En 2025 se diagnosticaron más de 1.600 nuevos casos de cáncer de mama en Canarias según el último registro del Observatorio del Cáncer de la AECC, mientras que a través del Programa de Diagnóstico Precoz del Servicio Canario de la Salud (SCS) se detectaron 634 tumores el curso pasado tras realizar 120.736 mamografías a mujeres de entre 50 y 69. Sin embargo, una de cada cuatro mujeres no acude a los cribados, una situación que las expone a un riesgo evitable. Fuera de los screening oficiales se ha registrado un repunte en la franja de 40 a 50 años, por tanto, la ampliación de las pruebas de diagnóstico precoz a la población de 45 a 49 años y de 70 a 74 años en los próximos seis años será un gran avance.
Mari Carmen Bonfante, presidenta de la Asociación de Cáncer de Mama de Tenerife (Ámate) confiesa que estos últimos días son “un poquito más agitados” de lo normal, debido a los compromisos de todo tipo con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, pero los asume “de buena gana” para visibilizar y concienciar a la sociedad sobre este tumor. Denuncia que esperar semanas o meses por una prueba o un tratamiento, lo que supone “angustia, malestar y noches sin dormir” y lo “terrible” que esa acudir a consulta y no tener tu prueba.
Equidad y rapidez
Las asociaciones reclaman “la equidad y rapidez en los tratamientos”, pues depende de donde vivas puedes tener oportunidades de atención, de tratamientos o de supervivencia distintos. “También demandamos acortar las listas de espera, que es lo peor que nos pasa a las pacientes con cáncer, y una atención rápida”. Siempre ha pasado, pero reconoce que “este año estamos viendo que es bastante más duro, porque hay mucha falta de personal, sobre todo en el Hospital de La Candelaria, donde el servicio de Radioterapia está muy masificado, tardan muchísimo en hacer una ecografía, un TAC, y cualquier procedimiento que tenga que hacerse allí. Hasta para una mamografía, tarda bastante y luego tienen que esperar que lo lea un técnico, que es otro montón de tiempo porque no tienen personal. Desde la dirección le dice que están intentando solucionarlo, pero todas esas semanas o meses de demora por una prueba o un resultado suponen “angustia, malestar y noches sin dormir y para descansar tomar pastillas”. Meses de retraso “es muchísimo tiempo”.
Además, “es terrible para una paciente a acudir a consulta” y que la especialista le diga “no tengo tus pruebas o no las han mandado”, entonces “puedes irte, ya te podré mandar algo en la próxima consulta”. Además, “los quirófanos no aumentan y no ponen más horas, y tardan en tener las pruebas, dos meses”.
Bonfante consideró que hay que invertir más en Sanidad, “es que somos muchos los que demandamos servicios”. Si los recursos humanos y técnicos son los mismos y la población es cada vez mayor, “hay muchos problemas que solucionar y como aquí no se invierte lo suficiente, luego vemos como falta personal, los médicos están cansados y con 40 pacientes que tienen que atender. Alguien tiene que sentarse con ellos y parar esta huelga porque sin ellos no funciona el servicio. Los pacientes siempre tenemos que agradecer a médicos, enfermeras y todo el personal sanitario lo bien que trabajan y se portan con nosotras, pero luego vemos que el sistema no funciona. Alguien de arriba tiene que decir: vamos a sentarnos y arreglarlo”.
Por otro lado, está “impaciente” por la ampliación de los cribados del cáncer de mama. “Lo necesitamos. Llevamos peleándolo hace muchos años, porque antes se detectaban a partir de los 50 años y ahora del 30 al 40% de los diagnósticos son entre 40 años o menos. A estas mujeres por edad no les pertenece todavía el screening, lógicamente tendrán más problemas si aparece un cáncer, porque será en estadios avanzados y su tratamiento será más complicado. Si se coge a tiempo habrá menos complicaciones, no es lo mismo abordar un tumor de milímetros que de centímetros, se aumenta la supervivencia”.
Aprovechó para hacer un llamamiento a acudir al programa de detección precoz. “Es increíble que una de cada cuatro no acuda en Canarias y al preguntarles por qué la rechazan, dicen que tienen que cuidar a familiares o que no le duele el pecho. Me gustaría que las jóvenes se hicieran mamografías, más si hay antecedentes familiares, ante el aumento de casos”.
“Hay necesidades a las que no se puede llegar por falta de recursos”
La Asociación de Cáncer de Mama de Tenerife (Ámate) celebra este Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama con diferentes actividades, mesas informativas, lectura de manifiesto en el Cabildo o la Gala Yo soy una de ellas y de ellos en Santa Úrsula. Es un año significativo, en el que cumple 20 años de trabajo y acompañamiento a pacientes y familias.
