Un gran hall central de triple altura, concebido como el nuevo corazón del edificio, una escalera central y un ascensor panorámico, y una sala central para 450 espectadores, forman parte del nuevo equipamiento escénico y cultural que tendrá el cine Chimisay.
Las obras que transformarán el inmueble, ubicado en la calle San Juan de Puerto de la Cruz y cerrado al público en 2008, han sido adjudicadas por un total de 5.318.757 euros a la empresa Capross e integran en una misma contratación los estudios previos, la redacción del proyecto y la posterior ejecución de los trabajos. La oferta adjudicataria incorpora además una reducción del plazo de las dos primeras fases, que deberán desarrollarse conjuntamente en tres meses.
Una de las principales actuaciones propuestas es la creación de un gran hall central de triple altura, concebido como el nuevo corazón del edificio. La reorganización interior permitirá conectar visualmente sus diferentes plantas mediante una nueva escalera central y un ascensor panorámico, además de llevar luz natural hasta el sótano y recuperar el protagonismo de la característica celosía de la fachada.
La planta inferior se convertirá en uno de los espacios más versátiles del complejo. Se proyecta una gran zona para exposiciones, recepciones, cócteles y eventos, además de salas polivalentes configurables mediante paneles móviles para poder albergar talleres, reuniones, conferencias, ensayos, pequeñas representaciones o actos institucionales. La propuesta incluye también zonas de estancia, bar y vegetación interior. La sala central ha sido diseñada para superar las limitaciones del antiguo cine y funcionar como un verdadero espacio escénico. a propuesta mejora las líneas de visión hacia el escenario y plantea una caja escénica preparada para representaciones teatrales, musicales, audiovisuales y conferencias, con pasarelas técnicas y sistemas para iluminación, sonido, escenografía y elementos motorizados.
La transformación alcanza también a toda la infraestructura necesaria para poder recibir producciones de mayor formato. Se proyectan camerinos, almacenes, recorridos independientes para artistas y técnicos, acceso específico para carga y descarga y un montacargas escénico de tres niveles, además del estudio de una plataforma elevadora integrada en el escenario. De esta forma, instrumentos, escenografías y equipamiento podrán trasladarse directamente hasta la escena sin interferir con los recorridos del público.
En el anfiteatro se plantea una distribución de las butacas más propia de un teatro, incluyendo una zona central susceptible de funcionar como palco, así como un segundo bar y nuevos espacios de estancia vinculados al gran hall.
La propuesta presta además especial atención a la experiencia del público desde su misma llegada al edificio. La fachada, las taquillas y la iluminación exterior reforzarán la presencia del Chimisay hacia la calle, mientras que en el interior los foyeres, escaleras, bares y zonas de espera formarán parte del propio funcionamiento cultural del inmueble.
Con la adjudicación comienza ahora el desarrollo efectivo del contrato. Los primeros trabajos van a permitir conocer con precisión el estado del inmueble mediante la verificación de la planimetría y los correspondientes estudios sobre patologías, estructura y cargas, antes de completar la redacción del proyecto definitivo.
Plazos
La oferta adjudicataria reduce a un máximo de tres meses el desarrollo conjunto de estas primeras fases. Una vez que sea aprobado el proyecto técnico, la ejecución material de las obras tendrá un plazo máximo de 24 meses. Los trabajos deberán iniciarse con la firma del acta de replanteo en un máximo de un mes desde la aprobación del proyecto, plazo incluido en esos 24 meses. Posteriormente, se contempla una fase de apertura de un máximo de un mes desde la recepción de las obras.
El cierre del Chimisay dejó a la ciudad turística sin una sala cinematográfica que era un referente de toda la Isla. Abierta en 1972, durante décadas formó parte de la vida social y cultural del municipio. Allí se celebraba el Festival de Cine Ecológico y se organizaban ciclos de cine independiente a los que acudía público de distintas partes de Tenerife.
A comienzos del pasado año el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz adquirió el inmueble, situado en pleno centro de la ciudad, con el objetivo de recuperarlo y transformarlo en “una infraestructura cultural que permitirá ampliar la capacidad de programación de la ciudad”, tal y como subraya el alcalde, Leopoldo Afonso.

