Paola André Muñoz y su hija de once años llegaron a Tenerife (Canarias y España) procedentes de Colombia el pasado mes de abril. Se instalaron en el Puerto de la Cruz y, aunque era final de curso, la menor acabó las clases de Quinto de Primaria en el colegio de Punta Brava, del barrio del mismo nombre del litoral portuense. Se vinieron en busca de un nuevo presente y futuro, como tanta gente, como tantos centroamericanos y sudamericanos (la población migrante de África en España apenas llega al 1,5%, la inmensa mayoría proviene de países de la otra orilla atlántica que acogieron en su día a muchos canarios).
Sin embargo, a finales de este verano, y por motivos laborales y económicos (pagaba 1.200 euros de alquiler que no se podía permitir junto a su pareja), Paola decidió mudarse al Sur, donde ha logrado un mejor panorama de trabajo, pero se ha topado con un problema crucial: su niña no tiene, de momento, plaza escolar.
Paola y su hija viven ahora en una casa de Amarilla Golf, la zona litoral del municipio de San Miguel de Abona. Por esa ubicación, a la niña le correspondería el CEIP Llano de Las Naciones, un centro público que ha ido ganándose un prestigio de buena enseñanza y resultados, por lo sondeado por este periódico. Tras venir de un viaje a Andalucía (pues barajó también la posibilidad de empezar una nueva etapa en esta zona), el pasado día 4 de este mes hizo las gestiones para inscribir a su hija en dicho colegio porque había decidido asentarse en el Sur tinerfeño, tras lograr vivienda.
Al principio, le dijeron que presentara la solicitud, pero, luego, le informaron de la imposibilidad de que su niña pudiera hacer Sexto de Primaria en este CEIP por falta de plazas. Lo hicieron pese a que el inspector de zona le ha dicho que tiene derecho matricularla en ese centro porque es el que le corresponde.
Como alternativa, le han ofrecido llevar al CEIP Juan Bethencourt, en Las Zocas, por encima de la autopista del Sur, a unos 8 kilómetros de Amarilla Golf. Como explica a Canarias Ahora, Paola ya hizo las gestiones para empadronarse en San Miguel de Abona, pero le han dado cita para principios de octubre y de momento, por tanto, no cuenta con bono residente.
Además, la niña necesitaría coger dos guaguas hasta ese otro centro y, según recalca, “perdería unas tres horas en llevarla e ir a buscarla y traerla, lo que se me hace imposible si trabajo”. Otra opción que le han apuntado es un colegio en Los Abrigos (en la costa de Granadilla de Abona), a unos 6,2 kilómetros, pero las dificultades de comunicación siguen siendo considerables.
Por eso, Paola remarca que, de momento, no puede aceptar esas alternativas e insiste en que sea escolarizada lo más cerca posible, con las dificultades que pasa cualquier familia ante una nueva etapa, una mudanza y retos diferentes.
Preguntada por Canarias Ahora, fuentes de la consejería de Educación confirmaron este lunes que hay un problema de plazas en el CEIP Llano de las Naciones y que, por ese motivo, “se derivan a otros centros. Estamos mirando ampliar las líneas de transporte para cubrir esas derivaciones”, anuncian.
Mientras, Paola y su hija siguen esperando cuando las clases ya han empezado y la niña afronta un curso tan importante como Sexto, el previo al paso al instituto.

