Tuve la suerte de estudiar en la ULL en 1958 y 1959 para luego viajar a Madrid y licenciarme como ingeniero de Montes en Selvicultura. Regresé luego a Canarias y trabajé en Tenerife, La Gomera y El Hierro, siendo Ingeniero jefe José Miguel González, quien nos dejó en el recuerdo después de muchos años profesionales y políticos en Canarias y España como jefe del Icona. Me había tocado trabajar con Francisco Ortuño al principio y luego con José Miguel, que después de enviarme a La Gomera me encargó el mundo forestal de la isla del Meridiano, donde resaltaba el árbol Garoé, con el recordado sobreguarda forestal Zósimo Hernández como referente extraordinario. Reconozco que aprendí mucho de ellos. Por ello no me olvidaré de la llamada telefónica que me hizo don Zósimo en el verano de 1976 cuando para hablarme de la escultura que había ejecutado un técnico de Gran Canaria, Tony Gallardo, en el monte herreño, entre coníferas y frondosas. Se trataba del Monumento al Campesino. Era la obra escultórica de un personaje muy singular de Canarias, Antonio Gallardo Navarro, escultor, político y pintor, en cuya construcción colaboraron algunos campesinos herreños, razón por la cual don Zósimo nos recomendó que la autoricemos ya que se trataba de un manifiesto en defensa de la cultura canaria ya que en su opinión la democracia también tenía que ver con el bosque y el agua. Y así fue cómo apareció en el monte herreño el Monumento al Campesino, conocido como El Arado, de Tony Gallardo. También entonces, 5 de septiembre de 1976, el político herreño Aurelio Ayala leyó el Manifiesto de El Hierro ante miles de personas y cuyo texto había sido redactado por artistas y poetas, así como por intelectuales. El Hierro se convirtió en uno de los acontecimientos más llamativos y singulares de la historia cultural de Canarias y también ahora se dará lectura a una declaración del Gobierno de Canarias en esta primera semana de septiembre de 2026.
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