tribuna

El Gran Poder de Dios: historia documentada de una devoción insular

En la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol, en la histórica villa de San Andrés, se conserva una de las imágenes de más arraigo devocional del norte de La Palma: el Señor del Gran Poder de Dios. Su culto alcanzó con el paso del tiempo una dimensión que desbordó los límites de San Andrés y Sauces.

Sin embargo, una cuestión permanece todavía abierta: ¿Desde cuándo se encuentra en San Andrés la imagen que actualmente veneramos como Gran Poder de Dios?

El documento más antiguo que debe incorporarse a esta investigación es el inventario de la Iglesia parroquial de San Andrés fechado el 22 de junio de 1718, conservado en su archivo parroquial y cuya referencia ha sido señalada por el investigador e historiador del arte, el Dr. Jesús Pérez Morera.

En dicho inventario figura un Ecce Homo situado en el nicho alto del altar mayor.

La noticia posee indudable interés para estudiar los antecedentes de la actual imagen. El Ecce Homo representa a Cristo presentado al pueblo después de la flagelación, una iconografía relacionada con la representación sufriente de Cristo. Pero el rigor documental obliga a detenernos aquí: el inventario de 1718 acredita la existencia de un Ecce Homo en la iglesia de San Andrés; no demuestra que aquella talla fuese la misma que actualmente recibe culto bajo la advocación del Gran Poder de Dios.

Con motivo de la visita pastoral realizada por el obispo Antonio Tavira y Almazán, el 16 de julio de 1794 se efectuó un minucioso inventario de los altares e imágenes existentes en la parroquia.

Según el estudio histórico publicado por el investigador, Alberto José Fernández García, en Diario de Avisos el 20 de marzo de 1967, elaborado mediante consulta del archivo parroquial, en aquel inventario no aparece mencionada expresamente una imagen bajo la advocación del Gran Poder de Dios. Este silencio documental impide establecer una línea continua entre el Ecce Homo de 1718 y el Gran Poder que posteriormente encontramos perfectamente identificado.

Existió asimismo una tradición oral según la cual la imagen habría procedido del cercano convento franciscano de Nuestra Señora de la Piedad. Sin embargo, tampoco esa hipótesis pudo ser confirmada documentalmente: el inventario del convento fechado el 12 de enero de 1821 no recoge una referencia que permita identificar en él al Gran Poder.

La investigación cambia sustancialmente cuando entramos en el siglo XIX. La primera referencia localizada hasta ahora en la que aparece inequívocamente la advocación del Gran Poder de Dios se encuentra en las cuentas del beneficiado y mayordomo de fábrica don Domingo Rodríguez Pinto, correspondientes al período 1819-1830.

Entre los descargos se consigna un gasto destinado a <<recortar el nicho del Gran Poder de Dios que está en la Sacristía de la Custodia>>.

Este constituye, con la documentación actualmente conocida, el punto cronológico seguro desde el que podemos reconstruir la historia de su veneración bajo esta advocación.

Si la procedencia de la talla continúa ofreciendo interrogantes, la extraordinaria extensión de su devoción durante el siglo XIX está mucho mejor documentada.

Uno de los testimonios más valiosos lo proporciona la viajera inglesa Olivia Stone, que recorrió La Palma en 1887. Durante su estancia en San Andrés comprobó personalmente la fama alcanzada por el Gran Poder de Dios. Personas procedentes de diferentes lugares de la isla acudían hasta su iglesia buscando el favor de la imagen.

Stone observó además alrededor de una columna del templo muñecas vestidas y figuras de cera, manifestaciones materiales de promesas y favores recibidos. Aquellos exvotos constituyen un testimonio excepcional: a finales del siglo XIX, el Gran Poder ya no era únicamente una devoción local; San Andrés se había convertido en lugar de peregrinación para numerosos palmeros.

El propio patrimonio relacionado con la imagen refleja ese crecimiento. En 1880 se realizó el retablo neoclásico donde recibe culto, atribuido al maestro de obras Gabriel Duque Díaz, y en 1892 se construyó una alcancía específicamente destinada a recoger las limosnas ofrecidas al Gran Poder.

La prensa de comienzos del siglo XX permite contemplar todavía mejor aquella realidad. En septiembre de 1902, el periódico La Defensa, al informar sobre la extraordinaria concurrencia a las fiestas de Ntra. Sra. de Montserrat en Los Sauces, describía como numerosos romeros llegaban primero a San Andrés para cumplir sus votos ante el Gran Poder de Dios y posteriormente continuaban su camino hacia Los Sauces.

No resulta extraño que el estudio histórico publicado en 1967 sobre la Semana Santa en la villa de San Andrés, llegara a definirlo como el Cristo de <<más rendida devoción de la isla de La Palma>>.

La devoción dejó también testimonios materiales. En 1962, doña Eufemia Hernández Martín de Abreu promovió la realización de las potencias de plata del Gran Poder. Aunque podía sufragar personalmente su coste, quiso reunir el dinero mediante pequeñas limosnas.

Las celebraciones aparecen documentadas, al menos desde la década de 1920 con novenas, procesiones, música, fuegos artificiales y actos populares. A ellas quedó igualmente vinculada la tradicional Loa al Gran Poder, compuesta por el sacerdote Juan González Hernández.

El deterioro acumulado por la imagen hizo necesaria una intervención por parte del escultor palmero José Aníbal Rodríguez de Valcárcel (1840-1910), en la que se pudo modificar parcialmente la cabellera como consecuencia de los desperfectos que presentaba la talla. Posteriormente, en 1966, se hizo necesaria una nueva intervención por iniciativa del beneficiado don Manuel Velasco Ortega.

Los trabajos de talla fueron ejecutados por Pedro Daranas Roque, mientras que la decoración correspondió a Alberto José Fernández García.

En la peana acompañan al Gran Poder cuatro ángeles atribuidos al imaginero palmero Aurelio Carmona López (1826-1901), portadores de atributos relacionados con la Pasión de Cristo.

Por ello, la pregunta <<¿desde cuándo se venera al Gran Poder de Dios en San Andrés?>> necesita una respuesta cuidadosamente formulada. Podemos documentar con seguridad la advocación desde las primeras décadas del siglo XIX. Podemos retroceder hasta 1718 y encontrar en el mismo templo un Ecce Homo cuya posible relación con la actual imagen constituye una sugerente línea de investigación. Pero unir ambos extremos requerirá todavía nuevas pruebas documentales.

Fuentes y Bibliografía

• Archivo Parroquial de San Andrés. Inventario de 22 de junio de 1718. Referencia Ecce Homo.

• Semana Santa en la Villa de San Andrés y otras noticias histórico religiosas. Alberto José Fernández García. Diario Avisos, 20 de marzo de 1967.

• Stone, Olivia. Tenerife y sus seis satélites. Testimonio correspondiente a su visita a San Andrés en 1887.

• La Defensa. Septiembre de 1902.

• Archivo parroquial de San Andrés. Documentación relativa al retablo del Gran Poder (1880) y alcancia de limosnas (1892).

*Cronista oficial de San Andrés y Sauces

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