el piche del Malpaís de la comarca sureste.

