Y quién es el elefante blanco? Las cosas raras que están pasando en España últimamente recuerdan a viejos tiempos inestables. Igual que Ceuta recuerda a Canarias que está en primera línea, que es frontera y África arde. También Marruecos reclamaba Canarias, que no lo olviden.
Como en el teatro, diríase que esperamos a alguien, alguien con mando en plaza. Y que los que agitan y vocean son los heraldos del cambio. Pero es tan compleja la situación, es un momento álgido.
Uno de los invasores menores de edad murió en un centro de acogida. Padecía diabetes tipo 1, y era un enfermo responsable, con una hipoglucemia severa. El miércoles por la noche pidió a un compañero que lo avisara para rezar temprano. Y ya no despertó. Canarias ha vuelto a recibir un cayuco tras una travesía desde Gambia con más de 80 muertos y 44 supervivientes.
Estos días, la confrontación política sobre Ceuta cosifica, deshumaniza las vidas y muertes de la inmigración. En la calle, los manifestantes pueden, incluso, llorar, mientras otros lanzan un grito de guerra. Bajo la ira, lo que se recrimina al que gobierna es que no se haya revuelto contra Marruecos por su autoría. El lenguaje es bélico.
Si Marruecos es el autor de la obra, esta es la rebelión de los actores negando que sea anónima. Ceuta es una buena síntesis. Con solo cinco letras, PP y Vox quieren tumbar al Gobierno, por el trágala marroquí, al precio de soltar la corrupción socialista.
El jueves, en el Congreso, Sánchez hacía una concesión: si los servicios de inteligencia acusan a Rabat, responderá a Marruecos “con contundencia”. Y toda escalada puede ascender hasta un conflicto armado. La oposición juega a la guerra, pero otra cosa es hacerla. Europa tiene dos frentes, tras culpar a Rusia esta semana de un ataque híbrido, el 4 de agosto, (casi a la par de lo de Ceuta), en Leipzig, con drones. La palabra guerra está en boca de Bruselas desde la visita del director de la CIA a Moscú. Dos focos calientes, por tanto, hay en Europa: Alemania-Rusia y España-Marruecos.
Las autoridades alemanas tardaron un mes en acreditar la ‘autoría’ rusa. Sánchez sigue el mismo patrón, ya que “otros nos llevaron a una guerra con pruebas falsas”, recordó sobre Aznar en Irak (2003).
Estamos tentando el viejo atlas de las guerras africanas de España frente a Marruecos por Ceuta y Melilla en el siglo XIX (Tratado de Wad-Ras) o el Desastre de Annual. El arzobispo carpetovetónico de Oviedo, Jesús Sanz, llama en un tuit a la “reconquista cristiana”, desde la Covadonga de don Pelayo, contra la “pretensión marroquí”. Volvemos a la invasión musulmana y las guerras medievales.
A Trump le encantaron las imágenes. Si no le votan en noviembre, a EE.UU. le pasaría lo mismo que a Ceuta o algo peor, tuiteó. Y el Servicio Europeo de Acción Exterior documentó las huellas israelíes y rusas en las redes sobre la ‘invasión’ ceutí. Feijóo y Abascal son dos españoles de moda en la ultraderecha europea. Ceuta es una crisis migratoria made in Spain, y Meloni fue la primera que vio el filón del espigón del Tarajal, y se pasó dos pueblos.
Hay otra España que no se cree ese cuento. La España del share, que prefiere ver a Intxaurrondo y Cintora antes que a Ana Rosa y Susanna Griso en las privadas. Por eso, las agresiones a los periodistas réprobos de la pública que le dan la mañana a Feijóo. Y los cantos “musulmán el que no bote, ¡eh!, ¡eh!, ¡eh!” o los saludos nazis y el cara al sol en la manifestación de Madrid. En El perro andaluz, el cómico Manu Sánchez llama “buitres” a los periodistas de la caverna que van a Ceuta oliendo sangre en una ‘invasión’ donde el invasor “lo que quiere es una manta y un caldito”. Ese caso está en la Audiencia Nacional, con informe del CNIF y luz verde del fiscal, y Abascal y Feijóo mandando a Sánchez a la cárcel. ¿Por qué Feijóo anticipa que esta causa acabará en el Supremo? ¿Qué sabe, qué calla y qué quiere dar a entender?
¿Quién es el elefante blanco? ¿Quién mueve los hilos detrás de la cortina como el Mago de Oz?
En Canarias nos debemos ir preparando por si llega una avalancha de pateras. Más de 150.00 personas llegaron aquí en los últimos cinco años por la Ruta Canaria. José Manuel Soria, siendo alcalde de Las Palmas, le mandaba a Felipe González migrantes irregulares con billete de Iberia para que no pernoctaran en el Santa Catalina. Ahora, el PP boicotea el traslado de 500 niñas a la Península.
Españolito que vives en los Madriles, sacas pecho contra África, pero no tienes ni pajolera idea. España nunca tuvo una política africana hasta que llegó Cubillo. Y después las pateras. Exigen venganza con cojones y españolía, como pedía Troncoso, aquel militar franquista, entrando en el vestuario de la selección española de fútbol en los años 40.
Medio Congreso con casco militar pide actuar con redaños. Y Mohamed, del brazo de Israel y de Trump, nos espera. Pregunto, como Gila: ¿Oiga, en caso de guerra, se suspenden las elecciones? ¿Y qué madre vota para que un hijo vaya a la guerra?
