Vilaflor de Chasna es protagonista de un hallazgo histórico en materia de energía y de investigación geológica. La atalaya de Tenerife ha sido, desde comienzos de 2026, el epicentro del primer sondeo de geotermia de alta entalpía de toda España, un hito que parece ser sinónimo de éxito.
Esto pasa por una condición ineludible: que el calor, el agua y la roca permeable detectados a más de 3.000 metros de profundidad reúnen las condiciones idóneas para confirmar que, en la zona de Trevejos, hay un tesoro escondido en forma de energía renovable, estable y limpia.
A esto se suma que, ya de por sí, la geotermia es una opción incomparable para un territorio limitado y protegido como Tenerife. Ocupa hasta 22 veces menos espacio que sus hermanas eólica y fotovoltaica, una ventaja potencial que aúna respeto por el medioambiente con producción energética constante.
Así lo pusieron de relieve los representantes del consorcio público-privado Energía Geotérmica de Tenerife durante el acto institucional que celebraron el pasado día 16 de septiembre en la parcela de investigación donde, se podría decir, todo comenzó.
El encuentro contó con la presencia de el presidente de Canarias, Fernando Clavijo; el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard Payeras; la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila; el presidente ejecutivo de DISA, Demetrio Carceller; el CEO de Reykjavík Geothermal, Magnus Ásbjörnsson; el consejero de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, Mariano Hernández Zapata; el embajador de Islandia en España, Kristján Andri Stefánsson, y la alcaldesa de Vilaflor, Agustina Beltrán.
La visita a las inmediaciones del terreno en el que se ha forjado una hazaña energética sin precedentes no fue una declaración de intenciones, si no un testimonio claro de que la geotermia ha visto la luz.
Y lo ha hecho de la mano de una amplia red de Administraciones públicas y empresas que han aportado su criterio, colaboración y equipos de investigación para la consecución de un proyecto de isla.
Energía Geotérmica de Tenerife (EGT), conformado por el Cabildo de Tenerife (a través de ITER e Involcan), DISA y la compañía islandesa Reykjavík Geothermal, es el primer eslabón de la cadena por su impulso del proyecto desde el modelo público-privado.
El Gobierno de Canarias y el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), allanaron el terreno para que se cumplieran los plazos.
Próximos pasos
Ahora el proyecto mira hacia la Comisión Europea que, en consenso con el Miteco, debe fijar una tarifa de regulación del coste de producción de la energía geotérmica por megavatio hora. Para el presidente de DISA, Demetrio Carceller, la geotermia “representa una oportunidad extraordinaria para las islas porque es una energía local, estable, competitiva en costes y disponible las veinticuatro horas del día”.
Con el optimismo que ha acompañado al proyecto desde el principio, Carceller confía en que “lo que encontremos bajo Vilaflor puede cambiar, durante generaciones, de dónde viene la luz de nuestras islas”.
La vía de entendimiento y la cooperación constante, pilares estructurales del proyecto, cobran, en este momento, una importancia aún mayor para que la geotermia pueda sumarse al mix energético de Tenerife y, en general, de Canarias con una sostenibilidad a largo plazo.
Sus ventajas incluso van más allá. También repercute en el bolsillo de las familias Canarias. Según estimaciones iniciales de EGT, la geotermia podría ahorrar cerca de 130 millones de euros en un escenario de 300 megavatios. El porqué radica en que las islas dejarían de depender de la importación de combustibles fósiles y las constantes fluctuaciones de su precio en el mercado.
El objetivo del proyecto es que sea una energía propia, investigada y explotada aquí. Si por algo destaca la geotermia, es por su capacidad para producir electricidad con cero emisiones contaminantes.
Esto, unido a su escasa ocupación del territorio, la convierten en una alternativa que no solo es necesaria, sino que es la piedra angular del nuevo modelo energético canario.
Para dibujar su hoja de ruta, desde el consorcio se propone una fórmula estratégica con la que se podría establecer la tarifa geotérmica con garantías, ajustada al marco regulatorio de España y de la Unión Europea.
La solución parece ser un concurso competitivo específico para geotermia en sistemas eléctricos aislados, como el de Canarias, con un procedimiento de Contrato por Diferencias (CfD) bidireccional. Su aplicación traería consigo ventajas como la permanencia de un precio estable de producción a largo plazo, así como evitar sobre retribuciones, ya que el consorcio productor retornaría los ingresos extraordinarios obtenidos en caso de que el precio fijado por el mercado incremente respecto al umbral establecido.
Pero, quizás, la mayor fortaleza que presenta este mecanismo regulatorio es convertir un proyecto de alto riesgo tecnológico en una infraestructura estratégica, no solo a nivel insular, sino también en el plano nacional.
Un proyecto único con singularidades únicas
El sistema CfD marcaría la senda futura de otras iniciativas geotérmicas que se desarrollen en Tenerife o en el resto del territorio nacional.
La oportunidad que brinda es aportar certeza y seguridad antes de practicar los sondeos profundos previos y que resultan determinantes para el descubrimiento de agua, calor y roca permeable a distintas profundidades.
Se trata, además, de una garantía para dar cobertura a los 43,2 millones de euros que invierte el consorcio promotor una vez emprenda las primeras fases de la investigación.
Una arista que no se puede perder de vista y que amplía aún más el carácter disruptivo de la geotermia en Vilaflor y en Tenerife reside en que puede reducir la exposición del sistema energético canario a crisis geopolíticas futuras.
Según el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, la geotermia abre la puerta a una nueva etapa energética. “Puede convertirse en una aliada estratégica para afrontar muchos desafíos que nos conducen a un objetivo vital: conseguir un desarrollo económico sostenible que repercuta directamente en el bienestar de nuestra gente”, afirmó.
Clavijo compartió, además, las buenas expectativas de las que ha hecho gala el consorcio promotor. “La geotermia sienta las bases para garantizar el suministro energético, promover el autoabastecimiento y contribuir a la protección del medio ambiente”, concluyó.
La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, se pronunció en el mismo sentido, argumentando que esta energía “puede ayudarnos a depender menos de los combustibles que vienen de fuera, que contaminan” y avanzar hacia una mayor soberanía.
No perdió de vista, sin embargo, que el desembarco de la geotermia “tiene que traducirse en bienestar para nuestra gente: en menos dependencia, en una mejor protección de nuestro territorio y en una energía más estable y competitiva para las familias y las empresas de Tenerife y para desarrollar la segunda fase necesitamos de una tarifa que sea regulada por el ministerio”.
La sensibilidad del sistema eléctrico insular ha sido una losa infranqueable durante décadas. Ejemplos no faltan, como los ceros energéticos y apagones, que dan cuenta de que el archipiélago es vulnerable ante estos escenarios desfavorables.
La esperanza se traduce en que la geotermia llegue para cambiar esto.

