Addoor Sticky
súperconfidencial

Pelos

Los dos peinados más feos de la historia reciente son el de Javier Bardem en No es país para viejos y el de Ada Colau en la vida diaria actual. Ni siquiera una recreación moderna del retrato de Dorian Gray hubiera tenido un pelaje tan feo como el de la presunta nueva líder de la izquierda extrema, es decir de la izquierdísima española. Para ganar las elecciones es menester peinarse mejor, porque el llamado público en general no perdona a un sujeto mal peinado. Antes, el despeluje lo arreglaba la laca, pero hoy en día la laca está mal vista y parece tan antigua como el fijador de Pepito Malvic, aquel niño de pelo tieso y brillante que se anunciaba hasta en los cómics. En Alemania, si dices que te tiñes y no te tiñes te interponen una querella y te sacan los cuartos. Le ocurrió a un canciller germano, que le ganó un pleito a un tipo que dijo que se teñía y no era así. Hoy, la gente que se tiñe tiende a lucir cabellera entre azabache y rubio motilón, porque el negro que se dan repele mucho al cuerpo. Un hombre teñido es un hombre acabado. A mí, los tintorinos se me parecen a los asturcones, esos caballos salvajes asturianos de variados colores, que de vez en cuando son pelados en rebaño por el personal de los montes. Ada Colau, con su blanca palidez, debería acudir a un peluquero y a Javier Bardem se le acabó el peinado cuando se terminó de rodar la peli, afortunadamente para él porque de lo contrario lo habría repudiado hasta Penélope Cruz, que es todo pelo ella. No sé, me da la impresión de que España es un país mal peinado en general, un país de pelo incierto, cuando antes era de pelo en pecho. Se me está cayendo el alma a los pies. Y es que donde hay pelo hay alegría.

TE PUEDE INTERESAR