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tribuna

Pisando el terrero de luchas de la montaña de Joapira: el abrazo de dos puntales

Se me saltaron las lágrimas contemplando un acto colmado de emoción. El día 14 de agosto, en el marco de las fiestas patronales de Frontera (El Hierro), la televisión canaria nos ofreció, aunque de forma escueta, la concesión del título de Hijo Predilecto a quien ha sido uno de los más brillantes luchadores de todos los tiempos, Francis Pérez, Francisco Pérez Machín, el Pollito de Frontera, a quien conocimos a muy corta edad, siendo un niño de carácter cordial y muy risueño. También conocimos, estamos hablando de mediados de los años 70, a su hermano Juan Perico, igualmente destacado luchador, hombre de reconocida fortaleza y coraje, así como a los padres de ambos y, sobremanera, a su abuelo, persona inolvidable, todo un Maestro de la Tierra con el que conversamos sobre su quehacer en los momentos en que tuvimos la suerte de encontrarnos, sentados en la terraza de su casa, ubicada en el pago de Las Lapas, aunque don Juan Machín, según creemos recordar, había nacido en el pequeño caserío ubicado al pie del Risco de Tibataje, razón por el que se denominaba así: Pie Risco. Ello nos ayuda a entender cual fue su principal ocupación a lo largo de gran parte de su vida: criaba cabras mantenidas sueltas en el dificultoso y escarpado Risco de Tibataje, a las que perseguía y capturaba con la ayuda del perro y del astia para, con posterioridad, venderlas o cambiarlas. Su dominio y conocimiento de un medio sumamente vertical hizo posible el que recordara la práctica de otras manifestaciones económicas, de vieja presencia en la isla de El Hierro, entre ellas la recolección terrestre, representada por el acopio de frutas silvestres, raíces de helechos y, en los humedales, de la batata de la tagorontía o tacorontía con cuya harina elaboraban tortas que cochuraban en tostadores de barro modelados por las olleras herreñas. Y, cuando se hacía necesario, algún pescador conocido lo trasladaba en su bote hasta el Roque Grande de Salmor y allí, don Juan, permanecía varios días, dedicado a practicar otros quehaceres, también de antigua tradición bimbache, como fueron el acopio de sal, la caza de pardelas, la pesca y el marisqueo, productos que, al concluir su estancia, llevaba para su casa, después de tratar debidamente los señalados manjares culinarios. Y es más, para que lo vieran desde el letime de El Barrio, en ocasiones, por la noche, encendía alguna fogalera, forma de lenguaje tradicional que en El Hierro tuvo también una larga pervivencia.
De su abuelo que fue un hombre muy noble, fuerte e inteligente, todo un sabio, así como de sus antepasados, heredó Francis Pérez sus saberes y virtudes. También fueron esenciales las enseñanzas de uno de sus primeros entrenadores, Benigno Machín Hernández, natural del pueblo de Sabinosa, excelente luchador, hijo de otro gran Maestro de la Tierra, don Matías Machín Casañas, a quien conocimos el año 1975, siendo guarda del refugio del Cabildo en La Dehesa, donde vivimos durante los primeros años de estancia en dicha comarca, ocupados entonces de preparar nuestra Tesis Doctoral sobre el pastoreo en El Hierro. Con anterioridad, relacionado con sus condiciones humanas y sabiduría natural, don Matías desempeñó el cargo de Alcalde de los Pastores o de La Dehesa. Presentamos la Tesis en 1992. Cada año acudíamos a El Hierro y, asiduamente, a La Dehesa comunal. Queremos tener un recuerdo especial para los pastores que, por entonces, habitaban allí en pequeñas casas o en cuevas; de ovejas o ganado: José Gutiérrez Quintero y Juan Ismael Casañas Ortiz; y con cabras: Domingo Suárez Gutiérrez, Juan Pérez León, Mauricio Casañas Chávez y su hijo Mauro Casañas Quintero, todos fallecidos salvo el segundo de ellos, “Ismael Casañas”, quien cuenta en la actualidad con 88 años de edad.
El acto antes referido, el nombramiento de Hijo Predilecto a Francis Pérez, fue propuesto y organizado por el Ayuntamiento de Frontera, bajo la tutela de su Alcalde, Pablo Rodríguez Cejas, quien creció y se forjó a la vera de su familia materna de la que era valedor principal su abuelo, Francisco Cejas Padrón, popularmente conocido por “Fisco el Panadero”, hermano del destacado escritor herreño Donacio Cejas. Pablo, desde muy joven, se inició en el mundo del folklore musical, formando parte del Grupo Tejeguate, agrupación que empezó a sobresalir en la segunda mitad de la década de los 70 del siglo pasado, bajo la tutela del inolvidable Ramón Padrón Cejas. A su paso por la Universidad de La Laguna, Pablo fue miembro del Grupo Folklórico de la Facultad de Educación, ampliando su interés y respeto por la auténtica tradición, lo que le llevaría a recuperar el entierro de la sardina tradicional, es decir, en la forma que defendían y añoraban los viejos Maestros de la Tierra de El Golfo, entre ellos don Gregorio Padrón y Padrón
La feliz jornada del merecido otorgamiento del título de Hijo Predilecto a Francis Pérez, concluyó, tal como vimos por televisión, con el abrazo de dos irrepetibles puntales: Francis (nacido el 2 de agosto de 1974) y el Alcalde de Frontera, Pablo Rodríguez Cejas (28 de enero de 1989). Es decir, una figura indiscutible de los terreros canarios y un auténtico líder natural, puntal de la política y de la cultura tradicional herreña. Sentidas y merecidas felicitaciones a los dos. Seguro que el Risco de Tibataje y la Montaña de Joapira se enorgullecieron al unísono.

-Premio Canarias 2022 de Cultura Popular.

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