Todo comenzó con una necesidad compartida. La de sentirse comprendidas, encontrar apoyo y descubrir que no hay que afrontar el cáncer de mama en soledad. Un grupo de cuatro mujeres que habían vivido la enfermedad comenzó a reunirse para compartir sus experiencias, escucharse y acompañarse. De aquella unión nació en marzo de 2006 Ámate. Detrás de estos 20 años hay miles de historias, abrazos, aprendizajes y mujeres que han encontrado un lugar donde sentirse acompañadas.
Cuestionada por las penurias que tendrían que pasar las afectadas si no tuvieran el apoyo de organizaciones como Ámate, Mari Carmen Bonfante, afirma “no me lo quiero ni imaginar. Las asociaciones y ONG sacamos adelante a una gran cantidad de trabajo y apoyamos a miles y miles de personas que están en situación vulnerable de todo tipo. El año pasado fueron casi 1.500 personas atendidas, y ya llevamos en lo que va de año casi 1.200, y todos los días acude gente nueva, porque ha subido el número de afectadas, pidiendo información”.
Actualmente la gran familia de Ámate, está compuesta por 25 trabajadores, empezarán otros dos más en unas semanas, además de los miembros de la Junta directiva y un montón de voluntarios y los socios. “Somos muchos, pero siempre hace falta más gente, sobre todo voluntarios y muchos socios, porque hay muchas cosas a las que no podemos llegar por falta de recursos. Tenemos una lista gigante de cosas pendientes de hacer. Si tuviéramos más socios, que son 40 euros al año, podíamos mantener servicios y al personal que finaliza convenios”. Por ejemplo, se fue en octubre un nutricionista, y hasta que se incorpore otro en diciembre, serán tres meses que no se prestará este servicio muy demandado.
Además, Ámate tiene una gran implantación a muchísimos lugares. “Contamos con diez sedes en Tenerife, también vamos a La Palma y a El Hierro, lamentablemente La Gomera este año nos han retirado la subvención. Realmente a la sede en Santa Cruz solo acuden cuatro trabajadoras, el resto están repartidos en cada una de las sedes o lugares donde les toca para ir y en muchas ocasiones acuden a las casas cuando la usuaria está mal. Hay sedes que atienden una amplia demanda”.
Bonfante se mostró preocupada por los contratos plurianuales para atender los servicios. “Cuando nos conceden una subvención siempre son por un plazo de un año, y en ocasiones se retrasa el proceso y cuando dan el visto bueno estamos al final del año. Nos obligan a renovar cada año, lo que supone presentar documentación continuamente, lo que nos quita mucho tiempo y recursos. Somos los mismos cada año los que concurrimos, ¿Por qué el plazo no es de dos años o más?, siempre estamos con la inquietud de ver lo que pasa y si hay que despedir al personal por finalizar el proyecto. Eso también perjudica a las pacientes y usuarios. Para mantener los servicios nuestro trabajo es estar en la calle buscando dinero para completar esa parte que nos falta”.
Las personas que se quitan cuando más las necesitan “sí son un cáncer”
Un grave contratiempo al que se enfrentan las personas que han superado un cáncer es reemprender su vida y la reinserción social y laboral. Cuestionada por estos problemas, Mari Carmen Bonfante, señala “hay muchas mujeres, sobre todo en el Sur, que trabajaban de camareras de piso, cocineras o limpiadoras, habitualmente tienen un empleo temporal. Cuando tienen cáncer mamá normalmente no les renuevan sus contratos, ni siquiera las empresas grandes”.
Muchas de esas mujeres no pueden trabajar de nuevo en esas actividades, tienen que buscarse la vida y cambiar a otra actividad o tarea. “En Ámate las trabajadoras sociales les ayudan a hacer un curso, a prepararse y a buscar otros empleos. Si te metes otra vez en una cocina con un linfedema (acumulación de líquido linfático en el brazo, la axila o la mama), pues no puedes seguir trabajando en esa actividad. El problema es que las empresas no pueden o no quieren asumir la adaptación o el cambio puesto”.
Por otro lado, Bonfante, criticó a los maridos y compañeros que abandonan a sus parejas cuando les dicen que tienen un cáncer. “Muchos les dicen ‘Ya no me gustas’ o ‘Ya no eres importante para mí’ o que el proceso ‘Es muy duro para ellos’, es decir, no había nada de cariño”. También ocurre con familiares o con los que considerabas amigos. “Esa gente sí que es un cáncer, se quitan del medio cuando más los necesitan”. Esa discriminación laboral y social genera problemas de salud mental, pobreza y vulnerabilidad, incluso supone la pérdida de sus hijos e hijas.

