El lunes 17 de agosto de 2026 se cumplió un siglo del nacimiento de Eleuterio Garrido Luceño, una figura entrañable y muy presente en la historia reciente, el pulso social y la sensibilidad artística del municipio de Los Realejos. Nacido en la localidad gaditana de Espera en 1926, Eleuterio creció en una Andalucía atravesada por los difíciles años de la Guerra Civil. Esa dura etapa forjó en él una resiliencia y una ética del esfuerzo que lo acompañarían toda su vida. Tras residir en Sevilla y cumplir el servicio militar en Melilla, su destino dio un giro definitivo en 1950 al trasladarse a Tenerife. En Los Realejos encontró su hogar definitivo. Allí, junto a la recordada Pilar Albelo Hernández, construyó un sólido proyecto familiar de cinco hijos y consolidó su labor profesional en la administración pública local. Más allá de sus obligaciones laborales, Eleuterio destacó siempre por su firme implicación en la vida comunitaria. Fue partícipe directo de hitos tan significativos para el municipio como la compleja restauración de la Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción tras el devastador incendio sufrido en 1978. No obstante, fue a través del arte pictórico donde canalizó su más profundo mundo interior. Como artista autodidacta, su pincel supo plasmar hermosos paisajes, sugerentes bodegones y escenas de carácter religioso que hoy permiten tener un valioso archivo visual y sentimental de la identidad tanto realejero como de otros rincones de nuestra geografía. Recordado por su generosidad y calidad humana, Eleuterio Garrido trasciende la etiqueta de creador o funcionario y se le rememora como un esposo, padre y abuelo devoto que adoptó a Los Realejos como su patria definitiva. Cien años después de su nacimiento, su impronta sigue latiendo con fuerza en cada rincón que honró con su talento y su afecto. Nos dejó físicamente algunos meses atrás pero su legado, en este centenario de su nacimiento, sigue muy presente. Gracias por tanto, Eleuterio.
NOTICIAS RELACIONADAS
