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La curiosa historia de la plaza de los Patos de Santa Cruz: no siempre se llamó así

La emblemática plaza de Santa Cruz de Tenerife fue conocida como la Piedra del Rey y la plaza del Niño antes de adquirir su aspecto actual gracias a los vecinos
La curiosa historia de la plaza de los Patos de Santa Cruz: no siempre se llamó así
En el espacio que posteriormente ocuparía la plaza se planteó inicialmente levantar un monumento dedicado al general Leopoldo O'Donnell

La plaza de los Patos de Santa Cruz de Tenerife, cuyo nombre oficial es plaza del 25 de Julio, es uno de los espacios más reconocibles del centro de la capital tinerfeña. Sus bancos de azulejos, su fuente decorada con ranas y su ubicación en pleno Barrio de los Hoteles forman parte de una historia que se remonta a principios del siglo XX.

Aunque su denominación oficial recuerda la Gesta del 25 de Julio de 1797, cuando las tropas tinerfeñas dirigidas por el general Antonio Gutiérrez derrotaron a la escuadra británica comandada por Horacio Nelson, el nombre con el que la conocen generaciones de santacruceros tiene un origen mucho más cotidiano. La explicación se encuentra en su primera fuente, un estanque que albergaba patos y que terminó dando nombre popular a este rincón de Santa Cruz.

De la Piedra del Rey a la plaza de los Patos

Los orígenes de la plaza están relacionados con el crecimiento urbanístico de Santa Cruz a finales del siglo XIX. En el Plan de Ensanche de 1888, el arquitecto Manuel de Cámara y Cruz proyectó una gran avenida que atravesaría la ciudad de sur a norte, la actual avenida 25 de Julio.

En el espacio que posteriormente ocuparía la plaza se planteó inicialmente levantar un monumento dedicado al general Leopoldo O’Donnell, nacido en Santa Cruz de Tenerife. La propuesta fue impulsada por el alcalde Pedro Schwartz en 1901 y, aprovechando la visita del rey Alfonso XIII en 1906, llegó a colocarse la primera piedra del futuro monumento.

Sin embargo, el proyecto nunca llegó a ejecutarse debido a su elevado coste, estimado en 15.000 pesetas. La piedra quedó protegida por una valla metálica y el lugar comenzó a conocerse como la Piedra del Rey.

Una fuente con patos que dio nombre a la plaza

En 1913, el arquitecto Antonio Pintor Ocete elaboró un proyecto para transformar aquel espacio en una plaza ajardinada. El diseño incluía parterres, árboles y plantas alrededor de un estanque irregular, del que sobresalían varias rocas volcánicas por las que discurría el agua.

En el centro se instaló inicialmente la figura de un niño, motivo por el que el espacio también fue conocido como plaza del Niño. Posteriormente, esta escultura fue sustituida por una figura de cerámica que representaba un ave y expulsaba agua por el pico.

La plaza quedó terminada en 1917, gracias también a las aportaciones de la Junta de Fomento del Turismo, que donó la fuente, seis bancos de madera y parte de los jardines. La presencia de patos en aquel primer estanque terminó dando origen al nombre que ha perdurado hasta la actualidad.

Los vecinos financiaron su transformación en 1926

La imagen más característica de la plaza comenzó a tomar forma en 1926, cuando los vecinos del Barrio de los Hoteles decidieron impulsar su embellecimiento. Para reunir las 4.000 pesetas necesarias, organizaron colectas, verbenas y tómbolas.

El proyecto se inspiró en la Fuente de las Ranas del parque de María Luisa de Sevilla. La nueva composición incorporó un estanque central revestido de azulejos, una oca de bronce situada sobre una tortuga y ocho ranas de cerámica por las que brotaba el agua.

También se colocaron parterres, árboles y una veintena de bancos decorados con azulejos fabricados en Triana, Sevilla. Una de las particularidades de estos bancos es que fueron financiados por diferentes establecimientos comerciales de la época, cuyos nombres y anuncios quedaron representados en los respaldos.

Así, la plaza se convirtió también en un pequeño testimonio de la actividad comercial del Santa Cruz de principios del siglo XX.

Un rincón histórico de Santa Cruz de Tenerife

La plaza de los Patos ocupa un lugar destacado dentro del Barrio de los Hoteles, un conjunto residencial vinculado al crecimiento económico de la capital y al desarrollo de la burguesía comercial relacionada con el puerto.

Su entorno conserva numerosas edificaciones de interés arquitectónico y forma parte de un conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural (BIC). A lo largo de su historia, la plaza ha experimentado distintas rehabilitaciones para conservar su fuente, su pavimento y sus elementos cerámicos.

Entre las intervenciones más importantes destacan las realizadas entre 1964 y 1969 y entre 1986 y 1990, durante las que se sustituyeron diferentes piezas de azulejería. Con motivo del centenario de su construcción, celebrado en 2017, el Ayuntamiento de Santa Cruz impulsó otra rehabilitación integral, desarrollada durante 2018, para recuperar los elementos tradicionales de este espacio.

La historia de la plaza de los Patos refleja así la evolución urbana de Santa Cruz de Tenerife, desde los primeros proyectos de expansión de la ciudad hasta la conservación de uno de sus rincones más queridos.

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