tribuna

La singular financiación de Cataluña

Me referiré líneas abajo a la financiación de las Comunidades Autónomas, que es el objeto principal de este artículo, pero, ante el alboroto provocado por habituales pescadores de rio revuelto con manifestaciones a gogó, de Becerreá a Bullas, para apoyar a Ceuta, quiero insistir en que España, cualquiera que sea el Gobierno, debe reiterar con convicción y firmeza la inviolabilidad del territorio nacional y mantener una prudente política de Estado, de colaboración con Marruecos, y no hacer caso de las bravuconadas interesadas de los ciudadanos “mucho españoles” que reclaman una respuesta contundente y el uso de la fuerza.

Núñez Feijoo visitó ayer Ceuta, por tercera vez desde que se desencadenó la crisis, para dar su apoyo a los ceutís el día de su fiesta grande y comprobar, supongo, el efecto de las diatribas contra Pedro Sánchez y sus ministros en el estado de ánimo de la población local y de los asaltantes que todavía deambulan por las calles. En una situación tan grave, lo diré sin circunloquios, el único papel responsable de un dirigente político, también en la oposición, es arrimar el hombro y ayudar a resolver los problemas, aunque piense que con ello pueda perder la ocasión de tumbar al Gobierno. No estoy seguro de que sea exactamente eso lo que hacen el líder del PP y sus hiperbólicos deudos políticos.

Y voy a la financiación. Después del fuego graneado y la lluvia ácida que le caen hoy en el Congreso, Sánchez recibirá mañana otro repaso, en la persona del ministro de Hacienda, a cuenta de su compromiso con los independentistas de ERC y Junts para obtener su voto en la investidura del año 2023 a cambio de la financiación singular de Cataluña, que las demás Comunidades del régimen común consideran un privilegio que rompe la igualdad.

El nuevo modelo de financiación de las CCAA se debatirá en la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) de mañana y se tramitará después como ley orgánica. El paso por el Consejo es un paseíllo militar para el Gobierno porque tiene tantos votos como los 19 que suman las 17 CCAA, más Ceuta y Melilla. En segunda votación se aprueba por mayoría absoluta (20 votos), que el Gobierno tiene asegurados con Cataluña y… Canarias, por un acuerdo que Fernando Clavijo ha alcanzado con el Ministro de Hacienda, que supondrá una inyección de 1300 millones anuales. Gobernar con el PP, sí, parece pensar Clavijo, pero, como en el chascarrillo gallego, “a vaquiña por lo que vale”. El Gobierno no tiene problemas para pasar este primer filtro, pero tampoco puede evitar que los consejeros de las autonomías gobernadas por el PP y probablemente también los dos del PSOE (Castilla La Mancha y Asturias) le saquen los colores porque la financiación de Cataluña se ha negociado de manera bilateral, a sus espaldas, entre el Gobierno y la Generalitat, bajo la vigilancia desconfiada de ERC y Junts.

La propuesta de Hacienda prevé para 2027 un incremento del 8,1% respecto a 2026, 20.975 millones de financiación adicional, de los que 4.686 millones serían para Cataluña. La Generalitat se beneficiaría, además, de 17.104 millones, como consecuencia de la propuesta del Gobierno para la condonación de la deuda autonómica.

Aunque se asegura que todas las CCAA recibirán más ingresos, el ruido por la singularidad de Cataluña ha enrarecido y desvirtuado el debate general sobre los problemas de financiación de las autonomías. El modelo actual, que data de 2009, necesita una revisión profunda para ajustar la distribución territorial de los recursos y la solidaridad interregional y no debe cerrase en falso para salvar el compromiso con los independentistas catalanes Las Comunidades del PP rechazan la propuesta porque el Gobierno, según dicen, recauda demasiado, planifica y gasta mal y se endeuda en exceso. Como posible alternativa, plantean rebajas fiscales, mejorar el control del gasto y aplicar mayor disciplina presupuestaria, lo que, de llevarse a cabo, reduciría la capacidad de gasto (y el poder) del Gobierno, que tendría menos recursos y más dificultad para gestionarlos

La propuesta inicial de Cataluña apuntaba más alto, pero parece que se busca un desenlace, que, si el proyecto no descarrila en el Congreso por falta de la mayoría necesaria, pudiera sustanciarse con una mejora de la financiación (más dinero¡Poderoso caballero!) dentro del régimen común. Es un debate opacado por el ruido de la crisis de Ceuta y las manifestaciones de ayer.

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