El cambio de hora en Canarias llegará durante la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre de 2026. A las 02.00 horas, los relojes deberán retrasarse hasta la 01.00, dando paso al horario de invierno. Este ajuste es el último recogido en el calendario publicado por el Gobierno de España para el periodo 2022-2026, aunque eso no significa que vaya a desaparecer.
En la Península y Baleares, el cambio se producirá a las 03.00 horas, cuando los relojes volverán a marcar las 02.00. Por tanto, toda España retrasará sus relojes una hora y la jornada del domingo tendrá oficialmente 25 horas.
La fecha está establecida en la Orden PCM/186/2022, de 11 de marzo, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Esta disposición recoge los cambios horarios correspondientes a cinco años y fija el último para el 25 de octubre de 2026.
¿A qué hora hay que cambiar los relojes en Canarias?
El ajuste supone una hora adicional durante la madrugada. Los teléfonos móviles, ordenadores y otros dispositivos conectados suelen realizar el cambio automáticamente si tienen activada la configuración horaria correspondiente. Así, en la madrugada del domingo, 25 de octubre de 2026, a las 02.00 será la 01.00.
En cambio, los relojes analógicos y aquellos dispositivos sin actualización automática deberán ajustarse manualmente.
Con la entrada del horario de invierno, amanecerá y anochecerá aproximadamente una hora antes según el reloj. Este cambio modifica la distribución de la luz solar a lo largo de la jornada, aunque no altera la cantidad de horas de luz natural.
¿Será el último cambio de hora en España?
La respuesta es no necesariamente. Aunque el cambio del 25 de octubre es el último incluido en la orden ministerial vigente para el periodo 2022-2026, no existe una decisión europea que haya suprimido definitivamente esta práctica.
De hecho, el calendario publicado en 2022 responde a una obligación administrativa de establecer las fechas de inicio y finalización del horario de verano durante cinco años.
El sistema se encuentra regulado por el Real Decreto 236/2002, que incorporó al ordenamiento español la normativa europea sobre el horario de verano y estableció un régimen de aplicación indefinida.
Por tanto, el hecho de que el calendario llegue hasta 2026 no implica que los relojes dejen de adelantarse o retrasarse a partir de 2027.
España pidió a Europa acabar con el cambio horario
El Gobierno español intentó reactivar en 2025 el debate sobre la eliminación de los cambios de hora estacionales en la Unión Europea.
Durante una reunión de ministros de Transporte, Telecomunicaciones y Energía, el Ejecutivo defendió que la práctica desapareciera en 2026.
La propuesta española se apoyaba en tres argumentos: el respaldo ciudadano a la supresión, la falta de evidencias de un ahorro energético sustancial y los posibles efectos negativos sobre la salud y el bienestar.
Sin embargo, la eliminación del sistema requiere un acuerdo entre los Estados miembros de la Unión Europea.
El debate ya se había planteado en 2019, durante el mandato de Jean-Claude Juncker al frente de la Comisión Europea, pero quedó bloqueado por las discrepancias entre los países sobre qué horario mantener permanentemente.
El comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, también se mostró favorable a poner fin a los ajustes bianuales tras la propuesta española. Aun así, no se ha materializado una decisión que establezca su desaparición.
Los expertos discrepan sobre mantener el horario de verano o invierno
La conveniencia de continuar cambiando la hora dos veces al año también divide a especialistas y organizaciones.
El físico Jorge Mira Pérez, de la Universidad de Santiago de Compostela, defiende que este mecanismo permite adaptar los horarios sociales a las diferencias estacionales de luz solar.
En declaraciones a Europa Press, explicó que mantener un único horario durante todo el año podría provocar amaneceres demasiado tempranos en verano o excesivamente tardíos en invierno, dependiendo de la opción elegida.
Mira considera que el cambio horario funciona como “un mecanismo de regulación social” y rechaza que exista una solución igualmente adecuada para todos los territorios europeos.
En una línea similar se expresa José María Martín Olalla, profesor de Física de la Universidad de Sevilla.
El investigador sostiene que los cambios estacionales tienen una utilidad en países donde existen diferencias importantes entre las horas de luz del verano y del invierno.
También considera que las necesidades de España, Portugal o Grecia son diferentes de las de Finlandia o Suecia, por lo que cuestiona la conveniencia de imponer un modelo uniforme para toda la Unión Europea.
Por qué algunos expertos prefieren el horario de invierno permanente
Frente a estas posiciones, la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) apuesta por eliminar los cambios estacionales y mantener permanentemente el horario de invierno.
Su presidente de honor, César Martín, considera que esta opción favorece una mayor estabilidad de los ritmos biológicos, el descanso y la organización de la vida cotidiana.
En declaraciones a Europa Press, defendió que la elección no debe plantearse únicamente en términos de preferencias personales o de disponer de más luz solar durante la tarde.
También cuestionó la conveniencia de mantener el sistema actual cuando, a juicio de la asociación, el ahorro energético que proporciona es reducido.
Estas posiciones evidencian que el debate va más allá de adelantar o retrasar los relojes. La discusión incluye los efectos sobre los hábitos de descanso, la organización laboral, el aprovechamiento de la luz solar y las diferencias geográficas entre países.
Mientras no se apruebe una modificación de la normativa europea, Canarias y el resto de España seguirán sujetos al sistema de cambio horario estacional.
Novedad importante: la UE estudia qué hacer con el cambio horario
Hay una actualización relevante que conviene añadir al artículo original.
Según un documento del Consejo de la Unión Europea del 3 de junio de 2026, la Comisión Europea inició en febrero de este año un estudio sobre las consecuencias de eliminar los cambios de hora estacionales. Sus resultados están previstos para finales de 2026.
Por tanto, aunque no se ha aprobado la supresión, el debate europeo no está completamente paralizado. Este estudio permitirá disponer de nuevos datos antes de continuar las negociaciones.
También está publicado el calendario europeo para 2027-2031, por lo que el cambio del próximo domingo no debe presentarse como el último previsto en la Unión Europea.

