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El barrio de Tenerife que desapareció casi por completo: sus casas y hasta algunas calles fueron demolidas

Un estudio de la Universidad de La Laguna reconstruye décadas de transformación urbana en una de las zonas históricas de Santa Cruz
La ermita de San Telmo de Santa Cruz: construida por pescadores y que fue objeto de la primera voladura controlada

La ermita de San Telmo de Santa Cruz: construida por pescadores y que fue objeto de la primera voladura controlada

Quien recorra hoy El Cabo, en Santa Cruz de Tenerife, difícilmente puede imaginar cómo era este lugar hace apenas unas décadas. El barrio actual poco tiene que ver con aquel núcleo popular ligado durante siglos al mar, a la pesca y a los oficios tradicionales de la capital.

La transformación llegó a tal punto que desaparecieron todas sus antiguas viviendas obreras e incluso algunas calles. Así lo recoge el estudio Arquitectura y territorio. El desmantelamiento del barrio de El Cabo (1957-2022), elaborado por Javier Francisco del Molino Almazán y Francisco Álvaro Ruiz Rodríguez y publicado en 2023 en la Revista de Historia Canaria, de la Universidad de La Laguna.

El trabajo resume el proceso con una expresión especialmente gráfica: el barrio “desapareció para renacer”. La remodelación alteró prácticamente por completo el entramado urbano que se había ido formando desde los años posteriores a la conquista de Tenerife.

Uno de los barrios históricos de Santa Cruz

La historia de El Cabo está estrechamente ligada a los propios orígenes de Santa Cruz. Durante siglos fue una zona habitada principalmente por pescadores, marineros, artesanos y trabajadores, con la ermita de San Telmo como uno de sus grandes puntos de referencia.

La relación con el mar queda reflejada precisamente en este templo. La ermita fue levantada en el siglo XVI a iniciativa de la cofradía de pescadores del barrio y San Telmo recibía tradicionalmente una limosna equivalente al jornal de un marinero cada 15 de abril. El Ayuntamiento considera el edificio uno de los pocos testimonios físicos que permanecen del antiguo barrio de pescadores.

El paisaje era muy diferente al actual. Un plano de Santa Cruz de 1740 muestra cómo El Cabo había crecido a ambos lados del camino hacia La Laguna. En la zona proliferaban molinos y tahonas, una actividad que incluso dejó huella en nombres como calle del Humo, calle de los Molinos, calle de las Panaderas o calle Tahona, estas últimas desaparecidas.

La transformación de El Cabo

El punto de inflexión llegó con la planificación urbanística de la segunda mitad del siglo XX. El estudio de la ULL sitúa en 1963 el comienzo de los trabajos de demolición, construcción y rehabilitación que modificarían progresivamente el barrio. El proceso se prolongaría durante décadas.

Uno de los episodios más visibles ocurrió en 1966, cuando la prolongación de la calle Bravo Murillo hasta la calle del Humo afectó directamente al corazón del barrio. La antigua plaza de San Telmo desapareció y comenzó una transformación que supuso también el traslado de vecinos hacia nuevas barriadas de la periferia de Santa Cruz.

Aquella plaza había sido durante generaciones uno de los centros de la vida cotidiana de El Cabo. Allí se celebraban las fiestas de San Telmo y de la Santa Cruz y convivían pescadores con panaderos, herreros y otros artesanos.

Solo tres construcciones sobrevivieron al antiguo entramado

La dimensión de aquella transformación queda resumida en un dato del estudio de la Universidad de La Laguna: fueron eliminadas la totalidad de las viviendas obreras y algunas de las calles del antiguo entramado.

De ese tejido urbano histórico, los investigadores señalan tres construcciones que permanecieron en pie: el Hospital de Nuestra Señora de los Desamparados, el cuartel de San Carlos y la ermita de San Telmo.

Los tres edificios han adquirido usos y significados diferentes con el paso de los años. El antiguo Hospital de los Desamparados forma parte actualmente del complejo museístico de la zona, mientras que el antiguo cuartel de San Carlos alberga dependencias del Gobierno de Canarias.

El Cabo continúa existiendo como barrio de Santa Cruz, pero el barrio que conocieron varias generaciones de chicharreros prácticamente desapareció del mapa urbano. Casas, plazas y calles dejaron paso a una nueva configuración de la capital, mientras la ermita de San Telmo permanece como uno de los principales vestigios de aquella parte de Santa Cruz que ya solo puede reconstruirse a través de documentos, fotografías y la memoria de sus antiguos vecinos.

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