Ela peña del Plexiglás la bautizó así Willy, mecánico dentista en Santa Cruz e hijo de caraqueños de la Vega de Icod. En la pandilla están Nico, de La Orotava; Rayco, peluquero de ascendencia majorera; y Tino, el electricista al que llaman el Canario por ser de la isla de enfrente. Su cuñado Liborio, palmero, dejó los porros que compartía con Serafín, el gomero repartidor de dulces. Completan el grupo Luis, de Geneto y miembro de la Rondalla Princesa Iraya; Perico Sagredo, estudiante de Derecho, y Quique, apodado el Probiótico por lo aprensivo que es. Muchos viven en Taco. La llaman Peña del Plexiglás por ese material de metacrilato, flexible y transparente, famoso entre los 40’ y 70’, años de la gran emigración canaria a Venezuela.
Es una peña divertida. Van al Heliodoro a ver al Tete, previas cervezas de rigor, y se juntan en fiestas, romerías y carnavales. Son fieles seguidores de Pedri. Solo a uno le interesa la política; al resto, dice que se la trae… Cuando Perico Sagredo comenta cosas como “Canarias tiene un límite” o “la Psicología del Colonizado”, ellos cantan como si animaran a España en el Mundial.
Sin embargo, días pasados se alteraron con la entrada masiva de marroquíes a Ceuta. Excepto el Probiótico, plegado a VOX, el resto asumió verdades claras:
- Que ser canario exige conocer y defender su identidad.
- Que detrás de la invasión a Ceuta está Marruecos, respaldado por Israel y Estados Unidos.
- Que a nadie le gusta tener un okupa en su casa y en Canarias hay demasiados; no hay cama para tanta gente.
- Que todos se han beneficiado del turismo, pero no todo vale: nadie quiere su jardín como “picadero” o vertedero.
- Que se sigue construyendo, destruyendo y viniendo gente, más por aviones que por cayucos.
- Las islas se hacen más chicas y las colas más largas; el piche parece pegado a las ruedas y los domingos es imposible visitar Masca, Anaga o las playas del Sur.
- La hospitalidad es seña de identidad, pero ¡chacho!, que no sea trampa para el bienestar de los de fuera mientras los canarios quedamos entre barrotes.
uLos viejos rockeros, críticos y luchadores de los 70’ y 80’, siguen sintiéndose partisanos contra Franco y la Independencia, siendo solo cazadores con la escopeta al hombro, pero sin caza. Su único frente es indignarse por Palestina, Venezuela, Cuba o Irán. No entienden la pachorra de los jóvenes, que ignoran quién fue la Princesa Ico, qué escultor quiso vaciar Tindaya, quién gritó Atis Tirma, quién fue Hupalupa, dónde estaba el Garoé o qué diferencia hay entre orchilla y cochinilla. Sin embargo, los veteranos respiran al ver que el ecologismo y la falta de vivienda movilizan hoy a la juventud.
DESARMAR EL COMPLEJO: ORGULLO CANARIO
Esta sacudida demuestra que la “psicología del colonizado” y el eterno escepticismo del “deja ver” están mutando. Para defender las islas de la masificación no basta la queja: exige valorar los logros y el talento brutal de esta tierra. Nuestra identidad debe sostenerse sobre el orgullo legítimo de lo que construimos si nos unimos en un contexto afectivo, grupal y con una meta clara.
Ejemplos sobran para los jóvenes: las composiciones de Pedro Guerra, la voz de Rosana, el arraigo de Los Sabandeños, la frescura urbana de Quevedo rompiendo listas mundiales o la magia de Pedri en el césped. Todos demuestran que desde esta periferia se conquista el planeta sin perder el acento ni la raíz.
LECCIONES DE VANGUARDIA Y EL MILAGRO DE BINTER
Este talento no es un conjunto de setas solitarias. Es una constante colectiva visible en las AMPAs que sostienen la educación o en la brillantez de nuestros equipos de investigación en congresos internacionales. Fuimos capaces de diseñar hitos democráticos únicos en el Estado. Tuve el honor de vivirlo como primer presidente del Consejo Escolar de Canarias, elegido democráticamente por sus miembros durante tres legislaturas consecutivas. ¡El único! En el resto de comunidades el presidente es nombrado a dedo por el Consejero de Educación. Canarias apostó por una anomalía democrática ejemplar, sentando en la misma mesa a padres, estudiantes, profesores, empresarios, sindicatos y Administración con un éxito cuyo prestigio perdura.
Son cosas que no valoramos, como que el Presidente de Canarias es el único del Estado que, por ley, no percibe asignación vitalicia al terminar su labor. Aquí la política es servicio temporal, no negocio blindado.
Desde esa matriz de eficiencia se explica el milagro de Binter. Es un caso de estudio internacional al ser la única gran compañía aérea nacida y gestionada desde el tejido empresarial de su propia comunidad autónoma. Creada para romper el aislamiento interinsular, hoy compite y vence a multinacionales, siendo premiada repetidamente en Europa. Binter triunfó haciendo bandera de la excelencia: espacio real entre asientos, entremeses de cortesía y más de 500 azafatas que atienden con la amabilidad y rigor de la hospitalidad canaria. Con sus conexiones a Madrid y rutas internacionales, demuestra que Canarias ya pilota su propio destino.
Para ilustrar esta Canarias que despierta, imaginemos una foto simbólica: un avión verde de Binter en la pista y, subidos en su cubierta compartiendo chanzas, a Pedri, Rosana, Pedro Guerra, Quevedo y Los Sabandeños, flanqueados por científicos y maestros. Abajo, la Peña del Plexiglás arrima el hombro, demostrando que Canarias merece un proyecto común ilusionante.
Apreciar estos logros es hacer justicia histórica a los capellanes de Bethencourt y Gadifer de la Salle que escribieron: «Id por todo el mundo y no encontrarán gente más hermosa e inteligente que estos guanches, si tuvieran alguien que les orientara».
uHoy, los herederos de aquellos guanches ya no necesitan tutelas externas. Hemos aprendido a volar nuestros aviones, a exigir ejemplaridad pública y a defender nuestro jardín. Solo nos falta terminar de creérnoslo.
