por qué no me callo

El 15M(aricarmen)

La tormenta de Maricarmen ha sido el rinoceronte gris de este final bronco de legislatura, entre Ceuta y la vivienda que esta mujer habitaba desde hace más de 70 años. La casa de Maricarmen simboliza todos los hogares que se han vuelto imposibles.


Para contratiempo de la oposición conservadora, más cómoda con la crisis idónea de Ceuta contra el Gobierno, el desahucio de la anciana en Madrid contraría al PP en mitad del culebrón de Ayuso por el “aticazo”.


Ya es mal fario que con el escándalo por la compra secreta del ático de lujo que costó 6,3 millones públicos a la comunidad de Madrid, desahucien a una pobre mujer postrada en una silla de ruedas por discapacidad, una abuela casi nonagenaria que le dijo a David Uclés, antes de que los antidisturbios la extrajeran del piso de su vida, que todas las noches rezaba. Ahora, la clase política se está retratando, de ella depende que la gente siga creyendo en la democracia como Maricarmen en Dios.


La anciana vivía en su nido desde hacía 71 años y pagaba unos 500 euros mensuales y los nuevos propietarios (Urbagestión) le cuatriplicaron el precio, y no atendieron a ningún donante privado o público -incluido el Gobierno central- con tal de echarla y dar el “pelotazo”, como indigna a Rosa Montero. Ahora todos coinciden en que o vuelve a su casa o le buscan otra.


La crisis de la vivienda hoy llega al Consejo de Ministros. El decreto ley es tardío por las distancias en el Congreso y el vivaqueo de las autonomías, que no han dado un palo al agua teniendo las competencias. El iceberg lo veía todo el mundo, pero nadie hizo nada por esquivarlo. Por eso esto es un rinoceronte gris y no un cisne negro, algo que nadie se esperara.


No se construyen viviendas desde la pandemia. El déficit, ese es el problema. Ahora se corre contra el reloj para agilizar el parque público y la oferta, prorrogar dos años el alquiler y prohibir tanto los desahucios hasta 2028 como “la compra especulativa a los fondos buitres”. Los fondos de inversión, los rentistas, los aprovechados y los pisos turísticos han disparado los precios. Y alquilar, bajo sus reglas, es quedarse a dos velas.


Porque recuerda tanto a los desahucios de la Gran Recesión, hace dos décadas, la desgraciada historia de Maricarmen (87 años y una cultura de vida de renta antigua como su alquiler), el desgarro social que produce, desembocó, como en 2011, en una suerte de 15M. De 15Maricarmen. Con acampada en la Puerta del Sol, para pesar de Almeida, el alcalde, y Ayuso, la del ático. Quieren que se los quiten de encima, que los desalojen. Pero parece que va para rato. Y Ceuta no puede esperar.


Maricarmen está rompiendo los esquemas de campaña y de hacer política. PP y Vox tenían todos los huevos en un mismo cesto, Ceuta a pedir de boca y el inveterado pulso con el marroquí, y ya ensayaban el estribillo de “Sánchez a prisión por alta traición”, cuando la anciana fue desahuciada y hospitalizada, todo de una tacada. Y el país giró la cabeza y clavó los ojos en el barrio pijo de Chamberí, el del ático que persigue a la baronesa. A Ayuso, incendiando su propia casa, no se le ocurrió ayer sino ironizar con que esta protesta es “sectaria”: “Que me avisen a partir de qué edad dejo de pagar…y me sumo”.


El desahucio de Maricarmen es producto de la política deshumanizada tan en boga. Y es el primer caso que obliga a los partidos y dirigentes a volver a ser solidarios, de regreso del odio al migrante y pensaban que, de paso, al viejo también. Ayer, Feijóo se ridiculizó ante su Junta Directiva Nacional no poniendo, imponiendo el foco en Ceuta, y refunfuñando porque todos hablen de Maricarmen: “Nadie va a resolver el problema de la vivienda en cinco minutos”, se quejó, pidiendo volver al tema: Ceuta.


La vivienda es un problema globalizado, que Europa sobrelleva mal, y España ahora mismo es un laboratorio de ideas con la decena de objetivos del decreto ley de hoy martes. Las elecciones de 2027 pasarán por Ceuta y la vivienda. En Berlín ha ganado la izquierda estos días con la promesa de expropiar pisos: “Nacionalizaremos”, proclamaba Die Linke, el partido socialista vencedor. En España, la izquierda y la derecha se la juegan en esta curva.


Sin moverse de la silla, Maricarmen es la voz de la conciencia: “No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan”, dijo en un mensaje grabado en el hospital. El sindicato de inquilinas y miles de manifestantes tomaron el sábado Madrid (Abascal lo hacía con el guion de Ceuta, y Feijóo lo dejó solo). La acampada es un acto de presión en la calle para que el Congreso apruebe una ley de vivienda como Dios manda. Esa votación los retrata a todos. A ver quién es el listo que se baja del barco.


En los años 70 se popularizó una canción de Los Sabandeños, que ha perdurado hasta hoy, la famosa polca frutera: “¿Quién es ese elegantísimo, orondo y gran caballero?/ Ese es un intermediario/ en el negocio frutero…” Ahora habría que hacer la polca del negocio inmobiliario.

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